-Es un vestido magnífico. Por supuesto, nosotros no nos podiamos haber permitido algo así-dijo secamente Janice Gomez-. Supongo que, con la cantidad de gente importante que va a venir, Nick quiere que tengas un aspecto especial. Pero tu tío y yo nos vamos a sentir completamente fuera de lugar sentándonos en la mesa principal. No hemos hecho nada para ayudar. Claro, que todo se ha hecho con tantas prisas...
Miley miró veladamante a su tía, extrañada por su comportamiento. Lo que Nick había dicho sobre Selena y Liam la había afectado mucho. La familia Gomez se había molestado mucho con el comportamiento de su hija, la traición de esos dos había sido un trago muy amargo para ellos y la cosa había empeorado por la negativa de Selena a sentirse ni siquiera un poco arrepentida.
-Miley... Todavía no es demasiado tarde para que cambies de opinión.
La boda iba a ser al cabo de un par de horas y Miley casi se rió ante esa idea.
-No quiero cambiar de opinión.
-Nick es muy rico y atractivo. Pero también tiene una personalidad muy fuerte. Naturalmente, yo quiero que tú seas feliz... pero, ¿estás realmente segura de haber tomado la decisión correcta?
-Quiero casarme con él.
Entonces sonó el timbre de la puerta y su tía bajó a abrir. Miley frunció el ceño cuando oyó la voz de su tío Hugh. Parecía preocupado, así que salió a ver qué pasaba.
-Dime que no es cierto -estaba diciendo su tío.
-¡No puedes anunciar una cosa así el día de la boda de Miley! -le decía su tía a alguien que estaba fuera de la vista de Miley-. ¿Qué va a pensar de ti la gente?
-¿Qué pasa? -preguntó ella.
Selena se adelantó para que la viera y le dijo:
-Liam y yo nos casamos ayer en el juzgado.
Miley se quedó muy quieta.
-Enhorabuena -murmuró-. Me alegro mucho por los dos.
Ignorando las airadas palabras de su tío, Miley entró de nuevo en su dormitorio. Bueno, ya sabía ella que eso iba a pasar, ¿no? Y se iba a casar con Nick dentro de un par de horas. Las tres medio hermanas de Nick, a las que no conocía todavía y que iban a actuar de damas de honor, llegarían pronto. Le ardieron los ojos y respiró profundamente para tranquilizarse. Incluso logró sonreír levemente. Como era habitual, Selena le había ganado en la línea de salida. Y ella le deseaba que fuera feliz. Era sólo... que hubiera preferido no saberlo precisamente ese día, eso era todo.
-Por favor, no montes una escena -le rogó Janice a su hija.
-Miley me pone enferma -siseó Selena sin hacer caso de su madre-. Siempre hace lo correcto. Y, ¡zas! de repente, pilla a un multimillonario el mismo día que pierde a Liam. Me apuesto cualquier cosa a que, además, Nick Jonas, está locamente enamorado de ella. ¡Ciertamente, no ha podido esperar a llevarla al altar! Me apuesto también algo a que su futura suegra la adora tanto como esa vieja bruja de la madre de Liam. Y me apuesto también cualquier cosa a que se va a pasar el resto de sus días rodeada de lujos, apreciada y adorada. ¡Eso puede hacer vomitar a cualquiera!
Y, con esa amargada y resentida conclusión, Selena se marchó dando un portazo.
Miley se dejó caer en una silla y apretó los labios.
-Está tan horriblemente celosa de ti. Siempre lo ha estado...
¿Celosa? ¿Selena celosa de ella? Miley se quedó anonadada.
-La malcriamos más cuando nos dimos cuenta de lo que sentía. Pensamos que eso la haría sentirse más segura. Pero eso no cambió sus sentimientos y, realmente, no fue culpa suya -le dijo su tía-. Después de todo, nadie le pidió su opinión cuando te aceptamos en la familia.
-No me puedo creer que Selena esté celosa de mí.
Su tía la sonrió sin humor.
-Claro que lo está, Miley. Parece que siempre tú le gustas más a la gente que ella. Otras mujeres la envidian por su figura y no pueden soportar la comparación. Mucha gente va a juzgarla mal por haberse casado con Liam... cuando realmente eso le podía haber pasado a cualquiera. Es por eso por lo que los he invitado a los dos a tu boda.
-¿Los has invitado? ¿Has invitado a Liam?
Su tía levantó la cabeza.
-Pensé que parecería mejor si vinieran los dos. Eso les mostraría a nuestros amigos que no hay acritud, sólo un cambio de parejas de última hora. No quiero que la gente piense mal de mi hija, Miley.
-No.
Miley lo podía comprender, pero aun así no quería a Liam en su boda.
La llegada de las hermanas de Nick fue una buena distracción. Eran las hijas de la quinta esposa del padre de Nick. La madre de él había sido la primera de Paul Jonas y la única de la que enviudó, en vez de divorciarse. Donatella y las gemelas, idénticas, Cara y Lucilla entraron a la vez en el pequeño dormitorio de Miley, hablando todas a la vez, pero, por suerte, en un excelente inglés.
-Así que Nick ha hecho lo inesperado -dijo Donatella riéndose mientras tomaba de las manos a Miley.
Era una morena atractiva, solamente un par de años más joven que Nick, soltera y una pintora con bastante reputación en italia.
-Te daría un beso, pero seguro que te estropeo el maquillaje.
-¡Eres preciosa! -dijo Cara con toda la exhuberancia de sus catorce años-. ¡No me sorprende que Nick haya tardado todo un año en atraparte! Papá se ha alegrado mucho de que, por fin, se vaya a casar. ¡Pensaba que Nick no se repondría nunca de lo de Elisa!
-Deja que te ayude con el vestido -dijo Donatella rompiendo el silencio incómodo que se había producido.
Lucilla le dio un codazo en las costillas a su gemela y Cara se ruborizó profundamente.
Una hora más tarde, Miley entraba en la iglesia local del brazo de su tío. Nick la miró y le dedicó una sonrisa, con lo que consiguió que la tensión nerviosa se evaporara en ella. Había unos guardias de seguridad conteniendo a la prensa. Uno de esos hombres le resultó conocido. ¿Dónde lo había visto anteriormente?
El padre de Nick, Paul, la abrazó entusiasmado. Su alta esposa, Francine, le sonrió y le dio la mano.
-Bienvenida a la familia, Miley -murmuró con un evidente acento estadounidense.
Después, dentro de la limusina que se los llevó de la iglesia, Nick la miró de reojo y le dijo:
-Bueno, al fin solos. Créeme, no era mi intención que apenas nos viéramos antes de la ceremonia. Pero es que los viajes a Nueva York y Milán llevaban ya semanas programados.
-He estado ocupada -dijo Miley, apresuradamente.
La verdad era que, teniendo en cuenta que, desde que Nick había conseguido su asentimiento, habían salido juntos sólo dos veces en tres semanas, le parecía como si Nick le estuviera dedicando toda su atención a cosas más importantes... tales como seguir ganando dinero, aunque tenía suficiente para no poder gastárselo en toda la vida.
-Sí, tengo entendido que has ido de vez en cuando a Ladymead.
-He querido estar presente al principio de los estudios para su renovación.
-¿Sabes? Eres una novia preciosa.
-Es un vestido muy bonito..
-No hagas eso, no te rebajes. Yo no me habría casado con menos que una mujer preciosa.
-Selena y Liam se casaron ayer -le dijo ella entonces, preguntándose si su prima y su ex novio se presentarían en la recepción. No los había visto en la iglesia, pero era perfectamente posible que no los hubiera localizado entre la multitud.
-Bueno, espero que les vaya bien -respondió Nick secamente.
-Mi tía los ha invitado a la boda.
Nick la miró fijamente.
-¿Qué?
-Selena es su hija, Nick. Y mi tía piensa que eso evitará los comentarios que la gente pueda hacer sobre ella. La madre de Liam ya ha dicho por ahí algunas cosas desagradables sobre Selena.
-¿Cuándo las vas a decir tú? Dío... eres demasiado buena. No los quiero hoy por aquí.
-Comprendo porque yo podría pensar lo mismo... pero no tú. Después de todo, Liam va a ser mi cuñado a partir de ahora -dijo ella y le falló un poco la voz cuando se dio cuenta realmente de lo que acababa de decir.
Nick la miró entonces.
-¿Te resulta difícil hacerte a la idea?
Miley se miró las manos.
-No... Lo he sabido sólo una hora antes de salir de casa esta mañana. Todavía me estoy acostumbrando a la idea.
-Pero no lo suficientemente rápido, cara. No lo suficientemente rápido.
Eso la hizo sentirse rechazada y herida. Había tenido muy poco tacto, se dijo a sí misma. Naturalmente, Nick no quería saber nada de Liam en el día de su boda. ¿Por qué no había mantenido la boca cerrada? Mientras se preguntaba eso, salió de la limusina, ya que habían llegado al fabuloso hotel en el campo donde se iba a celebrar la recepción.
Cinco minutos antes de que empezara la comida, Miley vio a Selena y Liam sentándose en los dos únicos asientos que quedaban vacantes. Su prima sonreía hieráticamente y Liam parecía de lo más incómodo.
-La feliz pareja -le dijo Nick-. Se merecen el uno al otro, ¿no crees?
Miley miró fijamente su copa de vino.
-Les deseo lo mejor. De verdad.
-Si eso te lo dices lo suficientemente a menudo, puede que yo también empiece a creérmelo -le contestó Nick de una forma que la hizo sentirse más nerviosa todavía.
Después de la comida, Nick bailó con ella en la pista y, poco después, ella estaba charlando con unos amigos de la familia cuando sintió una mano sobre el hombro. Se volvió, sonriente, pero tuvo que obligarse a seguir haciéndolo cuando vio a Liam.
-¿Bailas? -le preguntó él.
Miley dudó, muy consciente de la gente que los rodeaba.
-Si quieres... -dijo por fin.
Una vez en la pista, él le dijo:
-Selena ha sido la que quería venir, no me culpes a mí. Cielo Santo, Miley... ¿qué nos ha pasado?
-Tú sabes exactamente lo que ha pasado, Liam.
-¡Pero me siento como a alguien que le empujaran sólo por diversión! Me han metido en este lío, Miley. La semana pasada descubrí que un investigador privado me había estado siguiendo, preguntándole a mis compañeros de trabajo, ¡Pagaba muy bien cualquier información sobre mis movimientos!
Miley se preguntó si no estaría bebido.
-¿Un investigador privado?
-Tú me dijiste que alguien sabía que Selena y yo estaríamos en el piso a esa hora ese día. Fue algo que organizamos en el último minuto. Y, ¿quién hizo esa llamada para que vinieras y nos pillaras con las manos en la masa?
Ella apretó los labios.
-No sé a qué viene esto ahora.
-¡La única persona que conozco que se puede permitir pagar a un investigador privado es tu nuevo marido! Es rico y me odia a muerte. ¡Creo que tengo suerte de seguir vivo! ¡Si estuviera en su país, seguramente ese cerdo calculador habría contratado a un pistolero para que me quitara de enmedio!
-¿Tienes idea de las tonterías que estás diciendo? -le preguntó Miley apartándose de él porque, en su enfado, él la estaba apretando demasiado-. ¿Por qué iba Nick a contratar a un investigador privado?
-Bueno, mira quién es el que ha sacado lo que quería de esta pesadilla. Nick Jonas debe haberte querido mucho para casarse contigo tan rápidamente. Es curioso como estaba en el sitio adecuado en el momento oportuno para tomar mi lugar. Eso por no hablar de lo poco habitual de su situación entonces, sin una relación con alguna otra mujer. No, estaba allí esperando atraparte cuando tú estuvieras en una posición débil, ¿no?
-Perdonadme por interrumpir esta conmovedora reunión...
A Miley la recorrió un escalofrío cuando oyó la voz de Nick. Nunca antes había oído una voz tan amenazadora, así que no le extrañó que Liam se pusiera pálido y se apartara de ella.
Liam le acababa de decir que lo odiaba, y Miley pensó entonces que, probablemente, aquello era muy cierto.
Nick la rodeó con un brazo. En sus fuertes rasgos se adivinaba la ira.
Cuando estuvieron solos, Miley le preguntó:
-¿Te disgusta tanto Liam?
-Sigue respirando, andando por ahí, causando problemas...
A ella se le escapó una risa nerviosa.
-Nick... no estaba tratando de ligar conmigo.
-¿Esperabas que lo hiciera? ¿O era sólo un juego para que su recién estrenada esposa os viera juntos y tan absortos como para no daros cuenta de que la música había dejado de sonar?
Miley se puso pálida.
-No ha sido así...
-Sigue enamorado de ti... O, por lo menos, eso cree; pero ahora está casado con otra mujer. Tu comportamiento ha sido de lo más inapropiado. Tanto como el suyo. Pero es el tuyo el que quiero censurar, porque eres mi esposa y espero que te comportes de una cierta manera, sobre todo en público. Si no puedes hacerlo en lo que respecta a tu antiguo novio, ¿cómo vas a poder seguir en contacto con tu familia? Me voy a tener que asegurar que no haya problemas en eso, cara.
-¡Si oíste lo que Liam me estaba contando, podrías comprender por qué seguíamos allí cuando terminó la música!
-¿No te podías apartar de él?
-No, y no por la razón que te imaginas. ¡No me podía creer lo que me estaba diciendo! Te estaba acusando de haberle puesto un investigador privado, de haberlo preparado todo para que yo los pillara con las manos en la masa... ¡Por Dios!
Cuando vio lo serio que se había puesto Nick, le falló la voz.
Se había esperado que él se riera con su habitual espontaneidad, o que reaccionara con enfado ante semejante tontería. Pero no hizo nada de eso. Se quedó muy serio, mirándola fijamente. Entonces, una de sus hermanas más pequeñas, le tomó de la mano y, después de mirar con picardía a Miley, se lo llevó de nuevo a la pista de baile, dejándola a ella sola con sus pensamientos.
Recordó ese día funesto en que pilló a Liam y Selena en la cama. Nick seguramente no tenía nada que ver con aquello. ¡La idea era ridícula! ¿Es qué la paranoia de Liam era contagiosa?
Recordó a Nick entrando en su oficina esa tarde, no le dirigió ni una sola palabra de crítica por los fallos que había tenido ese día en su trabajo, había sido todo comprensión y tranquilidad. Además, Nick tenía que haberse ido a Roma esa misma tarde... pero no había ido a ninguna parte. ¿Coincidencias?
Miley, acompañada por las hermanas de él, fue a cambiarse de ropa mientras seguía haciéndose preguntas.
¿Cómo había sabido Nick que Liam era vendedor? ¿Que ella vivía con su prima? Había sabido demasiado. ¿Y lo de la cena que le había dicho, el hecho de que las llaves del apartamento de la compañía estuvieran exactamente en su bolsillo para poder ofrecérselas sin demora? El corazón le latía tan fuertemente que lo sentía en la garganta.
Poco después se instaló en la limusina que los iba a llevar al aeropuerto y, cuando estuvieron en marcha, le preguntó a Nick:
-¿Nick? Te voy a hacer una pregunta que, seguramente, te va a parecer una tontería.
-¿Lo del investigador?
A Miley se le cortó la respiración y sus miradas se cruzaron.
-Sí. Contraté un investigador para que le siguiera los pasos.
-¿Sí?
-Te deseaba mucho, Miley. Así descubrí su relación con tu prima. Te voy a ser muy sincero, mi intención inicial fue decirte simplemente que estaba teniendo un lío. Pero pensé en eso de lo de matar al mensajero y temí que no me creyeras, así que pensé que algo tan directo no sería una buena idea. Ni la relación laboral que llevábamos era la más apropiada para semejante revelación, tan personal. Tristemente, era necesario que tú lo descubrieras con tus propios ojos.
-¿Tristemente?
-No sabía que los ibas a sorprender en la cama. No podría haber organizado eso.
-Pero fue muy oportuno, ¿no? ¿Y la llamada telefónica?
-Arreglé que...
-¿El guarda de seguridad que trabaja para ti? Lo vi en la calle, fuera del piso.
-Una preocupación por tu seguridad -dijo Nick y pareció estar un poco a la defensiva, como si su actitud no fuera la que él se hubiera imaginado-. Sabía que tú podías estar molesta...
-¿Podía? -le preguntó ella, incrédulamente.
-Yo quería saber dónde estabas, lo que hacías y que estabas a salvo. Me sentía responsable por ti.
A Miley se le derrumbó entonces el mundo entero. ¿Cómo podía él estar confesándole tan tranquilo semejante enormidad?
-Miley, tú tenías derecho a saber todo eso.
-Eso es lo que dicen los periodistas cuando le destrozan a alguien la vida y la muestran al público para que se divierta.
-Todo estaba demostrado, como pudiste ver más tarde. Tu prima está embarazada y no iba a sentarse tranquilamente a ver como tú te casabas con el padre de su hijo.
-Eso no importa. Tú has jugado a ser Dios con mi vida...
-Lo que pretendía era contarte la verdad en su momento.
-Tal vez nunca.
-Miley... él no te merecía.
-¿Y tú sí? Debiste quedarte encantado viendo lo bien que iba tu plan. Me emborraché y caí, en tus manos como una muñeca sin voluntad. Ahora te odio -dijo ella con voz temblorosa-. ¡Nunca te perdonaré por esto.
Una vez en el aeropuerto, ella salió de la limusina con piernas temblorosas, tratando de no llorar. Cuando Nick se atrevió a tomarla de la mano, ella la apartó y deseó golpearlo. Nunca antes en su vida había experimentado semejante rabia. Así que nadie era perfecto, ¿verdad?
En el mismo instante en que el reactor privado de los Jonas hubo despegado, Miley se soltó el cinturón de seguridad y se dirigió a la cabina trasera. Nick la siguió, muy serio.
-Tenemos que hablar...
-Liam me dijo eso mismo y yo debería haberle escuchado, ¿no te parece? Tal vez él tuviera sus sospechas entonces, tal vez pudiéramos haberlo arreglado todo si no hubiera habido por medio un agente provocador.
-Ahora ya es un poco tarde... Estamos casados.
-Y eso, ciertamente, no era parte del plan de juego originario, ¿verdad? Lo que pretendías era pillarme con las defensas bajas y acostarte conmigo. Pero, incluso eso lo hice yo por ti. ¡Fui yo la que te arrastré a la cama el primer día!
-Miley, no... No fue así.
-Yo sé muy bien cómo fue. ¡Estaba allí! Estabas más que dispuesto a destruir mi futuro con el hombre al que yo amaba sólo para conseguir otro sórdido ligue. ¡Y yo fui tan estúpida que estuve de acuerdo! ¡Otra presa de Nick Jonas!
-Te pedí que te casaras conmigo -dijo Nick con las facciones endurecidas más todavía.
-¡Vaya! ¡Soy una chica con suerte! Me he encontrado un héroe de verdad. Eres un mentiroso, y la única razón por la que me propusiste matrimonio fue porque por fin te llegaste a convencer que esa sería la única forma de tenerme.
-Por si no te acuerdas, cuando te lo propuse yo ya había tenido ese placer.
Miley se quedó muy pálida y se apartó de él. Necesitaba devolverle aquello con urgencia.
-Bueno, pues no has hecho un buen trato... ¡Una esposa que sigue desesperanzadamente enamorada de otro hombre! Tal vez eso nos iguale a los dos.
Pero el ruido de la puerta de la cabina cerrándose cuando él salió fue su única respuesta. A Miley se le escapó entonces un sollozo incontenible, se arrojó sobre la cama y enterró el rostro en la almohada. Una vez allí dejó que las lágrimas fluyeran sin freno por primera vez desde hacía años. Bueno, en cualquier caso, por lo menos ahora no estaba allí selena para reírse de sus penas.
¿Cómo podía haberle hecho eso Nick? ¿Cómo podía haber admitido fríamente semejante comportamiento vil y execrable? ¿Es que no se daba cuenta de que, con eso, había destruido los frágiles cimientos de su relación? Ya no quedaba nada, nada salvo odio y resentimiento, además de un amargo remordimiento en las entrañas de ella en esos momentos.
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