jueves, 2 de febrero de 2012

Cap 48.-



ERA muy tarde cuando el coche regresó. Miley estaba sentada en una de las sillas de la terraza vestida con un confortable abrigo. Le había estado esperando durante horas.

Sin duda, Nick la había reconocido puesto que le dirigió una ráfaga de luces, de camino a los garajes. Pero pasaron minutos hasta que el hombre se reunió con
Miley en la oscuridad.

Nada más distinguir su silueta, ella no pudo evitar sentir un escalofrío.

—Veo que todavía sigues aquí... —dijo Nick.

—Antes de marcharme tengo que hacerte una pregunta —arguyó 
Miley—. Por eso decidí esperar a que volvieras.

—¿Quieres decir que hemos omitido alguna mentira más? —preguntó Nick en tono burlón.

—Puede que tengas razón —respondió
Miley—. No estoy segura. ¿Por qué no te sientas y charlamos tranquilamente? Es difícil ponerse a hablar con alguien que te está despellejando viva con la mirada.

—Desembucha —le ordenó Nick.

Pero, llegado el momento de hablar, se quedó sin valor para hacerlo. ¡Qué ironía! Después de esperarlo durante horas...

—¿Lo has pasado bien esta noche? —le preguntó tratando de reunir fuerzas.

Nick se volvió hacia el perfil de
Miley: estaba muy pálida.

—¿Esa es la pregunta que me querías hacer, o solo la introducción? —preguntó él.

Estaba claro que no se lo iba a poner fácil a
Miley.

—Quiero que sepas, Nick, que no soy una persona cruel o rencorosa —adujo ella—. No he tenido la intención de herirte a propósito.

—Es obvio que no se trata de una pregunta —comentó él.

Molesta,
Miley decidió ir al grano.

—¿Has hecho el amor conmigo todos estos días por el simple hecho de practicar el sexo? ¿O realmente yo te importaba algo y además has hecho el amor conmigo?

—Contigo no he practicado el sexo, únicamente — contestó él.
Miley suspiró profundamente.

—Entonces, ¿puedo quedarme, por favor? Pareció que aquellas palabras le hubieran herido en lo más profundo.

—Dijiste que tenías que hacerme una pregunta, no dos —arguyó él.

—Me iré si tú me lo pides, pero yo prefiero quedarme, es más, necesito quedarme contigo —insistió
Miley.

—Y con Melanie, claro —repuso Nick cínicamente.
Miley lo fulminó con la mirada.

—No metas a Melanie en esto —agregó ella—. Lo que es mejor para ella nada tiene que ver con nuestra conversación. Yo estoy hablando de lo que necesito yo y de lo que voy a hacer yo.

—Y quieres quedarte —adujo Nick—. Me parece muy honroso teniendo en cuenta con quién lo vas a hacer.

—¿Acaso pretendes ser desagradable para que me vaya sin que me lo pidas? —dijo
Miley.

—Pensé que ya te lo había pedido.

Viendo su gesto de dolor, Nick suavizó el tono.

—Escucha,
Miley. Eres una persona generosa, amable y cariñosa —prosiguió él—. Además, eres joven e increíblemente bella. Si te marchas ahora, pronto recuperarás las riendas de tu vida. Seguro que encuentras a un hombre maravilloso que colme de amor tu corazón. Pero yo no soy ese hombre. Soy demasiado mayor, brusco y cínico como para complacer a una persona tan bella y perfecta como tú.

—Pero con eso no estás diciendo que te gustaría estar en el lugar de ese hombre —añadió
Miley—. Si no que no crees poder ser como él.

Nick lanzó una carcajada triste y apagada.

—Olvidé decir que también eres testaruda —dijo él—. ¿Por qué no facilitas las cosas aceptando que no permitiré que te quedes a mi lado?

—Porque te quiero —respondió
Miley—. Aunque no creo que te lo merezcas. Porque si no, no me harías sufrir de este modo. Y si lo que intentas es ser duro para hacerme bien, ya me encargaré yo de hacerte daño a ti.

—Está bien —convino Nick—. Pero, sigo opinando lo mismo.

Parecía tan resuelto a salirse con la suya que el corazón de
Miley dio un vuelco.

—O sea, ¿qué si me voy ahora y dejo a Melanie aquí, eso te hará feliz? Porque claro, eso era lo único que tú perseguías, después de todo...

La tensión se mascaba en el ambiente. Impulsivamente, 
Miley se levantó.

— ¡No! —exclamó Nick finalmente.

—De acuerdo, Nick, te lo diré de otra forma — arguyó
Miley—. ¿Tú crees que por el hecho de que no te pueda dar un hijo nuestro amor no tiene importancia?

—Eso es una pregunta estúpida —respondió él.

—No lo es, sobre todo cuando no hemos visto el resultado del test de embarazo. Además, si crees que lo primero que le voy a hacer a mi príncipe azul es realizarle una prueba de fertilidad...

—No digas tonterías —repuso Nick—. Deberías aceptar simplemente, que no quiero que estés conmigo.

—Entonces, ¿por qué me estás apretando tanto la mano en estos momentos?

De inmediato, Nick le soltó la mano.

— ¡Ya es suficiente! —exclamó él poniéndose de pie.

—Tienes razón: me iré a la cama a soñar con un príncipe azul lleno de espermatozoides fértiles —afirmó
Miley—. A lo mejor me despierto y me voy. Sería todo un placer después de mi sueño...

No hay comentarios:

Publicar un comentario