viernes, 3 de febrero de 2012

Cap 4.-

Demi retiró los libros de la mesa, los metió en la cartera y se encaminó hacia su habitación.
-Miley, voy a llamar por teléfono -dijo volviendo la cabeza.
Miley miró a Nick. El aún vestía el traje que llevaba en la oficina aquella mañana. ¿Había estado hasta hacía poco con Lola? ¿Una reunión tan larga?
El la miró a los ojos.
-Eres un listo -le dijo ella en tono ligero.
-Me gusta más que me llames genio -dijo él con una sonrisa maliciosa.
Ella le devolvió la sonrisa.
-¿Cómo te ha ido la reunión, genio?
-Mejor imposible.
-¿Prefieres un poco de vino para celebrarlo en vez de tomarte el café?
-No, gracias. Ya me he tomado una copa de champán y tengo que conducir para volver a casa.
Miley estuvo a punto de decirle que no tenía que hacerlo, que podía dormir allí, pero no lo hizo. Le dio la impresión de que a Nick no le apetecía pasar allí la noche.
-Aún no se ha firmado nada -continuó él en tono cauteloso-, pero estoy casi seguro de que se firmará. Tengo que ir a Perth no la semana que viene, sino la otra, para entrevistarme con unos socios de Lola. Espero que el trato se firme allí.
-¿En serio? -
Miley trató de parecer alegrarse por él.
Nick asintió.
-Confío en ti para que defiendas aquí el castillo.
Ella no dijo nada.
De repente, Nick frunció el ceño.
-¿Te pasa algo,
Miley ? Estás muy pálida.
-Estoy bien, sólo un poco cansada.
Miley se puso en pie y fue a servirse un café en la zona de cocina. Miley, se detuvo. No, no estaba bien. Tenía que hablar con él, tenía que decírselo antes de venirse abajo.
Se volvió y lo miró.
-Nick, tengo que decirte una cosa.
-No se trata de lo de modelar, ¿verdad? -dijo él con voz débil de repente.
-¿Modelar?
-Joe ha venido a la oficina esta mañana, antes de que tú llegaras.
Miley frunció el ceño. Joe Blake era uno de sus mejores amigos; en cierto modo, era como el hermano mayor que nunca había tenido. Era dos años mayor que ella y se habían criado en el mismo orfelinato. Ahora, Joe era un fotógrafo famoso.
-Me ha hablado de las fotografías que te ha sacado -continuó Nick-. Es más, me las ha enseñado.
-¡Oh! -a 
Miley le sorprendió que Joe hubiera hecho eso a sus espaldas, ya le había dicho que no le interesaba trabajar como modelo.
-Unas fotos preciosas, me han impresionado -dijo Nick con voz queda.
-¿Sí? -
Miley lo miró tímidamente, adulada por la ronca calidez de su voz.
-Me ha dicho que las ha mandado a una agencia de Sydney y que los de la agencia se han interesado por ti. Después, me ha acusado de ser un obstáculo para la carrera brillante que tendrías como modelo si no fuera por mí -la voz de Nick endureció-. Yo le he contestado que tú no me habías dicho nada, pero no me ha creído. Y ha seguido insistiendo en que soy un estorbo para ti.
-Eso es una estupidez -
Miley se apartó del mostrador de la cocina y se acercó a la mesa-. Joe no tiene derecho a hablarte así.
-¿Vas a aceptar la oferta? ¿Te vas a ir a Sydney?
-No -estaba enfadada con Joe por haberle contado aquello a Nick, le había dicho la semana anterior que no estaba interesada en modelar.
-¿Por qué no?
Miley vaciló.
-En primer lugar, a Demi la desequilibraría que nos marcháramos de aquí ahora que está en vísperas de exámenes.
-Y quieres que tenga todas las oportunidades que tú no has tenido, ¿no es eso,
Miley? -preguntó él con ternura.Miley se encogió de hombros.
-Quiero que le vaya bien.
Nick le agarró la mano y, al instante siguiente,
Miley se encontró sentada encima de él.
-Dime, entonces... ¿no te vas a ir a Sydney? Por lo que ha dicho Joe, parece una gran oportunidad.
-Supongo que lo es -respondió ella pensativa.
Deberían estar hablando del embarazo.
-Supongo que, si fuese sincero y no tan egoísta, te diría que te marcharas -murmuró él con voz queda.
-¿Y no vas a hacerlo? ¿Por qué no? -preguntó ella esperanzada.
-Porque te echaría de menos, por eso -Nick sonrió-. A parte de otras cosas, eres la mejor secretaria del mundo.
A
Miley se le encogió el corazón.
-No te preocupes, no voy a ir a ninguna parte.
Nick frunció el ceño al ver lágrimas en los ojos de ella.
-
Miley, ¿qué te pasa?
-No puedo ir a Sydney. Estoy embarazada -susurró en voz muy baja-. Embarazada de siete semanas, para ser exactos.

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