jueves, 2 de febrero de 2012
Cap 43.-
—Me conoces tan bien —dijo Nick con una sonrisa breve.
Estaba demasiado ocupado con su tristeza como para importarle lo que sucedía en el interior de Miley. En la cama, se ocultaba bajo sus pantalones hasta el ultimo momento. Y eso a Miley, como mujer, le hería profundamente.
Sollozando, se levantó y salió corriendo de la cocina. Entre lágrimas, llegó a su habitación y nada más cerrar la puerta, esta se volvió a abrir
— ¡Vete de aquí!—exclamó ella.
—No llores —le dijo Nick acercándose para tomarla en sus brazos.
Para su desconsuelo, la propia Miley reposó la mejilla contra su pecho y estalló en sollozos.
No era justo. Él quería a su abuela, a Melanie... ¿Por qué no podía quererla a ella?
De pronto, Miley recordó a su primera mujer con un escalofrío. Algo le debía de haber ocurrido con ella para bloquearse de ese modo con los sentimientos.
Miley trató de controlar el llanto y apartarse de él.
—No —dijo Nick, sin querer soltarla.
—Por favor, Nick, déjame marchar —le rogó ella con el dolor reflejado en la mirada.
Sin saber por qué, al pronunciar su nombre había desencadenado una reacción especial en él. Era algo parecido a la desesperación. Sus ojos de desorbitaron llenos de tensión y, de pronto, se inclinó sobre ella y la besó apasionadamente.
Esta vez, Miley tampoco tenía ninguna posibilidad de salirse con la suya.
El contacto de aquella lengua abrasadora con el sabor salado de sus lágrimas era una combinación tremendamente seductora. El deseo hizo mella en su cuerpo, desatando todos sus instintos. Miley ni siquiera notó cómo se le deslizaba el albornoz. Tampoco oyó la cremallera del pantalón de Nick mientras este lanzaba maldiciones.
La penetró hasta lo más profundo de sus entrañas, de forma que Nick cayó de rodillas apresando con fuerza las caderas de Miley.
— ¡Oh, cielo santo! —exclamó ella mientras daba rienda suelta a su pasión salvaje.
Nick no podía evitar emitir unos jadeos ardientes. Por el impulso tempestuoso, ella se tambaleó y ambos cayeron al suelo rodando. Pero Nick la rodeó con sus brazos para que no se hiciera daño.
Miley se preguntó qué ocurriría a continuación, ahora que habían perdido el juicio completamente. ¿Se retiraría bruscamente?
—Estoy aquí —afirmó él.
Su voz era vibrante. Aún no se había soltado del cuerpo de su esposa.
—No me voy a retirar —insistió Nick.
—¿Por qué no?
—Tenías razón —murmuró él—. Para mí es más fácil estar solo. Me cuesta expresar mis sentimientos. Pero, Miley, puedo asegurar que te deseo. Quiero hacer esto contigo. Y si eso significa que tengo que cambiar, cambiaré. Y voy a empezar a hacerlo de inmediato.
Hablaba en serio. De nuevo volvió el llanto, pero Miley no supo a qué se debía.
—Dime algo —le urgió Nick, besándole en la frente.
¿Qué iba a decir? Lo cierto era que amaba a ese hombre. Lo supo desde el momento en que él solo la deseaba sexualmente.
—Quiero ir a la cama —dijo Miley. Hubo un silencio. Luego, Nick lanzó un leve suspiro.
—A tu cama —prosiguió Miley—. Quiero dormir en tu cama, entre tus brazos. Quiero despertar en tu cama mañana.
—¿Y luego qué?
—No sé... —murmuró Miley —. ¿Tú qué es lo que quieres?
—A ti —contestó Nick, repitiéndolo una vez más—.A ti.
Miley se quedó atolondrada: aquello era lo más parecido a una declaración por parte de Nick.
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