ESTÁ en su despacho? -Lola McDowell entró en la oficina. Estaba radiante con su elegante traje de chaqueta color amarillo.
-Sí...
-Estupendo -la mujer se volvió hacia la puerta del despacho de Nick sin esperar a que Miley anunciara su visita.
-Oh, a propósito, felicidades -dijo volviendo la cabeza con la mano en el picaporte de la puerta.
-Gracias.
-Por supuesto, no será fácil.Miley frunció el ceño.
-¿A qué te refieres?
-A que el matrimonio no es fácil -la mujer se puso una mano en la cadera-. ¿A qué creías que me refería?Miley encogió los hombros, consciente de que, por un momento, había temido que esa mujer supiera lo de su embarazo. Eso le habría dolido.Nick le había prometido no decírselo a nadie hasta después de la boda, ni siquiera a Miley.
-Pero no hagas caso de esta vieja cínica. Estuve casada una vez y la experiencia no fue agradable.
¡Con que vieja! Esa mujer sólo tenía treinta y pocos años.
-Por supuesto, tú te llevas a Nick, un hombre increíblemente guapo. ¿Sabes que eres la envidia de todas las mujeres de Queensland?
-¿De verdad? - Miley forzó una sonrisa.
-Sí. Nick es todo un partido. A parte de que es extraordinariamente guapo, tiene un futuro muy prometedor. Estoy segura de que será millonario antes de cumplir los cuarenta.
-Puede que sí y puede que no - Miley encogió los hombros-. El dinero no lo es todo. Me voy a casar con Nick porque lo amo.
¿Por qué podía confesarle la verdad a una desconocida y era incapaz de hacerlo con Nick? El orgullo.
Lola se echó a reír.
-Es enternecedor ver una persona de valores tan tradicionales en un mundo donde el dinero y el poder son los afrodisíacos más potentes.
-Puede que así sea como tú ves el mundo, pero no es la percepción que yo tengo -respondió Miley rápidamente-. Y no creo que sea tampoco la de Nick.
Lola arqueó las cejas.
-A la mayoría de los hombres les atrae el éxito y el poder, y no creo que Nick sea una excepción. En realidad, sé que no lo es.Miley frunció el ceño.
-Es un hombre muy ambicioso -continuó Lola. Luego, sacudió la cabeza-. Perdona, no debería restregarte mi cinismo por la cara.(Bi*tch ¬¬) Lo siento, perdona. Estoy segura de que serás muy feliz con Nick. No me cabe duda de que será un marido fiel y un buen padre.Miley sintió sus mejillas encenderse.
La sonrisa de Lola se agrandó.
-Oh, antes de que se me olvide... -abrió su bolso-. Aquí tienes una copia de la lista que perdiste la otra semana. Un verdadero descuido por tu parte, Miley; sobre todo, después del modo como Nick halagó tu profesionalidad.
-Yo diría que, más que un descuido, fue un extraño incidente -respondió Miley fríamente-. Es como si alguien se la hubiera llevado.
-¿En serio? -la mujer se encogió de hombros-. En ese caso, será mejor que la guardes bien. Podría tratarse de un sabotaje industrial.
Al momento, abrió la puerta y entró en el despacho de Nick.
-O podrías haber sido tú para dejarme mal -murmuró Miley para sí misma.
¿Estaba siendo paranoica? Lanzó un suspiro. Después, miró a la pantalla del ordenador y se esforzó por sólo pensar en el trabajo.
Una hora más tarde, la puerta del despacho de Nick se abrió y Lola y él salieron.
-Entonces, ¿de acuerdo los dos con esas cifras? -preguntó Nick.
-Sí, de acuerdo -Lola le sonrió-. Seguiremos hablando de esto mañana durante el almuerzo.
-Bien.
Sonriendo, Lola dejó unos papeles encima del escritorio de Miley.
-¿Tendrías la amabilidad de hacer una copia de estos papeles, Miley? -se encaminó hacia la puerta; pero antes de salir, se volvió-. No vas a perderlos, ¿verdad?Miley apretó los dientes.
-Lo intentaré.
-Estupendo. Vendré a recogerlos mañana.
-¿Quién demonios se cree que es? -le preguntó Miley a Nick cuando la puerta se cerró tras Lola.
-Sólo se trata de unas copias. Hazlas mañana si tienes tiempo.
-Se comporta como si fuera mi jefa -dijo Miley sacudiendo la cabeza-. ¡Y no lo es! No estoy dispuesta a aguantarla.
-Está bien, entendido -Nick pareció incómodo un momento. Luego, se inclinó hacia delante y miró la pantalla-. ¿Vas a meter la lista que te ha dado en el ordenador?
-Ya lo he hecho -contestó Miley con brusquedad-. Y creo que es muy extraño lo de la pérdida de ese papel.
-No vamos a volver a eso otra vez, ¿verdad? -dijo Nick con la misma firmeza que ella. Luego, señaló los papeles que Lola había dejado-. ¿Podrías hacerme una copia de esto en disquete antes de hacerle las copias a Lola?
-Bien, lo haré ahora.
-Estupendo -con una sonrisa de satisfacción, Nick volvió a su despacho.Miley se levantó de su asiento, olvidándose de Lola con decisión.
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