jueves, 2 de febrero de 2012
Cap 24.-
Tras el impacto, trató de recuperarse poniendo su cerebro a funcionar a toda marcha. Nunca antes se había encontrado una cosa así. ¡Pero en fin, no estaba desnudo del todo, menos mal! Su cuerpo dorado y musculoso estaba oculto en determinado lugar por unos calzoncillos de seda negros. ¡Pero el resto estaba bien a la vista!
Lo cierto era que su torso y sus piernas eran envidiables. Tenía una espalda potente y los brazos muy fuertes. Las caderas eran estrechas, y... tenía una erección.
— ¡Sal de aquí ahora mismo! —gritó él furiosamente.
Miley reaccionó demasiado tarde. Para entonces, sus ojos ya habían visto lo que no debían ver y fue justo en ese instante cuando ella fue consciente de lo que había contemplado.
Ella salió de la habitación todo lo deprisa que le permitieron sus temblorosas piernas. Luego cerró la puerta y se volvió contra la pared del dormitorio. Cerró los ojos por completo y deseó con todo su corazón no haber presenciado lo ocurrido.
Pero no tuvo la oportunidad de recuperarse ni unos minutos. Se abrió la puerta de par en par y Nick la buscó con la mirada. La encontró contra la pared con los ojos cerrados. Él se acercó a ella y apoyándose contra la pared con las palmas de las manos, la inmovilizó entre sus brazos.
—¿Se puede saber qué hacías entrando en mi habitación de esa manera?
—Lo siento —se excusó Miley sofocadamente, sintiendo el cálido aliento de Nick sobre su rostro y sin atreverse a abrir los ojos—. No pensé qué...
—No lo pensaste... —repitió Nick—. ¿Sabes lo poco que ha faltado para que estuviéramos en un verdadero apuro?
Por supuesto que lo sabía, tenía una idea muy clara y evocadora de ello...
—Lo siento, lo siento... —murmuró Miley . Nick suspiró y el aliento le llegó a ella.
—Te has portado como una tonta —susurró él, mientras la furia se diluía poco a poco—. La próxima vez, llama primero y así evitarás que nos sonrojemos.
—Lo mismo digo —sostuvo Miley, recordando la escena de Londres.
Al cabo de un segundo, Nick soltó una carcajada.
—Supongo que tienes razón —asintió él—. ¿Estás bien? Tienes muy mala cara. Nunca habías visto a un hombre desnudo, ¿verdad? Se estaba mofando de ella...
—No se te ocurra reírte de mí —le advirtió Miley, hecha una furia.
¡Cielo santo! Nick estaba tan cerca de ella. No se había dado cuenta de lo cerca que estaba hasta que lo miró a los ojos, esos abismos oscuros tan peligrosos para ella. Menos mal que se había puesto el albornoz encima.
—Y por supuesto que he visto a más hombres desnudos —prosiguió Miley desafiándolo con su mentira—. Es más, montones de hombres. Y además, tú no estabas desnudo.
—Puede que no pero me sentí desnudo —repuso Nick.
Su tono burlón hizo que Miley cerrara los ojos otra vez. Ella se dijo que aquello no estaba ocurriendo en realidad, sino que era una espantosa pesadilla.
Esta vez, Nick se rio al ver su rostro sonrojado. Y después se separó de ella, a Dios gracias.
—¿Qué es lo que querías exactamente? —le preguntó a Miley, al cabo de unos segundos. Ella sacudió la cabeza.
—No tiene importancia.
Lo cierto era que ya no recordaba el motivo por el cual había entrado atropelladamente en su habitación.
—Me parece que dijiste algo de tu tía —recordó Nick.
¡El maldito cerdo se acordaba perfectamente!
—¿Dónde está? —preguntó Miley—. ¿Por qué no se ha puesto en contacto conmigo?
—Probablemente, porque le puede costar su empleo —respondió Nick lacónicamente.
Miley frunció el ceño. No obstante, estaba más relajada porque el hombre se había distanciado un poco más.
—Si no le tienes estima —adujo ella—, y es obvio que no se la tienes, ¿por qué trabaja para ti?
Sus labios se comprimieron y sus ojos soñadores se tornaron insondables.
— Miley, te sugiero que aceptes este consejo aunque no vuelvas a escucharme nunca más. Olvida a tu tía, nc merece ni tan siquiera uno de tus pensamientos. Ahora, me voy a duchar. Tienes aproximadamente media hora para prepararte; vamos a ver a mi abuela.
Y tras decir esto último con un tono de voz alegre y desenfadado, cerró la puerta.
Una audiencia con su abuela... ¿No podía habérselo dicho antes?
-¡Oh, cielos! —exclamó Miley, desolada con la espantosa expectativa.
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