Beth se acercó corriendo a ellos. Estaba muy guapa con su vestido blanco con pequeñas rosas dibujadas.
—Papá, ¿puedo ir al hotel en el mismo coche que Jane y Sarah?
—No, Beth —respondió él—. Sarah y Jane irán en la limusina con Miley y Margaret porque han sido damas de honor en la boda.
Beth se quedó decepcionada.
—Di que sí puedes ir con ellas. Yo iré con tu padre.
—¿No crees que quizá no le guste a Margaret?
—Seguro que no —Miley le dio la mano a la pequeña—. Vamos a ver qué dice Margaret.
Nick se las quedó mirando con una sonrisa en los labios mientras se alejaban.
—¿Estás segura de que vamos bien? —preguntó Nick mientras se adentraban por un estrecho camino rodeado de árboles.
—Confía en mí. Te llevo a un sitio muy bonito.
Poco más adelante llegaron a una pequeña cala de arena muy blanca.
—¡Qué bonito! —exclamó él.
—Solía venir aquí con mis padres antes de que naciera Sinead.
—Es una playa preciosa. Igual que tú —Nick la besó—. Dime que te casarás conmigo.
—Me prometiste que no sacarías el tema —susurró ella.
—¿De veras? Pues entonces me limitaré a besarte apasionadamente.
—Me estropearás el maquillaje.
—Hagamos un trato. Di que te casarás conmigo y no te estropearé el maquillaje... demasiado —dijo él con ojos ardientes.
—Me dijiste que me lo pensara con tranquilidad y que te respondiera cuando regresáramos a casa.
—Pero he cambiado de opinión. Además, si no me respondes, te estropearé el maquillaje y todo el mundo sabrá qué hemos estado haciendo de camino al hotel.
—Tendrás que atraparme primero —gritó ella, saliendo del coche y echándose a reír.
Miley se puso a correr hacia la playa y él la siguió. Cuando al final la alcanzó, la abrazó por la cintura y la besó.
—Está bien, me rindo —dijo pasándole los brazos por detrás del cuello—. Tendré que aceptar que me estropees el maquillaje.
—Pero eso no será todo —replicó él, levantándola en brazos y yendo hacia el agua.
—¡Nick! —exclamó ella con expresión horrorizada—. ¡No te atreverás!
—Imagínate cuando todo el mundo te vea llegar empapada.
—Nick, no es justo.
Él volvió a besarla. Con tanta pasión, que la dejó sin aliento.
—Pues entonces respóndeme. ¿Me harás el honor de convertirte en la señora Jonas?
Ella sonrió y volvió a besarlo.
—Sí —susurró Miley.
SEIS semanas después de volver de Irlanda, Miley todavía se sentía como si estuviera subida a un tiovivo mágico.
Llevaba un anillo de compromiso con un diamante y Nick era cada vez más atento con ella.
Habían quedado por la noche para hablar de los preparativos de la boda y ella pasaría el fin de semana siguiente en casa de Nick para darle a Beth la noticia. Y ya no habría marcha atrás, se dijo, nerviosa.
En ese momento, sonó el teléfono.
—Aquí la ayudante de Nick Jonas.
—Hola, Miley, soy Helen.
Ella se inquietó al oír aquella voz familiar.
—Llamaba para felicitarte. Nick me ha contado que vais a casaros.
—Así es —respondió Miley, que se preguntó cuándo habría visto Nick a Helen.
—Os deseo que todo os vaya bien —dijo ella—. Tú te portas muy bien con Beth, que es justo lo que Nick andaba buscando. Dile que se ponga, por favor.
A Miley le entraron ganas de colgar, pero logró controlarse.
—Espera un momento. Voy a ver si está en el despacho.
En realidad, estaba segura de que él estaba allí, pero quizá no quisiera hablar con Helen. Pulsó el botón que activaba el interfono.
—Nick, es Helen Smyth—Jones, que quiere hablar contigo por teléfono.
—Muy bien, pásamela.
Ella hizo lo que le había pedido y luego se quedó mirando el teléfono con desagrado. ¿Qué querría Helen? Por el piloto encendido del teléfono, vio que hablaron largo rato. ¿Para qué tendría que hablar él tanto tiempo con su antigua novia?
En ese momento, le empezó a picar la piel de nuevo. Desde hacía una semana, le picaba a menudo. Quizá sería alguna alergia, pero en cualquier caso, tenía cita con el médico a las cinco y media.
Finalmente, el piloto se apagó y se abrió la puerta del despacho de Nick.
—¿Tienes las cuentas que te pedí de París?
—Sí —ella le dio un montón de papeles que tenía sobre el escritorio.
—Gracias —dijo él, disponiéndose a volver a su despacho.
—¿Nick?
—¿Qué?
—¿Qué quería Helen?
—Al parecer, va a venir con un grupo de clientes al Waterside el próximo fin de semana y quería saber si yo podría hablar con Jamie para que los tratara especialmente bien. ¡Como si no tuviera otra cosa que hacer! —añadió, sacudiendo la cabeza—. No comprendo por qué no llama ella misma a Jamie.
Miley sonrió, tranquilizándose al oír aquello.
—Por cierto —dijo Nick—, ¿vas a ir al médico a mirar lo del picor?
—Sí, me pasaré a ver al doctor Hallowell de camino a casa. Pero seguro que es una alergia al detergente o algo por el estilo.
—Muy bien. Ah, se me olvidaba. El viernes voy a ir a París para inspeccionar uno de los restaurantes. Volveré el sábado por la tarde. ¿Podrás quedarte con Beth? Es que la niñera me ha dicho que no puede quedarse el viernes por la noche.
—Está bien —dijo ella.
—Gracias, Miley. Cuando hagas la maleta, mete algo para ponerte el sábado. Os llevaré a comer por ahí a Beth y a ti cuando volvamos de París.
—¿Cómo has dicho?
—Que os quiero llevar a comer el sábado. ¿No te acuerdas de que íbamos a darle a Beth la noticia de nuestra boda este fin de semana?
—Sí, claro. Me refería a que has dicho cuando volvamos de París.
—Ah, ¿sí? Pues me he confundido. Quería decir cuando vuelva de París.
Ella se dio cuenta de que él había evitado mirarla a los ojos al decir aquello y tuvo la horrible sensación de que le estaba ocultando algo.
Mientras esperaba al doctor Hallowell, Miley no podía quitarse de la cabeza la conversación con Nick.
¿Sería casual que él hubiera decidido marcharse a París justo después de hablar con Helen por teléfono? Y luego estaba lo de que hubiera dicho: «cuando volvamos de París».
Una y otra vez, había tratado de convencerse de que había sido solo una inocente equivocación. Pero el hecho de que luego Nick no se hubiera atrevido a mirarla a los ojos no dejaba de atormentarla.
Cuando la recepcionista mencionó su nombre, salió de su ensimismamiento y se puso contenta, ya que mientras el médico la atendiese, podría olvidarse durante un rato de lo que había pasado con Nick.
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