TAL Y como había prometido, Nick acortó la jornada laboral de Miley. Pero al contrario que ella, Nick trabajaba más. Se quedaba hasta tarde en la oficina y, a veces, volvía alrededor de la medianoche.
Por fin, llegó la tarde en la que Miley se estaba preparando para la fiesta de Lola.
-Demi, ¿eres tú? -preguntó alzando la voz al oír pasos en el pasillo.
Miley asomó la cabeza por la puerta.
-¿Qué te parece este vestido? - Miley giró una vuelta en redondo.
-Me parece que estás guapísima -respondió su hermana con entusiasmo.
El vestido de noche color rojo le sentaba bien a Miley. Estaba muy bien cortado y disimulaba su vientre. Se había recogido el cabello en un sofisticado moño, y se la veía alta y esbelta.
-¿Se me nota mucho que he engordado? -preguntó Miley.
-Sólo un poco -Demi sonrió-. Aunque, después de la tarde que nos hemos dado, debes haber perdido algún kilo que otro.
Demi la había ayudado a pintar el dormitorio que tenían vacío en la casa. Lo habían pasado muy bien, ahora que Demi acababa de empezar las vacaciones de verano y disponía de tiempo libre.
Sonó el teléfono y Demi corrió a contestar la llamada.
Al cabo de unos minutos, volvió a asomar la cabeza en la habitación de Miley.
-Me voy a casa de Sel, nos vamos a reunir ahí algunas amigas. Una pequeña fiesta para celebrar haber acabado los exámenes.
-Está bien. Nick y yo te llevaremos en el coche a su casa -ofreció Miley.
-No es necesario, selena va a venir a recogerme. Me voy a llevar el traje de baño porque, por la mañana, vamos a nadar un rato.
-Entonces, ¿no vas a venir hasta mañana por la tarde?
-Exacto -Demi sonrió traviesamente.
-Bueno, necesitas descansar y divertirte después de haber estudiado tanto para los exámenes.
-Gracias, hermana.Miley sonrió para sí misma. Le gustaba ver a Demi tan contenta. Le encantaba que viviera con ellos, y Nick se portaba maravillosamente con su hermana. Eso era algo por lo que lo quería aún más si era posible.Miley estaba sola en la casa cuando Nick volvió del trabajo.
-Empezaba a preguntarme si se te habría olvidado la fiesta de esta noche -dijo ella con una sonrisa.
-Perdona, me he retrasado porque he tenido un par de llamadas a última hora -Nick la miró de arriba abajo-. Estás preciosa.
-Gracias.Miley se le acercó y lo besó.
-¿Te las arreglas bien sin mí en la oficina?
-Me las arreglo, que ya es bastante -Nick se apartó de ella y se quitó la corbata-. Vaya, me alegro de que el pintor haya pintado la habitación pequeña. Ya era hora. ¿Le has pagado con un cheque?Miley no contestó inmediatamente.
-¿Miley? -él se volvió y le lanzó una mirada inquisitiva.
-No, no la ha pintado el pintor, sino Demi y yo.
-¿Qué? -Nick se la quedó mirando con expresión incrédula-. ¡Creía que ibas a descansar en tu tiempo libre!
-Lo sé, y me he tumbado un rato. Pero luego me sentía mucho mejor, más descansada, y Demi me dijo que podía echarme una mano...
-Así que decidiste pasar el resto de la tarde subiendo y bajándote de la escalera, ¿verdad? -Nick había enfurecido-. Te has arriesgado a tener un accidente, has puesto en riesgo la vida de nuestro bebé.
-Vamos, Nick, no te pongas así. No me he pasado la tarde subiendo y bajando escaleras. ¡Hablas como si hubiera estado pintando la Capilla Sixtina!
-Da igual, no deberías haberlo hecho.
-Sí, pero estaba aburrida y quería hacer algo de ejercicio.
-¡Aburrida! -murmuró él con colérica intensidad-. Has renunciado a todo por el bebé... y ahora estás dispuesta a arriesgarlo por un simple capricho.
-Yo no he arriesgado nada -dijo Miley con voz quebrada.
-No vuelvas a hacer nunca una cosa así, nunca.
Nick se dio media vuelta y fue al cuarto de baño, cerrando la puerta de un golpe.
La fiesta le tenía nervioso a Nick, y oír que su mujer estaba aburrida había despertado sus temores.
¿Acaso Miley se arrepentía de no estar en Sydney llevando una vida de alterne en vez de estar ahí con él? No podía culparla de ello. Miley era muy joven y su vida no era fácil últimamente.
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