Unos ligeros golpes en la puerta la despertaron a la mañana siguiente.
-Miley, ¿puedo entrar?
-Sí -respondió ella.
Había pasado una noche terrible y se sentía agotada.
La puerta se abrió y Nick entró con una taza de té en la mano. Estaba completamente vestido y, al verlo así, a Miley se le heló la sangre.
-¿Te vas ya pronto?
Nick asintió y le dejó la taza de té en la mesilla de noche.
-Gracias -dijo ella.
Después, tomó la taza de té y miró el despertador. Eran las seis y media.
-¿A qué hora tienes que estar en el trabajo hoy? -le preguntó Nick.
-A las nueve. ¿A qué hora sale tu avión?
-A las ocho.
Se hizo un espeso silencio.
-Si quieres, te llevaré al aeropuerto.
-Miley, ¿puedo entrar?
-Sí -respondió ella.
Había pasado una noche terrible y se sentía agotada.
La puerta se abrió y Nick entró con una taza de té en la mano. Estaba completamente vestido y, al verlo así, a Miley se le heló la sangre.
-¿Te vas ya pronto?
Nick asintió y le dejó la taza de té en la mesilla de noche.
-Gracias -dijo ella.
Después, tomó la taza de té y miró el despertador. Eran las seis y media.
-¿A qué hora tienes que estar en el trabajo hoy? -le preguntó Nick.
-A las nueve. ¿A qué hora sale tu avión?
-A las ocho.
Se hizo un espeso silencio.
-Si quieres, te llevaré al aeropuerto.
Nick esbozó una irónica sonrisa.
-En fin, supongo que tendré que conformarme con eso.
Se la quedó mirando cuando Miley apartó las sábanas y se levantó de la cama.
Se alegraba de llevar puesto un camisón de Rupert Williams. Le recogía los pechos modestamente y caía en pliegues, disimulando su hinchado vientre. Miley se preguntó si NicK se alegraba de no haberse acostado con ella. Suponía que a los hombres no les resultaban excitantes las mujeres embarazadas.
-Voy a darme una ducha rápida, no tardaré.
Nick asintió.
-En ese caso, te dejo para que te arregles tranquilamente.
Ella le dedicó una fría sonrisa y entró en el baño del dormitorio.
Al salir de la ducha, se cubrió con una toalla blanca y volvió al dormitorio.
No había nadie. Se sentó delante de la cómoda y empezó a secarse el pelo con el secador.
Unos momentos más tarde, Nick entró.
-Te llaman al teléfono -dijo él con voz seca.
-¡Ah! - Miley apagó el secador-. ¿Quién es?
-Joseph.Miley se levantó y Nick se la quedó mirando mientras se dirigía al cuarto de estar. Miley tenía unas piernas increíblemente largas y bien formadas, y la toalla enfatizaba la perfección de su cuerpo. El cabello le caía en cascada por encima de los hombros.
-Hola, Joe-dijo ella con voz animada-. No, no me has despertado. Me estaba preparando para ir a trabajar. ¿En serio? No, estupendo.Miley miró a Nick.
Le vio observarla con oscura mirada. Parecía enfadado. Miley se preguntó si estaría preocupado por la hora.
-Está bien, hasta entonces -le dijo a Joe precipitadamente-. Bueno, tengo que dejarte ya. Sí, Nick está aquí.
Después de colgar, Miley volvió a mirar a su marido.
-Perdona. Enseguida estaré lista.
-En fin, supongo que tendré que conformarme con eso.
Se la quedó mirando cuando Miley apartó las sábanas y se levantó de la cama.
Se alegraba de llevar puesto un camisón de Rupert Williams. Le recogía los pechos modestamente y caía en pliegues, disimulando su hinchado vientre. Miley se preguntó si NicK se alegraba de no haberse acostado con ella. Suponía que a los hombres no les resultaban excitantes las mujeres embarazadas.
-Voy a darme una ducha rápida, no tardaré.
Nick asintió.
-En ese caso, te dejo para que te arregles tranquilamente.
Ella le dedicó una fría sonrisa y entró en el baño del dormitorio.
Al salir de la ducha, se cubrió con una toalla blanca y volvió al dormitorio.
No había nadie. Se sentó delante de la cómoda y empezó a secarse el pelo con el secador.
Unos momentos más tarde, Nick entró.
-Te llaman al teléfono -dijo él con voz seca.
-¡Ah! - Miley apagó el secador-. ¿Quién es?
-Joseph.Miley se levantó y Nick se la quedó mirando mientras se dirigía al cuarto de estar. Miley tenía unas piernas increíblemente largas y bien formadas, y la toalla enfatizaba la perfección de su cuerpo. El cabello le caía en cascada por encima de los hombros.
-Hola, Joe-dijo ella con voz animada-. No, no me has despertado. Me estaba preparando para ir a trabajar. ¿En serio? No, estupendo.Miley miró a Nick.
Le vio observarla con oscura mirada. Parecía enfadado. Miley se preguntó si estaría preocupado por la hora.
-Está bien, hasta entonces -le dijo a Joe precipitadamente-. Bueno, tengo que dejarte ya. Sí, Nick está aquí.
Después de colgar, Miley volvió a mirar a su marido.
-Perdona. Enseguida estaré lista.
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