viernes, 3 de febrero de 2012

Cap 29.-

Miley, qué agradable sorpresa! -Joe se hizo a un lado para dejarla pasar-. ¿Viene Nick contigo?
-No, vengo sola -a su pesar, le tembló la voz-. No interrumpo nada, ¿verdad?
-No. Estaba terminando un trabajo en el cuarto de revelado -Joe la miró más detenidamente-. ¿Te pasa algo?
-No... gran cosa -
Miley respiró profundamente. Necesitaba unos momentos para recuperar la compostura si no quería echarse a llorar-. Oye, vamos a hacer una cosa: tú termina lo que estabas haciendo mientras yo preparo un café, ¿de acuerdo?
-Está bien. Pégame un grito cuando lo tengas listo.
Al cabo de un rato,
Miley llevó la bandeja con el café a la terraza antes de llamar a su amigo.
-No te molesta que nos lo tomemos fuera, ¿verdad? -le preguntó
Miley cuando Joe se reunió con ella.
-No, lo prefiero -Joe se sentó-. A propósito, estás muy guapa.
-Acabo de escapar de la fiesta más horrible que puedas imaginar -
Miley echó la cabeza hacia atrás y se quedó contemplando las estrellas.
-Bueno, dime, ¿qué te pasa?
-NicK tiene relaciones con una mujer. Bueno, si soy sincera, debería decirte que jamás ha estado enamorado de mí.
 
Miley cerró los ojos, era más fácil contárselo todo.
Después de que hubo acabado de relatarle la situación, ambos se quedaron en silencio. Después, ella lo miró.
-He sido una imbécil.
-No,
Miley, claro que no.
-¿Qué puedo hacer, Joe? -le preguntó casi implo­rándolo.
-Tienes que dejarle.
-No puedo.
-¿Por qué demonios no vas a poder?
Miley alargó la mano y tomó la taza de café.
-Joe, estoy embarazada. Mi casa y mi trabajo están ligados a él. No tengo adónde ir -y seguía amándolo. No quería abandonarle. Aunque se odiaba a sí misma por ser tan débil.
-Lola me ha amenazado. Ha dicho que si le doy un ultimátum a Nick, ella se retirará del negocio... y eso le dejaría en la bancarrota.
-¿Y te importa mucho?
Miley sacudió la cabeza.
-No me importa por mí.
Miley, no puedo creer que le sigas queriendo después de lo que te ha hecho!
-No se merece perderlo todo -dijo
Miley en voz baja.
-Esa tal Lola puede que te haya dicho eso para impedirte que hables con Nick con el fin de que él no rompa la relación que tiene con ella.
-Es posible, pero no lo sé seguro. Aunque creo que es lo suficientemente vengativa como para llevar a cabo su amenaza.
-Y puede que Nick se merezca a una mujer tan des­preciable como ésa. Si quieres que te sea sincero, lo sospechaba desde hace tiempo. El día de tu boda, cuando yo me pasé por casa de Nick, ella estaba allí. Y...
-¿Y?
-Bueno... que cuando yo la vi tenía el carmín de los labios corrido. Era evidente que se habían estado besando.
Miley hizo un movimiento nervioso con la mano y se le derramó la taza de café en el vestido. Hizo un gesto con la mano para que Joe, que se había apresurado a ayudarla, no se molestara.
-¿Por qué no me lo dijiste? -preguntó ella con voz temblorosa.
-¿Cómo iba a decírtelo,
Miley? -respondió él con angustia-. Era el día de tu boda, no podía hacerlo.Miley se mordió los labios y los ojos se le llenaron de lágrimas.
-He sido una estúpida -murmuró ella, cada vez más colérica-. ¿Qué hago, Joe?
-Ya te lo he dicho, déjale -contestó Joe con firmeza-. Puedes venir a vivir en mi casa. Me sobran habitaciones, para ti y para MileyDemi.
-No puedo hacerlo.
-¿Por qué no?
-Porque... -
Miley sacudió la cabeza-. Podría ser contraproducente. Nick pensaría que tengo relaciones contigo.
-¿Y qué te importa lo que pueda pensar?
-Yo... No sé, empeoraría las cosas.
-Está bien -Joe asintió con calma-. En ese caso, a ver qué te parece lo que te voy a decir. Puedes irte al piso que tengo en Sydney. Es bastante grande, tiene tres habitaciones. Sólo lo uso cuando, por asuntos de trabajo, voy allí de vez en cuando; el resto del tiempo está vacío.
-No puedo hacer eso, Joe -
Miley se levantó y entró en la casa para limpiarse el vestido.
-No veo por qué no -contestó él siguiéndola.
-En primer lugar, ¿de qué viviría? -
Miley entró en la cocina y, con una toalla de papel, comenzó a secarse el vestido.
-Muy fácil. Yo tengo muchos contactos, así que podría conseguirte trabajo en alguna oficina.
-¿En mi situación? ¿Embarazada?
-¿Por qué no? -Joe se encogió de hombros-. Además, el dinero no es problema, a mí me sobra.
-No podría vivir de ti. Además, tengo que pensar en Demi.
-Demi tiene diecisiete años -señaló Joe-. Y ahora que está de vacaciones, no tiene problemas para trasladarse.
 
Miley titubeó antes de añadir:
-Nick está ilusionado con tener un hijo. No me parece justo arrebatárselo.
-Debería haber pensado en eso antes de ponerse a tontear con otra, ¿no te parece?

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