viernes, 3 de febrero de 2012

Cap 13.-

Nick la dejó en el suelo y ella miró a su alrededor. La casa estaba vacía, y las habitaciones le parecieron inmensas en comparación con las de su piso.
Los suelos eran de madera de cedro, las ventanas daban a la cala y al mar azul, hacia el Gran Arrecife de Coral.
-Es fabulosa -ella suspiró-. ¿Podemos pagarla?
-Eso espero -Nick lanzó una carcajada-. Probablemente tengamos que apretarnos el cinturón durante algún tiempo, pero creo que es una buena inversión.
Ella arqueó las cejas.
-Pues me parece que yo voy a tener que aflojarme el cinturón durante los próximos meses -declaró Miley 
 dándose unas palmadas en el vientre.
Él se echó a reír.
-Nos las arreglaremos -entonces, le tomó la mano-. Te alegrará saber que el director del banco tiene mucha fe en el futuro de mi empresa.
-¿Así que ya no soy yo sola quien cree que eres un genio?
-No -él sacudió la cabeza-. El número de conversos aumenta día a día.
Nick tiró de su mano.
-Ven, vamos a echar un vistazo al dormitorio principal, tiene baño y todo.
-Es una lástima que no haya una cama -murmuró 
Miley al entrar en el cuarto-. Podríamos haberlo estrenado como es debido.
-Iremos de compras la semana que viene -le prometió él.
A
Miley le vino la idea a la cabeza de que, un tiempo atrás, a Nick no le habría importado que hubiera cama o no. La habría poseído al momento, sin cama ni nada.
-Deberíamos medir las ventanas para las cortinas -dijo ella, no queriendo pensar en lo que le preocupaba.
-Ya las he tomado yo. Tengo el papel en la guantera del coche -respondió Nick con la cabeza dentro de uno de los armarios empotrados mientras trataba de descubrir por qué no funcionaban las bisagras como era debido.
-Vaya, qué organizado eres. No me digas que también has elegido los muebles.
Nick cerró las puertas del armario y la miró con una sonrisa.
-No, eso lo dejo para ti. Tendrás tiempo de sobra. Pasado mañana me voy a Perth y estaré allí una semana.
-¡Una semana!
-Tengo mucho que resolver,
Miley . No sé por qué te sorprende tanto, ya te había dicho que tenía que irme.
-Sí -
Miley cerró las manos en dos puños-. ¿Va Lola contigo?
-Naturalmente -Nick frunció el ceño-. También te había dicho que es ella quien está organizando algunas de las reuniones con sus socios. Se trata de un viaje muy importante.
-Sí, lo sé -
Miley forzó una sonrisa.
Confiaba en Nick, se dijo a sí misma. Ojalá no estuviera tan celosa.
No solía tomarle manía a las personas, pero le había tomado una manía terrible a Lola McDowell. Era una pena que Nick la necesitara.
-¿Nick?
-¿Sí? -respondió NicK, ahora examinando los cierres de las ventanas.
Ella le observó unos momentos sin responder. Estaba guapísimo.
-¿Qué ibas a decir, 
Miley?
-Hazme el amor.
-¿Qué? ¿Ahora?
Ella sonrió.
-¿Por qué no?
Miley se le acercó, le puso las manos en los hombros y lo miró con ojos intensamente azules.
-
Miley, yo...Miley le deshizo la corbata. Después, le desabrochó un botón de la camisa.
-Demonios,
Miley-murmuró Nick bajando la cabeza-. A veces eres como un gato salvaje.
-¿Es eso bueno o malo? - Miley le besó la garganta mientras, con la mano, le acariciaba el pecho.
-A veces es bueno y otras es malo -Nick sonrió mientras la apartaba de sí y la miraba con expresión de reproche-. Aunque sólo es malo cuando tengo que estar en otro sitio, y tengo una cita en menos de una hora.
-Nos sobra tiempo -murmuró ella con voz ronca, besándolo.
-Puede que tengas razón -Nick le puso las manos en la cintura, alzándola hasta apoyarla en la pared.
Después, la besó con pasión mientras le acariciaba el cuerpo persuasivamente. Durante un rato, estuvieron perdidos el uno en el otro.
-No debería estar haciendo esto -le murmuró Nick al oído-. Tengo muchas responsabilidades. Debería estar de camino a esa reunión, trabajando horas extras para darle todo lo mejor al pequeño.
-Muy loable -ella le besó la oreja-. Soy una mala influencia para ti.
-Horrorosa -gruñó él-. Pero no me va a quedar más remedio que sacar la fuerza de voluntad necesaria de dónde sea -la besó en los labios al tiempo que le abotonaba el vestido.
-¿En serio tienes que irte? -murmuró ella con voz entrecortada cuando Nick la apartó de sí.
-Sí, eso me temo. Esta reunión es importante. La ha organizado Lola y espera que esté presente.
-¡Nick!
Quizá Lola hubiera estado en lo cierto aquella mañana al decir que los hombres anhelaban dinero y poder. Lola tenía ambas cosas en abundancia.
Nick la besó dulcemente.
-Te recompensaré,
Miley, te lo prometo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario