La pequeña capilla estaba en un lugar idílico, rodeada por palmeras, campos de algodón, y la costa. La tarde era lánguida y el sol deslumbrante.
Joe le sacó tantas fotos que casi se mareó.
-¿Entramos ya? -dijo ella, mirando a la puerta abierta de madera.
Saber que, dentro, la gente la estaba esperando la tenía nerviosa.
-Un momento -Joe sonrió-. La novia siempre debe aparecer con diez minutos de retraso.
Joe aprovechó esos minutos para sacarle más fotos.
Miley lo miraba con afecto. Estaba muy guapo con el traje oscuro. Incluso, para sorpresa suya, se había cortado el oscuro cabello.
Le halagaba que se hubiera tomado tantas molestias por ella.
-Lo he hecho por ti, Miley-le dijo él con cariño-. Tú y Demi sois lo más parecido que tengo a una familia. Y si alguna vez necesitas algo, ya sabes que siempre puedes contar conmigo.
-Lo sé y te lo agradezco, Joe.
Él sonrió.
-Bueno, ¿te parece que entremos ya?
-Sí, estoy lista.
No había mucha gente en la iglesia, sólo sus amigos más cercanos y los padres de Nick que habían llegado de Estados Unidos aquella misma mañana.
Al hacer su aparición, los invitados se pusieron en pie. Miley levantó la cabeza y miró a Nick, y vio que éste la estaba esperando.
Se olvidó del resto del mundo cuando él le sonrió. No, la boda no era una equivocación, aquél era el hombre al que amaba con todo su corazón.
Durante la ceremonia, Miley no pudo apartar los ojos de Nick. Intercambiaron los votos como si fueran las dos únicas personas en el mundo, y Miley hizo sus promesas con voz clara y segura.
Esa misma noche, cuando se quitara el vestido, sería suya en cuerpo y alma. Iba a ser la primera vez que hicieran el amor desde que le contó que estaba embarazada. Anhelaba entregarse a él. Su cuerpo ansiaba su amor.
Por fin, Nick le deslizó el anillo de boda en el dedo.
-Os declaro marido y mujer.Miley sonrió tímidamente y miró a su marido. Él no sonrió, una extraña emoción había oscurecido sus ojos.
Entonces, Nick bajó la cabeza y la besó con labios dominantes y posesivos. Una caricia sensual que la hizo temblar de pies a cabeza.
Al apartarse de ella, sonrió por fin. Su rostro mostraba una expresión triunfal.
A Miley le dio un vuelco el corazón.
Cuando salieron de la iglesia, les regalaron una ducha de confeti. Nick volvió a besarla y le susurró al oído:
-Gracias.
-¿Por qué? -ella lo miró con estupefacción.
-Por decir que sí. Por hacerme un hombre muy feliz.
-Oh, Nick -los ojos de Miley se llenaron de lágrimas. Entonces, se puso de puntillas y lo besó tiernamente en los labios.
-Estoy deseando que nos quedemos solos -le murmuró Nick mientras Joe apretaba el botón de su cámara-. Estoy deseando quitarte ese vestido.
Las mejillas de ella enrojecieron ligeramente. Aquella palabras la llenaron de felicidad.
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