jueves, 2 de febrero de 2012

Cap 36.-



Miley lo miró con resentimiento mientras él salía del dormitorio. Pero Nick dio media vuelta, sin previo aviso, y sorprendió la mirada de 
Miley. A ella le dio rabia que esos ojos negros que la conocían tan íntimamente pudieran atrapar sus pensamientos. ¡Y ella seguía desconociendo todo sobre de él!

—¿Estás bien? —le preguntó Nick.

— Sí —respondió Dulce, deseando quedarse sola para poder acurrucarse y llorar a lágrima viva.

De nuevo, Nick posó su mirada profunda sobre los ojos de
Miley.

—¿Quieres que llame a Althea para que te ayude? —le preguntó el hombre.

—No es necesario —respondió
Miley pausadamente.

Nick se dirigió a la puerta y la abrió. Ella estaba siguiendo todos sus movimientos, anticipándose al placer de estar finalmente sola, cuando de pronto, Nick cambió de opinión y la cerró.

Envarado y pomposo, le hizo la siguiente confesión:

—Me molestaría que pensases que no valoro el honor que me has hecho esta noche. Ha sido...

—¿Quieres irte de una vez? —le interrumpió
Miley.

Nick asintió y se marchó.

Por fin,
Miley iba a poder hacerse un ovillo y llorar a lágrima viva.

Cuando ya no le quedaron lágrimas, se puso una bolsa de plástico en la escayola y se duchó. Estuvo bajo el agua caliente todo el tiempo que fue necesario para borrar las huellas del infortunio que las lágrimas no habían podido borrar.

A continuación, se puso un camisón de seda limpio y se puso a recoger de la moqueta la ropa revuelta de Nick. La dobló con cuidado y se la dejó encima de su cama, en el dormitorio contiguo.

Había sido un honor según él. Sin embargo,
Miley pensaba que había supuesto más bien la pérdida de algo muy valioso. Por eso, no quería dormir en su cama aquella noche.

Con lágrimas de rabia,
Miley se dirigió hacia el sofá que había en su habitación. Era grande y mullido. Se tumbó y se acurrucó cerrando bien los ojos. Quería borrar de la memoria todo lo que había pasado durante la última hora.

Para su sorpresa, se quedó inmediatamente dormida hasta la mañana siguiente. Había soñado que alguien la llevaba en brazos.

Había sido una sensación molesta, ligeramente do-lorosa aunque no físicamente. Todo esto lo estaba pensando distraídamente tumbada en la cama, mirando hacia el techo nada más abrir los ojos.

—No llores —le había rogado dulcemente una voz en el sueño.

Al reconocer de quien era la voz,
Miley cayó en la cuenta de que estaba dentro de la cama. ¡No lo había soñado! Nick la había encontrado dormida en el sofá. La había despertado y la había tomado en brazos. Incluso recordaba haberse puesto a llorar ante él de la forma más humillante.
Miley se reprendió a sí misma por haberlo hecho, por dejar que él le hiciera daño.

Pero eso no era todo. Nick la había tumbado en la cama y se había inclinado sobre ella, besándola levemente en la mejilla y cubriéndola con la sábana.

Lo odio, pensó
Miley de inmediato, llena de ira.

Como no quería atormentarse demasiado, se levantó y se vistió rápidamente. Quería curar su ego herido yendo a visitar un rato a Melanie.

Podría desayunar en el cuarto de los niños, puesto que tenía una cocina propia.

Enseguida se animó pensando en una buena taza de té y algo de comer.
Miley se había puesto una camiseta verde claro y unos pantalones pirata de color amarillo.

Le sorprendió lo en calma que estaba la casa.

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