Se quedaron un rato abrazados, sin decir nada.
-¿Crees que el bebé estará bien? -susurró Miley-. ¿Cuándo te han dicho que tendrían los resultados de las pruebas?
-No me lo han dicho. He ido varias veces a hablar con el médico, pero aún estaban con ello.
Miley respiró profundamente. Tenía mucho miedo.
-¿Así que eras tú el del coche que he tratado de esquivar? -preguntó ella con voz temblorosa.
-Sí. Dime, ¿qué te pasó? Ibas conduciendo por el lado contrario.
-Había una serpiente en mi coche.
-¡Una serpiente!
Miley asintió.
-Cuando la vi, perdí el control del coche.
-Menos mal que ninguno de los dos conducíamos de prisa. Me has dado un verdadero susto, Miley.
-Yo también me he llevado un buen susto. En realidad, aún sigo asustada. Nick, ¿dónde está el médico? Creo que no puedo aguantar mucho más sin saber qué pasa.
Nick se apartó de ella.
-Bien, voy a ver ahora mismo.
-¿Crees que el bebé estará bien? -susurró Miley-. ¿Cuándo te han dicho que tendrían los resultados de las pruebas?
-No me lo han dicho. He ido varias veces a hablar con el médico, pero aún estaban con ello.
Miley respiró profundamente. Tenía mucho miedo.
-¿Así que eras tú el del coche que he tratado de esquivar? -preguntó ella con voz temblorosa.
-Sí. Dime, ¿qué te pasó? Ibas conduciendo por el lado contrario.
-Había una serpiente en mi coche.
-¡Una serpiente!
Miley asintió.
-Cuando la vi, perdí el control del coche.
-Menos mal que ninguno de los dos conducíamos de prisa. Me has dado un verdadero susto, Miley.
-Yo también me he llevado un buen susto. En realidad, aún sigo asustada. Nick, ¿dónde está el médico? Creo que no puedo aguantar mucho más sin saber qué pasa.
Nick se apartó de ella.
-Bien, voy a ver ahora mismo.
Nick estaba levantándose de la silla cuando el médico entró en la habitación. Era un médico joven de simpática sonrisa.
-¿Cómo te encuentras? -le preguntó a Miley.
-Me encontraría mucho mejor si me dijera que mi hijo está bien -respondió Miley con angustia en los ojos.
-Todo está bien. Ya tenemos los resultados de todas las pruebas, los he examinado y tenéis un hijo absolutamente sano. No hay motivo para que no tengas un parto normal dentro de unos meses.
A Miley le rodaron por las mejillas lágrimas de felicidad, y Nick le apretó las manos.
-Todo va a salir bien -le susurró él con ternura.
El médico se acercó a ella, la examinó y le tomó el pulso. Después, asintió satisfecho.
-¿Qué tal la cabeza?
-Como si anoche hubiera estado en una orgía.
El médico sonrió.
-Se te irá pasando. Vamos a tenerte internada unas horas más y luego tu marido te llevará a casa.
Miley sonrió a Nick.
-Qué maravilla.
El médico abandonó la habitación y Nick se puso en pie.
-Bueno, voy a ir a llamar a Demi. Anoche se fue a casa de Jenny, pero estoy seguro de que no ha pegado ojo. Estaba muy preocupada por ti.
-Está bien, ve a llamarla - Miley sonrió-. Pero primero dime otra vez que me quieres.
-Te lo diré tantas veces como te venga en gana -Nick le dedicó una sonrisa traviesa mientras se sentaba en la cama.
Ella le echó los brazos al cuello y se besaron.
-Perdóname por no haberte creído respecto a lo de Lola...
-Yo he tenido la culpa -le interrumpió Nick-. Debería haber confiado más en ti, debería habértelo contado todo desde el principio. Perdóname, Miley, te he subestimado. Ha sido últimamente cuando me he dado cuenta de lo fuerte que eres bajo ese aspecto tan vulnerable y femenino. Quería convertirme en tu héroe, ahorrarte disgustos y preocupaciones. Ahora, después de lo de Sydney, me he dado cuenta de que no me necesitas en absoluto.
-Claro que te necesito, Nick -le susurró ella con infinito amor-. Jamás me habría ido a Sydney de haber sabido que me querías tanto. Sólo me fui porque creía que no te importaba nada.
Nick la besó con tierna pasión.
-Cielo, eres lo más importante de este mundo para mí -susurró él-. Estaba desesperado sin ti. Incluso tenía celos de Joe.
-No hay nada entre Joe y yo, sólo una profunda amistad. Siempre ha sido como un hermano mayor para mí.
-Ahora me doy cuenta, Miley, y te aseguro que no tengo nada contra él. Con un poco de suerte, habremos aprendido de nuestros errores. Yo ya he aprendido algo, que nunca volveré a dejarte marchar.
-¿Cómo te encuentras? -le preguntó a Miley.
-Me encontraría mucho mejor si me dijera que mi hijo está bien -respondió Miley con angustia en los ojos.
-Todo está bien. Ya tenemos los resultados de todas las pruebas, los he examinado y tenéis un hijo absolutamente sano. No hay motivo para que no tengas un parto normal dentro de unos meses.
A Miley le rodaron por las mejillas lágrimas de felicidad, y Nick le apretó las manos.
-Todo va a salir bien -le susurró él con ternura.
El médico se acercó a ella, la examinó y le tomó el pulso. Después, asintió satisfecho.
-¿Qué tal la cabeza?
-Como si anoche hubiera estado en una orgía.
El médico sonrió.
-Se te irá pasando. Vamos a tenerte internada unas horas más y luego tu marido te llevará a casa.
Miley sonrió a Nick.
-Qué maravilla.
El médico abandonó la habitación y Nick se puso en pie.
-Bueno, voy a ir a llamar a Demi. Anoche se fue a casa de Jenny, pero estoy seguro de que no ha pegado ojo. Estaba muy preocupada por ti.
-Está bien, ve a llamarla - Miley sonrió-. Pero primero dime otra vez que me quieres.
-Te lo diré tantas veces como te venga en gana -Nick le dedicó una sonrisa traviesa mientras se sentaba en la cama.
Ella le echó los brazos al cuello y se besaron.
-Perdóname por no haberte creído respecto a lo de Lola...
-Yo he tenido la culpa -le interrumpió Nick-. Debería haber confiado más en ti, debería habértelo contado todo desde el principio. Perdóname, Miley, te he subestimado. Ha sido últimamente cuando me he dado cuenta de lo fuerte que eres bajo ese aspecto tan vulnerable y femenino. Quería convertirme en tu héroe, ahorrarte disgustos y preocupaciones. Ahora, después de lo de Sydney, me he dado cuenta de que no me necesitas en absoluto.
-Claro que te necesito, Nick -le susurró ella con infinito amor-. Jamás me habría ido a Sydney de haber sabido que me querías tanto. Sólo me fui porque creía que no te importaba nada.
Nick la besó con tierna pasión.
-Cielo, eres lo más importante de este mundo para mí -susurró él-. Estaba desesperado sin ti. Incluso tenía celos de Joe.
-No hay nada entre Joe y yo, sólo una profunda amistad. Siempre ha sido como un hermano mayor para mí.
-Ahora me doy cuenta, Miley, y te aseguro que no tengo nada contra él. Con un poco de suerte, habremos aprendido de nuestros errores. Yo ya he aprendido algo, que nunca volveré a dejarte marchar.
FIN!
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