viernes, 3 de febrero de 2012

cap 23.-

-¡Eh, ven aquí a ver esto!
Los gritos entusiastas de Demi recibieron a Miley aquella tarde cuando entró en su casa.
-¿El qué? -preguntó
Miley mientras seguía la dirección de la voz de su hermana, que la condujo a su propio dormitorio.
-Esto -Demi hizo un gesto expansivo con los brazos.
El dormitorio de
Miley estaba lleno de ropa envuelta en bolsas de plástico y en perchas que colgaban de las puertas del armario o encima de la cama.
-¿Qué es esto? -preguntó
Miley estupefacta, al tiempo que acariciaba un vestido largo de color blanco con tirantes.
-¡Son de la tienda más exclusiva de la ciudad! -gritó Miley entusiasmada-. Hace unos minutos, ha venido una furgoneta con todo esto. La mujer que la conducía ha dicho que es una selección de vestidos que el señor Jonas ha hecho para que te los pruebes, con el fin de que te quedes los que te gusten. La mujer vendrá a recoger los que no quieras mañana.
-¡Dios mío! ¡Esa boutique es sumamente cara!
-Lo sé. ¿No es maravilloso? Nick es un amor -Demi se sentó en la cama con expresión de ensueño-. Bueno, ¿qué? ¿Cuál te vas a probar primero?
La tentación era enorme, pero el sentido común prevaleció en ella.
-No me voy a probar ninguno, son demasiado caros, Demi. Nick no puede permitirse el lujo de ser tan generoso.
-¿Quién ha dicho eso? -la voz de Nick, desde la puerta, hizo que las dos dieran un respingo-. Eso tengo que decidirlo yo, y quiero que tengas ropa nueva.
-Nick, ¿no habías dicho que ibas a volver tarde a casa? -
Miley lo miró encantada.
-Sólo estoy de paso -Nick sonrió traviesamente-. He venido para ver si los vestidos habían llegado.
-Nick, te lo agradezco muchísimo, pero...
-No tienes nada que agradecerme, mereces tener ropa buena. Vamos, elige los que quieras y que Demi elija también uno.
-Nick...
-
Miley, tengo que irme ya -Nick se miró el reloj-. He dejado a Robert solo en la oficina. Oye, no me esperéis para cenar esta noche. Tengo la impresión de que va a ser una sesión muy larga.
-Está bien -
Miley se puso de puntillas para darle un beso-. Y gracias por la ropa.
Nick la miró con tierna indulgencia.
-Debo confesar que lo de la ropa es un acto muy egoísta por mi parte, quiero verte con ella puesta.
Después de lanzarle una sonrisa maliciosa, Nick se dio media vuelta y se marchó.
Demi, que había salido del dormitorio, regresó llevando un vestido azul eléctrico.
-¿Qué te parece? -preguntó Demi a su hermana.
Miley se echó a reír.
-Estás guapísima.
-Menos mal, porque es el único que me vale. El resto son tallas muy grandes. NicK no debe saber tu talla.
-Eso, o... piensa que voy a seguir engordando.
-¿Qué? -Demi mostró sorpresa unos momentos, hasta que vio a
Miley ponerse un vestido de seda que se le ajustaba al vientre.
-¿No notas nada diferente en mí? -le preguntó
Miley sonriendo.
-¡Oh, no!
-¡Sí!
Miley, es maravilloso! -Demi corrió hacia ella y la abrazó.

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