La cabeza le descansaba en algo suave y blando. Abrió los ojos, pero no consiguió enfocar bien. Vio una oscura sombra al lado de la cama y el brillo de una ventana. No sabía qué había pasado. Tenía la garganta seca y se sentía dolorida.
Necesitaba beber algo, pero no conseguía articular palabra.
¿Dónde estaba?, se preguntó presa del pánico. ¿Dónde estaba Nick?
-Está recobrando el conocimiento -dijo una voz que Miley no reconoció.
Sintiéndose agotada, cerró los ojos de nuevo. Entonces, alguien le puso algo en los labios. Sintió el agua mojándoselos.
-Cariño... Miley.. -la ronca preocupación de la voz de su marido hizo que las lágrimas aflorasen a sus ojos.
Volvió a abrirlos.
La oscura silueta empezó a cobrar forma.
Sintió una mano acariciándole la mejilla.
-¿Dónde estoy? -susurró ella al enfocar por fin la cara de su marido.
-En el hospital. Pero no te ha pasado nada grave, pronto vas a estar bien -la suave y afirmativa voz contradecía la preocupación de su expresión.
Nick estaba pálido y sus ojos llenos de angustia.
Miley frunció el ceño.
-No tienes buen aspecto. ¿Te encuentras mal?
Él sonrió levemente.
-No, sólo estaba preocupado por ti. Me has dado un susto de muerte.
-¿Sí? -Miley frunció el ceño.
-Has tenido un accidente, ¿no lo recuerdas? -dijo él con ternura-. Estuviste a punto de estrellarte conmigo.
A Miley le dio un vuelco el corazón al recordar. La serpiente, el coche, el golpe en la cabeza.
Lanzó un gruñido.
-¿Y el bebé? ¿Está bien mi bebé? Nick, dime la verdad -dijo Miley, ahora presa del pánico.
-Tranquila,Miley-Nick le tomó las manos en las suyas-. Los médicos han hecho unas pruebas y... por lo que saben, el bebé está bien.
Necesitaba beber algo, pero no conseguía articular palabra.
¿Dónde estaba?, se preguntó presa del pánico. ¿Dónde estaba Nick?
-Está recobrando el conocimiento -dijo una voz que Miley no reconoció.
Sintiéndose agotada, cerró los ojos de nuevo. Entonces, alguien le puso algo en los labios. Sintió el agua mojándoselos.
-Cariño... Miley.. -la ronca preocupación de la voz de su marido hizo que las lágrimas aflorasen a sus ojos.
Volvió a abrirlos.
La oscura silueta empezó a cobrar forma.
Sintió una mano acariciándole la mejilla.
-¿Dónde estoy? -susurró ella al enfocar por fin la cara de su marido.
-En el hospital. Pero no te ha pasado nada grave, pronto vas a estar bien -la suave y afirmativa voz contradecía la preocupación de su expresión.
Nick estaba pálido y sus ojos llenos de angustia.
Miley frunció el ceño.
-No tienes buen aspecto. ¿Te encuentras mal?
Él sonrió levemente.
-No, sólo estaba preocupado por ti. Me has dado un susto de muerte.
-¿Sí? -Miley frunció el ceño.
-Has tenido un accidente, ¿no lo recuerdas? -dijo él con ternura-. Estuviste a punto de estrellarte conmigo.
A Miley le dio un vuelco el corazón al recordar. La serpiente, el coche, el golpe en la cabeza.
Lanzó un gruñido.
-¿Y el bebé? ¿Está bien mi bebé? Nick, dime la verdad -dijo Miley, ahora presa del pánico.
-Tranquila,Miley-Nick le tomó las manos en las suyas-. Los médicos han hecho unas pruebas y... por lo que saben, el bebé está bien.
-¿Qué quieres decir con eso de por lo que saben? -preguntó Miley abriendo desmesuradamente los ojos.
-Sólo lo que he dicho. Aún no tienen todos los resultados de las pruebas.
Ella se lo quedó mirando con expresión de absoluta estupefacción.
- Miley, todo saldrá bien.
-¿Y si no es así? -las lágrimas empezaron a rodarle por las mejillas.
-Ya verás como sí -dijo él con firmeza-. Vamos, cielo, tienes que ser fuerte. Quiero que te pongas bien. Eso es lo más importante del mundo para mí.
Miley sacudió la cabeza y se mordió los labios.
-Tu hijo es lo más importante para ti, y si yo lo perdiera... -se le quebró la voz-. Si lo perdiera, ya no querrías estar conmigo.
Vio perplejidad en los ojos de su marido.
-Cielo, eso no es verdad. Te amo con todo mi corazón y siempre te amaré, pase lo que pase.
-¿Lo dices en serio? -preguntó Miley con voz temblorosa, incierta.
Nick asintió.
-No te preocupes, no le pasará nada -Nick vaciló un instante, sus ojos oscurecieron-. Y si no es así, nos enfrentaremos a ello juntos.
Miley apartó una mano y se tocó el vientre por encima de las sábanas.
-No podré soportarlo, Nick. Si el bebé está... muerto... no podré soportarlo.
Miley intentó sentarse en la cama, pero él no se lo permitió. Poniéndole las manos en los hombros, impidió que se incorporase.
-Miley, está en las manos de Dios -le susurró Nick al oído-. Pase lo que pase, quiero que sepas que te amo.
-Yo también te amo -le susurró ella con los ojos llenos de lágrimas.
Nick se separó de su mujer y ambos se miraron durante prolongados momentos.
-¿Sabes lo mucho que he esperado oírte decir eso? -murmuró Nick.
-Lo habría dicho antes de...
Nick sacudió la cabeza.
-No con el corazón. Casarte conmigo era menos importante que tu carrera como modelo. Siempre lo he sabido.
-Nick, eso no es verdad -susurró Miley con dulzura-. Mi amor por ti siempre ha estado antes que nada.
Nick frunció el ceño como si no pudiera creerla.
-En ese caso, ¿por qué te marchaste a Sydney?
-Porque descubrí que Lola era tu amante, que mentiste respecto a que lo vuestro era cosa del pasado. Y me marché porque no podía soportarlo -las lágrimas volvieron a correrle por las mejillas-. Pero ya se ha acabado, ¿verdad, Nick?
Nick la miró fijamente.
- Miley, nunca te he mentido. Lo de Lola y yo acabó hace años.
-Eso no es verdad. Os oí... os vi juntos.
-¿Oíste y viste qué? -Nick parecía verdaderamente perplejo.
-A los dos, en la fiesta - Miley trató de no mostrarse tan furiosa como empezaba a sentirse, pero el temblor de la voz la traicionó.
-Estabais solos en su estudio. Y no intentes decirme que sólo hablabais de negocios, porque no es así. Dijiste que la necesitabas, y ella te recordó que no estabas enamorado de mí.
-Cuando dije que la necesitaba, me referí solamente a los negocios, y al hecho de que era ella quien ponía el capital -Nick se mordió los labios-. Cielo, es evidente que no te quedaste a oír el resto, porque le dije lo mucho que te amaba y lo mucho que deseaba tener un hijo contigo. Pero Lola... no sé, se puso muy rara. Era como si sólo oyera lo que quería oír, y luego le daba la vuelta a las cosas.
Nick se encogió de hombros antes de continuar.
-Desde lo de Perth, no he hecho más que maldecirme a mí mismo. Creo que Lola está un poco trastornada. ¿Sabías que vino a mi piso el día de la boda? No te lo dije porque, con lo disgustada que estabas con lo de la tarjeta, no quería empeorar las cosas; además, no estaba seguro de que me creyeras. En fin, se tiró a mí y... no sabes lo que me alegré de que Joseph apareciese de improviso.
-¡Oh, Nick! Tenía tanto miedo de que la quisieras. Pensaba que te recordaba a Paula y que por eso te gustaba tanto.
-¡Demonios, claro que no!
-Cuando me fui de su fiesta, me dijo que teníais relaciones, que os estabais acostando juntos. Y me dijo que, si te lo decía, se retiraría del negocio y haría que tu empresa fracasara.
Nick lanzó una maldición.
-¡Qué locura! Pero no me extraña que te dijera eso; a mí, no dejaba de recordarme que ella era la socia capitalista y que la necesitaba. Sin embargo, al final, ha resultado que ella me necesitaba más a mí que yo a ella. Por fin, hemos roto y estoy haciendo negocios con otra empresa, pero no te lo dije porque no quería que te preocuparas.
Nick acarició el rostro de su mujer y añadió:
-Ha sido todo una pesadilla; pero nunca te he mentido, cielo.
-Oh, Nick, no debería haber dejado que interfiriese de esta manera en nuestras vidas -dijo Miley con los ojos llenos de lágrimas.
-Sólo lo que he dicho. Aún no tienen todos los resultados de las pruebas.
Ella se lo quedó mirando con expresión de absoluta estupefacción.
- Miley, todo saldrá bien.
-¿Y si no es así? -las lágrimas empezaron a rodarle por las mejillas.
-Ya verás como sí -dijo él con firmeza-. Vamos, cielo, tienes que ser fuerte. Quiero que te pongas bien. Eso es lo más importante del mundo para mí.
Miley sacudió la cabeza y se mordió los labios.
-Tu hijo es lo más importante para ti, y si yo lo perdiera... -se le quebró la voz-. Si lo perdiera, ya no querrías estar conmigo.
Vio perplejidad en los ojos de su marido.
-Cielo, eso no es verdad. Te amo con todo mi corazón y siempre te amaré, pase lo que pase.
-¿Lo dices en serio? -preguntó Miley con voz temblorosa, incierta.
Nick asintió.
-No te preocupes, no le pasará nada -Nick vaciló un instante, sus ojos oscurecieron-. Y si no es así, nos enfrentaremos a ello juntos.
Miley apartó una mano y se tocó el vientre por encima de las sábanas.
-No podré soportarlo, Nick. Si el bebé está... muerto... no podré soportarlo.
Miley intentó sentarse en la cama, pero él no se lo permitió. Poniéndole las manos en los hombros, impidió que se incorporase.
-Miley, está en las manos de Dios -le susurró Nick al oído-. Pase lo que pase, quiero que sepas que te amo.
-Yo también te amo -le susurró ella con los ojos llenos de lágrimas.
Nick se separó de su mujer y ambos se miraron durante prolongados momentos.
-¿Sabes lo mucho que he esperado oírte decir eso? -murmuró Nick.
-Lo habría dicho antes de...
Nick sacudió la cabeza.
-No con el corazón. Casarte conmigo era menos importante que tu carrera como modelo. Siempre lo he sabido.
-Nick, eso no es verdad -susurró Miley con dulzura-. Mi amor por ti siempre ha estado antes que nada.
Nick frunció el ceño como si no pudiera creerla.
-En ese caso, ¿por qué te marchaste a Sydney?
-Porque descubrí que Lola era tu amante, que mentiste respecto a que lo vuestro era cosa del pasado. Y me marché porque no podía soportarlo -las lágrimas volvieron a correrle por las mejillas-. Pero ya se ha acabado, ¿verdad, Nick?
Nick la miró fijamente.
- Miley, nunca te he mentido. Lo de Lola y yo acabó hace años.
-Eso no es verdad. Os oí... os vi juntos.
-¿Oíste y viste qué? -Nick parecía verdaderamente perplejo.
-A los dos, en la fiesta - Miley trató de no mostrarse tan furiosa como empezaba a sentirse, pero el temblor de la voz la traicionó.
-Estabais solos en su estudio. Y no intentes decirme que sólo hablabais de negocios, porque no es así. Dijiste que la necesitabas, y ella te recordó que no estabas enamorado de mí.
-Cuando dije que la necesitaba, me referí solamente a los negocios, y al hecho de que era ella quien ponía el capital -Nick se mordió los labios-. Cielo, es evidente que no te quedaste a oír el resto, porque le dije lo mucho que te amaba y lo mucho que deseaba tener un hijo contigo. Pero Lola... no sé, se puso muy rara. Era como si sólo oyera lo que quería oír, y luego le daba la vuelta a las cosas.
Nick se encogió de hombros antes de continuar.
-Desde lo de Perth, no he hecho más que maldecirme a mí mismo. Creo que Lola está un poco trastornada. ¿Sabías que vino a mi piso el día de la boda? No te lo dije porque, con lo disgustada que estabas con lo de la tarjeta, no quería empeorar las cosas; además, no estaba seguro de que me creyeras. En fin, se tiró a mí y... no sabes lo que me alegré de que Joseph apareciese de improviso.
-¡Oh, Nick! Tenía tanto miedo de que la quisieras. Pensaba que te recordaba a Paula y que por eso te gustaba tanto.
-¡Demonios, claro que no!
-Cuando me fui de su fiesta, me dijo que teníais relaciones, que os estabais acostando juntos. Y me dijo que, si te lo decía, se retiraría del negocio y haría que tu empresa fracasara.
Nick lanzó una maldición.
-¡Qué locura! Pero no me extraña que te dijera eso; a mí, no dejaba de recordarme que ella era la socia capitalista y que la necesitaba. Sin embargo, al final, ha resultado que ella me necesitaba más a mí que yo a ella. Por fin, hemos roto y estoy haciendo negocios con otra empresa, pero no te lo dije porque no quería que te preocuparas.
Nick acarició el rostro de su mujer y añadió:
-Ha sido todo una pesadilla; pero nunca te he mentido, cielo.
-Oh, Nick, no debería haber dejado que interfiriese de esta manera en nuestras vidas -dijo Miley con los ojos llenos de lágrimas.
Nick le secó las lágrimas con la mano.
-Ahora ya no importa, Lola ha salido de nuestras vidas para siempre.
Nick se agachó y la besó. Después, cerró los ojos y se quedó abrazado a ella.
-Estaba desesperado sin ti.
-Y yo sin ti -respondió Miley con voz quebrada
-Ahora ya no importa, Lola ha salido de nuestras vidas para siempre.
Nick se agachó y la besó. Después, cerró los ojos y se quedó abrazado a ella.
-Estaba desesperado sin ti.
-Y yo sin ti -respondió Miley con voz quebrada
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