viernes, 3 de febrero de 2012

Cap 24.-

-Deberíamos hacer esto más a menudo -dijo Nick mientras contemplaba a su esposa sentada frente a él a la mesa del restaurante.
Miley llevaba el pelo recogido en un moño y la luz de la vela iluminaba su perfecta piel. Llevaba puesto uno de los vestidos de la boutique, y estaba preciosa.

-Sí, lo estoy pasando muy bien -respondió Miley sonriendo.
Miró a su alrededor. El restaurante tailandés era uno de los lugares más de moda de la ciudad. Aunque era la primera vez que Miley iba allí, había oído hablar del restaurante.
-Algún día te llevaré a Tailandia -murmuró Nick-. Te encantará. Es un país fabuloso.
-No sabía que hubieras estado allí -respondió
Miley mirándolo fijamente a los ojos.
Nick era casi demasiado guapo, pensó
Miley.
-Sí. Hice un viaje corto cuando estaba estudiando.
-¿Con Paula? -preguntó ella, inmediatamente curiosa.
Nick asintió.
-Sí. Fuimos a Phuket.
Al momento,
Miley se arrepintió de haber hecho la pregunta. Nick había estado muy relajado durante la cena, no quería estropear las cosas.
-Pero parece que de eso haya pasado toda una vida -dijo Nick con firmeza-. Me gustaría volver y enseñarte los templos tailandeses, y las playas de arena fina y blanca.
-Por lo que dices, debe ser un lugar muy romántico. Nick, ¿todavía piensas en ella? -preguntó
Miley impulsivamente.
Nick se encogió de hombros y luego sonrió a su mujer.
-Paula pertenece al pasado. Ahora tengo cosas más importantes en las que pensar... en ti y en el bebé.
Miley sonrió.
Nick alargó una mano y tomó la de ella. No dijo nada durante unos segundos, limitándose a mirarla a los ojos.
-
Miley, siento haber...
La voz de una mujer le interrumpió.
-Nick...
Miley, qué sorpresa.
Los dos volvieron sus rostros.
Lola McDowell estaba de pie junto a su mesa. Llevaba un vestido blanco que resaltaba su piel morena. No estaba sola, un hombre la acompañaba. El parecía tener veinte tantos años y era muy guapo.
-Hola,Lola -educadamente, Nick se puso en pie.
Lola esbozó una sonrisa de placer.
-No conoces a John Monroe, ¿verdad? Es un buen amigo mío.
-No, creo que no he tenido el placer -Nick estrechó la mano del otro hombre mientras Lola hacía las presentaciones.
-Bueno, vamos a dejar que terminéis vuestra cena tranquilos -dijo Lola mientras
Miley estrechaba la mano de John Monroe.
Cuando iban a alejarse, Lola recordó algo:
-Ah, Nick, perdona que saque a relucir el trabajo. La semana pasada me dejé olvidados en tu oficina esos números que me diste, y no me vendría mal volverlos a echar un vistazo. ¿Podrías traérmelos cuando te venga bien?
-Te los enviaré por correo.
-De acuerdo. Ah, a propósito, ¿le has mencionado a 
Miley lo de la fiesta? -Lola miró a Miley-. El viernes de la semana que viene, es sobre todo una fiesta de negocios, los invitados son gente interesada en los juegos de ordenador y creo que será una oportunidad para Nick... y para todos nosotros.
-Entiendo -dijo
Miley fríamente-. Tendré que mirar en nuestro diario para ver si no tenemos ningún otro compromiso.
Lola asintió y después, con su acompañante, se fue a la mesa que tenían reservada.
-No me habías dicho que habías vuelto a ver a Lola-
Miley trató que la voz no se le quebrara.
No quería reaccionar mal. Sabía que Nick tenía negocios con esa mujer.
-Se pasó por el despacho una tarde que tú ya te habías ido a casa. Fue una visita breve, sólo para ponerse al corriente de la campaña publicitaria. Se me olvidó decirte lo de la maldita fiesta.
-Si crees que sería bueno asistir, por supuesto te acompañaré.
-Podría ser beneficioso -respondió Nick con cautela-. Pero nunca se sabe con estas cosas.
Miley miró en dirección a la mesa de Lola.
-Parece que tiene un nuevo amor -comentó Nick, antes de mirar de nuevo a su esposa y sonreír-. Menos mal, no sabes lo que me alegro de habérmela quitado de encima.
La tensión de
Miley desapareció y le devolvió la sonrisa a su esposo.
-¿Te parece que pidamos la cuenta? -preguntó Nick.
Ella asintió. Nick pidió la cuenta.
-Ha sido una noche preciosa -declaró
Miley mientras se levantaban, después de haber pagado.
-Sí, lo ha sido -contestó Nick poniéndole un brazo sobre los hombros con gesto posesivo.

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