jueves, 2 de febrero de 2012
Cap 35.-
Era su primer amor y la había herido profundamente rechazándola de esa manera...
No tenía que haber ocurrido...
A Miley le dio la impresión de que aquellas palabras se habían grabado sobre su conciencia para toda la vida.
Tenía que haber escapado cuando su instinto se lo advirtió.
¿Cómo había podido perder el control de ese modo, dejándole hacer lo que había hecho?
No tenía sentido planteárselo en aquellos momentos, puesto que los hechos estaban consumados.
Desde la puerta que daba a sus habitaciones, Nick habló con voz grave.
—Voy a volver con los invitados. Miley ni siquiera levantó la mirada. Se sentía sucia y tremendamente humillada.
—Te sugiero que permanezcas aquí —continuó él severamente—. Pediré disculpas por tu ausencia en tu nombre. Lo atribuiré al accidente, o a los típicos nervios previos al enlace. ¿De acuerdo?
Su tono desganado hizo que Miley pusiera un gesto de dolor.
—No pienso casarme contigo —murmuró ella—. La boda queda cancelada.
—No seas tonta —repuso Nick. ¿Por qué tenía que insultarla cuando estaba más sensible?
—Quiero marcharme a Inglaterra ahora mismo — adujo Miley—. Y no quiero volver a verte nunca más.
Se hizo un breve silencio. Luego, Nick lanzó un suspiro.
—Mira, lo siento —dijo él irritadamente. Pero no había sentimiento en aquellas disculpa.
—Ha sido todo culpa mía y me avergüenzo de mi conducta —prosiguió Nick—. ¿Eso hace que te sientas mejor?
¿Qué se sintiera avergonzado?
— ¡No, claro que no! —respondió Miley, fulminándolo con la mirada y comprobando que se había vestido ya con otra ropa. La que había llevado durante la fiesta estaba hecha un lío en la moqueta.
En aquellos instantes, se despreciaba a sí misma por habérsela quitado. Miley se estremeció y se tapó con la sábana.
—¿Quieres marcharte de una vez? —le pidió ella, al borde de las lágrimas.
Pero luego se juró a sí misma que no lloraría nunca delante de aquel hombre.
Desde el pasillo se oyó una risa estridente de algún invitado.
—Ahora, me tengo que ir —adujo Nick—. Luego hablaremos del asunto.
Ella no quería hablar de nada más. Además, se imaginaba que a esas alturas todo el mundo en la fiesta sabría que la había arrastrado brutalmente hasta la habitación.
—Seguro que estaré en boca de todos los invitados —adujo ella—. Y eso me molesta tremendamente.
—Calla —le ordenó Nick.
—Te odio —repuso Miley—. La boda queda cancelada. O sea, que ya puedes darles las jugosas noticias frescas.
—Lo siento, pero no puedo hacer eso. Es demasiado tarde para que te eches atrás.
—No sabía que tuvieras distintas opciones —argüyó Miley.
—Pues, yo no te voy a dar la opción de dar marcha atrás —dijo Nick acercándose a ella.
Estaba tan cerca, que Miley se tapó los ojos. No podía soporta tenerlo tan cerca.
—Nuestro compromiso sigue en pie —prosiguió él de modo inflexible—. Y aunque la situación se ha complicado en cierto modo, todo sigue igual.
—Voy a gritar si no paras de hablarme como a una computadora —le amenazó Miley, llena de furia.
El dio unos pasos, volvió hacia atrás y volvió a caminar, irritándose cada vez más.
— ¡Por el amor de Dios, Miley! —exclamó Nick—. Estoy intentado hacer lo más fácil posible esta...
— ...Esta carnicería —lo interrumpió ella mordazmente.
— De acuerdo, tienes razón —asintió Nick, aceptando su imagen—. Pero puedo asegurarte que esto no va a volver a repetirse nunca más. Por lo que vamos a seguir con nuestro acuerdo. El matrimonio de conveniencia sigue en pie y Melanie será mi hija. Tú puedes hacer lo que quieras con tu vida una vez respetado el trato. Pero no voy a dejar que mi abuela se muera de pena por tu marcha. No soy un hombre que acepta las derrotas. Y has de saber que juego sucio y pego duro.
Miley sintió un escalofrío. Nick, que fue consciente de ello, se alejó de la cama, más tranquilo: lo había interpretado como un asentimiento.
—Ahora voy a bajar al salón —dijo en un tono menos áspero, y tratando de eliminar la tensión existente—. Haré el típico comentario griego acerca de las mujeres con temperamento y los problemas que tienen los hombres para dominarlas. Te veré mañana por la mañana.
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