jueves, 2 de febrero de 2012
Cap 47.-
—Me parece justo —accedió Nick con tono neutro—. Tómate el tiempo que necesites. No hay prisa.
Entonces, él comenzó a andar. Su retirada tenía mucho de estrategia, pensó Miley con lágrimas en los ojos. Al cabo de unos cuantos pasos, Nick se topó con un paquete que estaba entre la ropa del suelo. Miley se dio cuenta de lo que era y fue a recogerlo a toda prisa. No quería que Chris viera lo que era.
¡Demasiado tarde! Él dio media vuelta y vio la reacción de Miley, cuyo corazón comenzó a palpitar desenfrenadamente. Nick se había puesto muy pálido. Tomó el paquete y rasgó el envoltorio. Era un test de embarazo.
—¿Por qué has comprado esto? —preguntó él.
—Por favor, devuélvemelo —le rogó Miley, sonrojándose como una colegiala.
—¿Por qué? —insistió Nick.
La violencia de sus palabras alarmó a Miley. Se quedó atónita y comenzó a retroceder llena de consternación. No entendía por qué Nick estaba tan furioso.
— ¡Contéstame, Miley! —exclamó el hombre.
—Te lo habría dicho si el resultado daba positivo — balbuceó Miley temblorosamente.
Puede que estuviese tan enfadado porque pensara que ella no le quería comunicar la noticia.
—Te lo habría dicho, Nick —repitió Miley atemorizada, mientras el hombre avanzaba un paso más hacia ella.
—Quiero que te vayas de esta casa —dijo al fin Nick lleno de ira—. Tienes una hora para salir de aquí. Quiero que te marches y no volver a verte nunca más.
—Pero, ¿por qué estás tan enfadado? —le preguntó Miley, todavía retrocediendo ante la amenaza de Nick—. No hemos utilizado ningún método anticonceptivo cuando hemos hecho el amor. Era de suponer que estábamos en situación de riesgo.
—Yo tenía que soportar la vista de uno de esos tests cada mes, cuando vivía mi esposa —rugió Nick—. Durante cinco malditos años tuve que soportar sus lloros porque no se quedaba embarazada. Soy estéril, Miley.
Y dicho esto, tiró el paquete sobre la cama.
Miley se quedó horrorizada.
—Sé que has dicho alguna vez que no querías tener hijos... —agregó Miley —. Pero es que... Tengo la sensación de estar embarazada.
—Lo mismo decía Sofía —repuso él—. Un mes tras otro.
—No, yo no soy como ella —sostuvo Miley—. Yo te quiero. Yo no intentaría hacerte daño con estas cosas.
—Sofía me quería, me adoraba —añadió Nick—. Vivía por y para mí. Y al final, decidió poner fin a su vida en nombre de nuestro amor.
Habían pasado seis años y aún no se había recuperado del efecto de un acto tan egoísta.
Miley estaba muy pálida.
—No quiero creer todo esto... —comenzó a decir ella, sintiéndose como en una pesadilla.
—Pues, créetelo: soy estéril y nuestro matrimonio ya no tiene sentido —repuso Nick—. No voy a pasar por el mismo infierno ni contigo, ni con ninguna otra mujer.
Y lleno de ira, se dirigió hacia la puerta.
Esta vez salió de la habitación dejando a Miley sumida en el horror y en la desesperación.
Era estéril...
Dirigió la mirada hacia el paquete que estaba sobre la cama. Lo que en su momento fue una compra sin importancia había terminado siendo un instrumento de tortura para Nick.
Miley sintió un estremecimiento y recordó las palabras de su marido: «Pues, créetelo...»
Mientras se encaminaba hacia el cuarto de baño, oyó el sonido de un coche saliendo de la casa a toda prisa.
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