viernes, 3 de febrero de 2012

Cap 28.-

Nick había vuelto a mezclarse con los invitados, pero Lola no estaba a la vista.
Nick volvió la cabeza y sorprendió Miley observándolo. 
Miley le vio disculparse antes de dirigirse hacia ella.
-No sabía dónde estabas -dijo él en tono ligero.
Miley no respondió.
-¿Has comido algo?
Sin duda, le preocupaba el niño, pensó
Miley.
-¿
Miley?
-Sí... he comido algo -recobrar la compostura le resultó difícil.
-¿Te apetece bailar?
-No, gracias.
Nick la miró fijamente, sin dejar de notar sus ojeras.
-¿Sigues disgustada conmigo por haberme enfadado por lo de la pintura?
Al ver que
Miley no respondía, Nick frunció el ceño.
-
Miley, me enfadé porque estaba preocupado por ti.
-Por el bebé -le corrigió ella.
-Bueno, sí -Nick volvió a fruncir el ceño-. No deberías haberte puesto a pintar. Ya sé que andamos un poco apretados de dinero, pero la situación va a mejorar muy pronto.
-¿Sí? -dijo
Miley con amargura, no podia imaginar que la situación mejorase.
-Por supuesto que sí. Me crees, ¿verdad?
Ella no le respondió.
-Ya verás como superamos todas las dificultades dentro de unos meses -le dijo Nick en voz baja y con mirada intensa.
Miley se miró el reloj.
-Estoy muy cansada -declaró ella con voz tensa.
-Aún tengo que hablar con un par de personas de unos asuntos relacionados con el negocio -Nick indicó con la cabeza la pareja con la que
Miley había estado hablando antes-. Necesito hablar con Grant Hay y con su esposa, será una conversación breve.
-Pediré un taxi -
Miley no tenía intención de quedarse allí un minuto más.
-¿Te encuentras bien? -preguntó él con preocupación.
-Nunca mejor -respondió ella con dureza-. Pero estoy cansada y aburrida, quiero marcharme de aquí ahora mismo.
Nick frunció el ceño.
-Está bien, nos iremos ahora mismo.
-No te molestes, no tienes por qué acompañarme. Además, necesito estar sola un rato.
Nick titubeó; después, se metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó las llaves del coche.
-En ese caso, si eso es lo que quieres, llévate el coche. Yo pediré un taxi cuando termine.
Sin más palabras, 
Miley aceptó las llaves y se alejó.
-No te irás ya, ¿verdad? -Lola apareció en el recibidor cuando
Miley estaba a punto de abrir la puerta.
-Sí, me voy -respondió
Miley sin volver la cabeza.
-No te ha molestado nada que yo haya podido decir, ¿verdad? -preguntó Lola en tono de estarse divirtiendo.
Entonces,
Miley se volvió y miró a aquella mujer detenidamente, como si se tratara de un ser repugnante.
-Mantente alejada de mi marido.
Lola arqueó las cejas.
-No sé de qué me estás hablando.
-Mentira -dijo
Miley-. Te he visto con Nick esta noche. Estabas echándole los brazos al cuello con toda la intención de seducirlo.
-Quizá deberías decirle esto a Nick, no a mí -respondió Lola-. Es él quien no puede mantenerse alejado de mí. Lo siento,
Miley.
-No pareces sentirlo mucho.
Lola se encogió de hombros.
-Lo creas o no, no era mi intención hacerte daño. Y sé que Nick tampoco lo quiere. Va a sentir mucho que nos hayas pillado infraganti. No quiere, de ninguna manera, que te disgustes.
-Es un poco tarde para eso -murmuró
Miley con desprecio-. ¿Cuánto tiempo llevas acostándote con él?
-Vamos,
Miley, no esperarás que conteste a esa pregunta, ¿verdad? De todos modos,Miley, hazme caso y no le digas nada de esta conversación. De esa manera, cuando nos aburramos el uno del otro, puede que tengas la posibilidad de recuperar a tu marido. Mis aventuras amorosas no suelen durar mucho tiempo.
Miley no pudo evitar lanzar una irónica carcajada.
-Qué valor tienes, Lola. ¿Y si no te hago caso y hablo con él?
-En ese caso, correrás el riesgo de perderlo todo.
-¿Qué quieres decir con eso de todo?
-Bueno, Nick podría decidir dejarte y venirse a vivir conmigo.
-No lo hará. Estoy embarazada de su hijo...
-Sí, y Nick está encantado con eso de ser padre, ¿verdad? -murmuró Lola-. Y tú podrías darle un ultimátum: "O Lola o tu hijo". ¿Qué crees que va a elegir?
-Nuestro hijo -respondió
Miley con repentina seguridad. Nick anhelaba tener ese hijo.
-Puede -Lola asintió-. Pero en ese caso, me temo que tendré que retirarme del negocio.
-No puedes. Has firmado un contrato, ¿no?
-Sí. Y perdería mucho dinero, pero puedo permitírmelo... Nick, no. Su empresa quebraría.
-No le harías eso -murmuró
Miley.
-¿Que no? -Lola sonrió-. Si yo fuera tú, mantendría la boca cerrada,
Miley.
-Estás muy segura de ti misma.
-Nick me adora... le excito como tú jamás conseguirás excitarlo. Se podría decir que tengo todas las cartas en mi mano.
-No todas, yo tengo el As -respondió
Miley con voz fría.
Y se consoló al ver la furiosa mirada que aquella mujer le lanzó. Después, abrió la puerta y se dirigió hacia su coche con la cabeza muy alta.
Había tenido la intención de ir directamente a su casa, pero la idea de encontrarse allí sola le asustó. Se sentía muy confusa.
De repente, pensó en Joe. Necesitaba hablar con alguien, con un amigo de verdad.
Se miró el reloj. Sólo eran las diez y, conociendo a Joe como lo conocía, aún estaría levantado.

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