EL TIMBRE de la puerta sonó cuando Nick se estaba poniendo la flor en el ojal.
Se miró el reloj, no podía ser su padrino de boda, aún faltaba media hora para que llegase. Rápidamente, salió del dormitorio y fue a ver quién era.
-¡Lola!
-Ya sé que es el día de tu boda, pero... ¿no me vas a invitar a entrar?
-Claro, pasa.
Lola llevaba un vestido azul claro y un sombrero que enmarcaba a la perfección su bonito rostro.
-Estás muy guapa -comentó él.
-Gracias. Como es un día tan especial para ti, me he esforzado.
Nick frunció el ceño al notar su tono de voz ronco.
-¿Te apetece una copa?
Ella asintió.
-Sí, algo fuerte.
Él se la quedó mirando mientras ella se sentaba cruzando las largas piernas.
-Estoy esperando a Tomas, mi padrino. Está al llegar -dijo él mientras se acercaba al mueble bar.
-No te preocupes, no voy a quedarme mucho -los ojos de Lola volaron a la pequeña maleta que Nick tenía preparada y que había dejado al lado de la puerta-. No conviene que demos lugar a las habladurías, ¿verdad? Sobre todo, el día de tu boda.
Lola le lanzó una mirada insinuante cuando él le ofreció la copa.
-¿No vas a acompañarme?
-Prefiero mantener la cabeza despejada.
Nick estaba extraordinariamente atractivo con el traje oscuro. Alto, fuerte e increíblemente sexy.
-Quería hablar contigo sobre lo que pasó en Perth -dijo ella.
Nick vaciló antes de contestar.
-No me parece el momento apropiado para hablar de negocios. Discutiremos el asunto en mi despacho cuando vuelva.
-No me refiero a los negocios y lo sabes -los ojos de Lola estaban encendidos.
-Escucha, Lola...
-¿Le has dicho a Miley que tuvimos una aventura?
-¿Por qué iba a hacerlo? Lo nuestro fue hace mucho tiempo. No veo motivo para revolver aquello. Con eso, sólo conseguiríamos hacer insostenible nuestra relación profesional.
Lola bebió un sorbo de su copa y luego, dejándola encima de la mesa, se puso en pie.
-Comprendo tu posición. Miley está embarazada, ¿verdad? -se acercó a Nick, le puso una mano en la solapa de la chaqueta y lo acarició.
Nick frunció el ceño.
-¿Cómo puedes saber una cosa así?
-Llámalo intuición de mujer -Lola sonrió-. Hace unas semanas la vi entrando en la consulta del médico. Al poco tiempo, tú anunciaste que te casabas.
-Te agradecería que te guardaras tus suposiciones para ti sola, Lola. No quiero hablar de Miley-dijo él con voz queda, pero firme.
-Yo tampoco -Lola susurró esas dos palabras y luego se puso de puntillas para besarlo.
-Lola -Nick la apartó de sí-. Lo que ocurrió entre nosotros en el pasado se acabó. Creí que los dos estábamos de acuerdo y que entendíamos que lo que hay entre ambos es una relación profesional, nada más.
-Sí, pero nos besamos en Perth, y entonces pensé que tú te arrepentías tanto de aquella decisión como yo.
-Oye, fue un momento en que ninguno de los dos pensábamos con coherencia. Tú estabas encantada con lo bien que había salido la reunión de trabajo, entonces te echaste encima de mí y me besaste.
-Y tú me devolviste el beso.
-Sí, lo hice. Y siento mucho haber dado lugar a un malentendido. Fue una reacción impulsiva e instintiva, pero ese beso no significó nada.
-Mentiroso -Lola sonrió provocativamente.
-Para, Lola -dijo Nick con firmeza-. Voy a casarme dentro de un poco más de una hora y no necesito, ni quiero, este tipo de complicaciones en mi vida.
-He notado que no me has dicho lo mucho que amas a tu futura esposa -declaró Lola descaradamente-. No creo que sientas gran cosa por ella.
Nick se la quedó mirando.
-En eso estás completamente equivocada. Te lo dije en Perth, mis días de aventuras pasajeras han terminado.
Una expresión de incertidumbre cruzó los rasgos de Lola momentáneamente, pero luego se echó a reír.
-Bravo. Por un momento, casi te he creído.
El timbre de la puerta sonó y Nick se alejó de ella.
Al llegar a la puerta, le asaltó un terrible recuerdo. Durante un instante, se sintió volver en el tiempo, al día en el que se habría casado con Paula. Recordó lo feliz que se sentía cuando fue a abrir la puerta, sólo para enfrentarse a la noticia de que Paula había fallecido. Su mano se cerró sobre el pomo y sintió que la sangre se le helaba en las venas. Si algo le había pasado a Miley... El corazón se le paró.
Joseph Blake estaba en el descansillo. Sonrió y dio una palmada en la cámara fotográfica que llevaba colgada al hombro.
-He venido para sacaros una foto a ti y a tu padrino... -se interrumpió y frunció el ceño-. ¿Te encuentras bien, Nick? Estás más blanco que la cera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario