jueves, 2 de febrero de 2012

Cap 29.-



—Tienes que hacer algo —continuó Miley, frustrada.

—¿Qué quieres que haga? —preguntó Nick—. ¿Que vaya y le diga que todo es una mentira?

—No —contestó 
Miley, resentida—. Es que creo que... Detesto a los que mienten. Y aquí estoy yo, engañando a todo el mundo.

—¿Ella está contenta? —quiso saber Nick.
Miley se miró los pies y respondió.

—Sí.

—¿El vestido te estaba bien?

—Sí —contestó
Miley recordando el rostro feliz de la anciana.

De pronto,Nick se echó a reír, lo que fastidió enormemente a
Miley .

—Ya me lo dijo ella... Verás es que anoche después de que te conociera, hicimos una apuesta —explicó nick—. Si el traje de novia te estaba bien se lo tendría que comprar para entregártelo a ti. Es una anciana muy astuta y sabe que tiene un valor incalculable. Me va a desplumar...

En aquel momento se trataba de un traje de boda, al día siguiente sería otra cosa... De momento, la abuela tenía que organizar la boda, luego conocer a su nieta y...

Sin darse cuenta, la propia
Miley empezó a hacer planes.

—Tu abuela quiere que la boda sea la semana que viene —repuso ella—. Si insisto y esperamos a que me quiten la escayola...

Nick sacudió la cabeza pensativamente.

—No le queda mucho tiempo de vida, ¿verdad? — preguntó
Miley  enseguida.

El hombre no contestó directamente

—Ella sabe lo que hace; es mejor que le dejemos el calendario a ella.
Miley se estremeció pensando en el dichoso calendario.

—Me voy a ver a Melanie —repuso ella de forma abrupta.

Al menos, Melanie era lo más optimista y vital que tenía cerca de ella...

—Espera un momento,
Miley —dijo Nick en un tono neutro que la paralizó y la hizo poner mala cara.

Nick esbozó una de sus frías sonrisas como respuesta a aquella mueca.

—Siento decirte que mañana por la noche tendrá lugar una fiesta para que mi familia te conozca —le comunicó él.

El rostro de
Miley experimentó enfado y consternación.

—No, me niego —replicó ella tajantemente.

La luz de la mañana iluminaba directamente el semblante del magnate, de forma que
Miley no podía discernir si estaba sonriendo. Sin embargo, tenía la certeza de que así era.

—He accedido a seguir todos tus planes—prosiguió ella—. Pero no quiero aparecer ante tu familia como una mujer perdida que está a punto de atraparte con su hija.

De los ojos de Nick saltaban chispas.

—El primer miembro de mi familia que te trate mal no será bien recibido nunca más en esta casa — sentenció él.

¡Al fin y al cabo, el magnate tenía sentimientos!

—Pero, si ese es tu deseo, no habrá fiesta —continuó Nick—. Iré a comunicárselo a mi abuela.

Y se levantó para salir de la habitación.

Su abuela. Él había accedido a acudir a la fiesta por su abuela.
Miley estaba siguiendo todo el juego solo pensando en Melanie.

Su abuela... Melanie. Melanie... Su abuela.

¿Y qué pasaba con la propia
Miley?

—Está bien, organiza tu estúpida fiesta —aceptó ella finalmente—. Pero no me culpes si todos piensan que has perdido el juicio cuando me vean...

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