GIRA la cabeza hacia la izquierda un poco, Miley.- Miley obedeció.
-Un poco más, por favor -le pidió el fotógrafo de nuevo-. ¡Así! ¡Perfecto!
Estaba sentada en un estudio moderno. Un grupo la observaba: el maquillador; el peluquero; Vico Malony, de la agencia de modelos IMAGES, dos fotógrafos y varias personas más al fondo de la sala.
Llevaba modelando más de un mes, pero eso no significaba que cada vez le resultara más fácil.
Cierto era que había hecho amigos, otras modelos y Vico, la de la agencia; sin ellas, la vida en Sydney le resultaría intolerable. Aunque, por supuesto, también contaba el dinero. Casi no podía creer lo que estaba ganando.
- Miley, una de esas ensoñadoras sonrisas, por favor -le pidió el fotógrafo.
¿Cuánto tiempo iban a tenerla ahí sentada?
Pensó en Nick, era el día de su vigésimo-septimo cumpleaños. Le echaba de menos, jamás habría creído posible echarle de menos tanto. Y también se acordaba de Demi.
Demi se había quedado en Queensland, y Nick le había dado trabajo en su oficina durante el verano. Estaba contento con ella, decía que se le daban muy bien los ordenadores y que, para lo joven que era, era muy responsable.Miley hablaba con ellos por teléfono todos los días, por las tardes. Pero ese día, había llamado por la mañana para felicitar a Nick y para preguntarle si le habían gustado los gemelos que le había regalado.
-¡Perfecto! -gritó el fotógrafo con entusiasmo-. ¡Maravilloso!
-Bien. ¿Puedo levantarme ya?
-Sí, vamos a tomarnos un descanso.
Vico se le acercó. Era una mujer inteligente de treinta años, cabello negro corto, simpática y con sincera sonrisa.
-Has estado fabulosa, Miley. Eres muy natural.
-Señoras, creo que hemos terminado por hoy -anunció el fotógrafo, acercándoselas-. Me parece que tenemos todo lo que queríamos.Miley lanzó un suspiro de alivio. Estaba cansada.
-¿Te apetece un café? -le preguntó Vico-. Algunas de las chicas van a ir a Rock a tomar algo.Miley asintió.
-Sí, me apetece ir. Gracias por la invitación.
Poco tiempo después, salieron en grupo del edificio. Las calles de la ciudad estaban abarrotadas de gente y tráfico. Las chicas hablaban de moda y de la sesión de fotos del día siguiente.
-Eh, Miley -una de ellas la agarró del brazo y tiró de ella hasta un kiosco de periódicos-. Mira, eres tú.
La modelo señaló la portada de una revista.Miley vio aquella foto que le tomaron hacía unas semanas; en la foto, estaba con un niño pequeño a su lado y un guapo moreno pegado a su hombro. El pie de la foto leía: "Cómo estar embarazada y seguir atractiva".Miley sonrió.
-No parezco yo -dijo Miley, preguntándose cómo había podido salir tan guapa.
-No me importaría nada jugar a las casitas con ése -dijo una de las chicas, y las demás se echaron a reír.
Entraron en un café frecuentado por el personal de la agencia. Encontraron una mesa junto al ventanal y pidieron sus bebidas al camarero.
-Vico nos ha dicho que te has separado de tu marido -comentó Mia, una de las modelos-. Yo también me he separado del mío, supongo que el divorcio es el siguiente paso.
Mia no notó el modo como Miley palideció.
Llegaron sus bebidas y Vico cambió de tema de conversación, pero Miley no consiguió concentrarse en lo que decían.
No quería el divorcio.
-Bueno, ¿a ti qué te parece? -la voz de Vico la sacó de su ensimismamiento.
-¿Qué?
Miley miró a su alrededor con expresión de disculpa, sus amigas se echaron a reír.
-No te has enterado de nada de lo que hemos dicho, ¿verdad?Miley negó con la cabeza.
-Perdonad, estaba distraída.
-Estábamos mirando a ese hombre tan guapo -haciendo un gesto con la cabeza, Vico indicó la calle.
-Espero que entre aquí -dijo Mia.Miley miró a través del cristal del ventanal. Había un hombre cerrando con llave la puerta de un deportivo rojo. Sólo se le veía la espalda. Era alto y moreno, llevaba un traje muy bien cortado, de diseño. Su constitución le recordó a Nick.Miley apartó los ojos. Todo le recordaba a Nick, pensó enfadada consigo misma.
-Hace mucho calor aquí. ¿Quiere alguien agua? -preguntó mirando a su alrededor en busca de un camarero, pero no vio ninguno cerca.
Ninguna de las chicas contestó, todas tenían los ojos fijos en el hombre del deportivo.
Con un suspiro, Miley se levantó y caminó hacia la barra para pedir el agua, pensando que sería más rápido que esperar a que se les acercara un camarero.
El establecimiento estaba muy concurrido, la mayoría de los taburetes de la barra se encontraban ocupados. La gente bebía todo tipo de cafés y comía pasteles daneses. La pareja sentada junto a ella se levantó, desocupando sus asientos, y Miley se sentó en uno de los taburetes mientras esperaba.
-¿Me dejas que te invite a una copa?Miley volvió la cabeza hacia la voz. Sentado varios taburetes más allá del suyo estaba el fotógrafo que la semana anterior la había invitado a salir.
-Ah, Simon, hola. No te había visto - Miley le sonrió-. No, gracias, sólo quiero un vaso de agua, estoy muerta de calor. Estoy sentada con las chicas al lado del ventanal.
Fue un intento amistoso de deshacerse de él.
-Está bien, pero no olvides que mañana tenemos una cita. A las nueve en punto.
-No se me olvidará -le aseguró ella con una sonrisa.
-¿Interrumpo algo?
Esa voz la hizo estremecerse de pies a cabeza.Miley giró en su asiento y sus ojos se encontraron con los de Nick. No pudo decir nada, sólo se lo quedó mirando. Durante un segundo pensó que estaba soñando. Nick era el hombre del deportivo rojo, el hombre del traje de diseño.
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