Al principio, Miley tanteó con los labios tímidamente; entonces, él se hizo con el control y profundizó el beso. Ella le pasó los dedos por los espesos cabellos mientras se apretaba contra él.
Le sintió desabrocharle el vestido, sintió el frescor de sus dedos sobre la acalorada piel. La mano de Nick se apoderó de la redondeada cresta de uno de sus pechos, acariciándolo eróticamente, produciéndole oleadas de pasión.
El estridente pitido del teléfono los interrumpió.
-¡Maldita sea! -Nick se apartó de ella.Miley quería pedirle que no atendiera la llamada. Quería que continuara besándola, acariciándola.
Sus miradas se encontraron.
-Yo... no puedo contestar al teléfono -se disculpó ella con voz quebrada y respiración entrecortada.
Él alargó una mano y descolgó el auricular.
-Nicholas al habla -su voz era nítida y profesional.Miley se maravilló de su compostura. Nadie habría podido imaginar que sólo unos segundos atrás había estado tan fuera de sí como ella misma. ¿O no había sido así? Frunció el ceño.
-¿Este mediodía? -preguntó él, alerta.
Nick apartó la otra mano del pecho de Miley para agarrar su diario.
-Bueno, había quedado para almorzar, pero puedo cambiar la cita para más tarde -murmuró él-. Está bien, entonces comeremos juntos.Miley empezó a componerse. Se estaba abotonando el vestido cuando él colgó.
-Lo siento, Miley.
-No te preocupes.
-Era Lola. Ha arreglado una cita con un banquero suyo para que almorcemos juntos.Miley enarcó una ceja.
-¡No pierde el tiempo!
-Sí, es una mujer impresionante.
La admiración y el respeto en el tono de voz de Nick le causaron celos. No le gusta sentir celos.
-Siempre y cuando no olvides que soy yo la mujer con la que estás teniendo relaciones... -le recordó ella en tono ligero y con una sonrisa.
-No te preocupes, imposible olvidarlo -murmuró él con cariño al tiempo que le ponía una mano en el pecho-. Te has vuelto a tapar.
Nick sonrió con satisfacción al ver que el cuerpo de ella endurecía al instante de sentir su caricia.
-¿Qué te parece si esta noche terminamos lo que habíamos empezado aquí? -sugirió él.
-Creo que es una idea estupenda -inmediatamente, se sintió mejor-. ¿Sabes que esta noche es nuestro aniversario?
Él la miró sin comprender.
-Hace doce meses que me sacaste de MacDales y empecé a trabajar aquí -sonrió-. ¿En serio se te ha olvidado?
Nick rió.
-Sí, lo siento. Pero de lo que sí me acuerdo es de que tuve que esperar seis meses enteros para apoderarme de tu cuerpo.
Nick sonrió maliciosamente al notar el sonrojo de ella. Lo que también le recordó lo joven que era, sólo veinte años.Miley le enderezó el nudo de la corbata con tierno gesto.
-Bueno, será mejor que nos pongamos a trabajar -y se levantó de encima de él
Terminaremos esta conversación más tarde -Nick volvió a sonreír-. Iré a tu casa a eso de las ocho, ¿te parece bien?Miley asintió.
- Miley , ¿podrías sacarme de los archivos las cuentas de clientes de este último año? -le preguntó cuando ella iba camino de la puerta-. Tengo la impresión de que voy a necesitarlas muy pronto.
-Sí.Miley cerró la puerta tras de sí y respiró profundamente. ¿Qué iba a hacer? ¿Qué demonios iba a hacer? Podía habérselo dicho cuando él la estaba besando. Estaban los dos solos, no había un momento mejor. Sin embargo, había conseguido retrasarlo una vez más.
Se acercó a los archivadores y sacó las cuentas que Miley le había pedido. Después, se sentó y trató de concentrarse en el trabajo.
Media hora más tarde Nick salió de su despacho. Miley notó que se había puesto la chaqueta del traje y se había peinado.
-¿Estoy bien? -le preguntó él con una sonrisa al verla mirándolo fijamente.
-Impresionante -respondió ella con una carcajada-. Nadie diría que hace un rato te tenía todo alborotado.
-Estupendo -Nick se acercó a la ventana y miró a la calle-. Lola está ahí. Será mejor que me vaya.
-Buena suerte.
Se lo quedó mirando mientras se acercaba a la puerta.
-¿Nick?
Él volvió la cabeza sin disimular una ligera impaciencia.
-Se te olvidan las cuentas -le tendió los papeles.
-Vaya, gracias, Miley. ¿Qué haría yo sin ti? -se los quitó de las manos con una muy atractiva sonrisa-. Lo más seguro es que no vuelva al despacho esta tarde. Si quieres, puedes marcharte temprano. Y no te olvides de dejar el contestador en marcha.
La puerta se cerró tras él. Algo obligó a Miley a levantarse y acercarse a la ventana.
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