viernes, 3 de febrero de 2012

Cap 1.-

CÓMO iba a decírselo? Miley estaba dándole vueltas al asunto que la tenía tan obsesionada, que llevaba impidiéndole conciliar el sueño durante varias noches consecutivas cuando sonó el teléfono.
-Nicholas Computer Software, buenos días -dijo 
Miley automáticamente.
-Hola,
Miley, soy Lola McDowell. ¿Podrías ponerme con Nick?
El tono de voz autoritario le hizo sonreír. Esa mujer se comportaba como si fuera la dueña de la empresa; no obstante, no pudo dejar de admirar la confianza que tenía en sí misma.
-Un momento, por favor -respondió Miley en un tono igualmente frío y distante antes de comunicar con la extensión de Nick.
-Nick, Lola al teléfono. ¿Te la paso?
-Por supuesto, pásamela -fue una respuesta inmediata.
La profunda y sensual voz de su jefe le produjo un estremecimiento de placer. ¡Incluso la voz de Nick Jonas la excitaba!
Miró furiosa al teléfono como si el aparato fuera el responsable de su excitación emocional.
Fue una conversación telefónica larga, la luz roja no se apagaba nunca. O quizá sólo se lo pareciera a ella.
Miró al reloj de pared que había colgado encima de la puerta de Nick. Era casi la hora del almuerzo. Esperaría a que colgara el teléfono y entonces entraría a hablar con él. No podía seguir posponiendo el asunto.
La luz del teléfono se apagó. Era el momento.
Miley no se movió, se lo impedía el temor. Quizá fuera algo demasiado importante para hablar de ello en la oficina. Mejor buscar un momento más oportuno.
-
Miley, ¿puedes venir un momento, por favor? -la voz de Nick por el intercomunicador la sobresaltó.Miley se puso en pie, se pasó la mano por el sencillo vestido azul y caminó hacia la puerta.
-¡Eh, estupendas noticias! -Nick le sonrió. Estaba recostado en el respaldo de su silla de cuero con las manos detrás de la cabeza y expresión de satisfacción.
Miley, mirándolo, sólo podía pensar en lo atractivo que era. Cada vez que miraba esos ojos oscuros sentía como si le robara un poco más el corazón.
Nick tenía veintiseis años y tenía la clase de belleza propia de un actor de cine. Pelo oscuro bien cortado, rasgos pronunciados y un cuerpo que hacía que las mujeres volvieran la cabeza para mirarlo. No obstante, no parecía ser consciente del poder de su atractivo sobre el sexo opuesto, solía pensar en el trabajo.
¿Tenía idea de lo mucho que ella lo amaba?
-A Lola le encantan mis diseños.
-Naturalmente -dijo
Miley con una sonrisa-. Eres un genio. Algún día vas a hacer un programa informático que te hará inmensamente rico.
Nick se la quedó mirando en silencio un momento.
-Sigue, 
Miley cyrus, me encanta cuando dices esas cosas.
-Bueno... -
Miley puso las manos en el escritorio y se inclinó hacia delante.
Nick se la quedó mirando. Llevaba el cabello rubio recogido en una cola de caballo. No llevaba nada de maquillaje, tenía una piel perfecta y unas pestañas oscuras que sobresaltaban.
No era hermosa en el sentido convencional de la palabra, más bien llamativa. En América, en su tierra natal, la habrían calificado de una mujer con clase. Había algo en ella que lo cautivaba. Quizá fueran sus enormes ojos azules o los marcados pómulos... o quizá el alto y fabuloso cuerpo.
-Henry Banks y George Mitton están ansiosos por contratarte, tienes sus cartas en la bandeja. Esta misma mañana han llamado dos veces y me han pedido por favor que los llames.
Nick sonrió.
-Cómo han cambiado los tiempos, ¿eh?
-Desde luego.
No hacía mucho tiempo que Mitton y Banks jamás habían oído el nombre de Nick. Ahora, sin embargo, casi lo pronunciaban con reverencia. Todo era muy prometedor.
-Bueno, ¿a cuál de los dos vas a elegir?
-A ninguno. Lola McDowell me ha hecho una oferta muy interesante.
-¿Sí? -
Miley se enderezó.
La noticia le preocupó, aunque no sabía por qué. Se trataba de negocios, los negocios de Nick. Ella sólo era la secretaria.
-¿Quieres que redacte una carta para Mitton y otra para Banks rechazando sus ofertas? Por supuesto, con suma delicadeza.
-No -Nick clavó los ojos en los botones del vestido de ella. Luego, extendió la mano y le tomó la muñeca-. No es eso lo que quiero.
Miley no pudo evitar ignorar la insinuación sensual en su tono de voz y en la forma en que le acarició la muñeca. De repente, se sintió como si el cuerpo le ardiese en llamas.
-Entonces, ¿qué es lo que quieres? -preguntó ella tímidamente y con voz temblorosa.
Nick tiró de ella haciéndola rodear el escritorio hasta ponerse a su lado.
-Creo que lo sabes -murmuró él.
-La oficina no es el lugar adecuado para estas cosas -a pesar de sus palabras, se dejó sentar encima de él.
-Lo sé -admitió Nick con voz ronca-. Pero ya te he advertido que no te pongas tan guapa para venir a trabajar, me distraes.
-No distraigo a nadie.
-¿No? -Nick le pasó un dedo por la mejilla y ella se estremeció de placer.
Nick deslizó el dedo por su garganta y luego le acarició el escote del vestido. A
Miley se le erizó la piel, era un delicioso tormento.
-En ese caso, puede que haya sido la mención de mi éxito lo que me ha excitado.
-Lo tendré en cuenta para evitarlo de ahora en adelante -susurró ella con voz ronca, y bajó la cabeza para besarlo.

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