jueves, 2 de febrero de 2012

Cap 21.-



¿Acaso era un miembro de la familia? ¿Viviría allí?

«Espero que no», pensó Miley con un escalofrío.

Miley, te presento a mi cuñada Desmona Jonas...

¿Su cuñada? 
Miley lo fulminó con la mirada. Estaba segura de que Nick le había dicho que era el único nieto de la familia.

—Soy viuda —repuso la propia Desmona, aclarando el enigma, sin ser consciente de ello.

Sin embargo, a 
Miley no le gustó el tono en que lo dijo.

—¿Acaso soy la primera en darte la bienvenida a tu nuevo hogar? —preguntó Desmona con gracia.

—Sí, y te lo agradezco —dijo
Miley educadamente.

Desmona extendió su mano alargada y pálida y la de 
Miley empezó a temblar pensando en el contacto entre ambas.

Pero súbitamente, el contacto fue evitado cuando Desmona descubrió que Dulce llevaba el brazo derecho en cabestrillo.

—Oh, estás herida —observó ella empleando un inglés excelente aunque con un ligero acento.
Miley sonrió afectadamente.

—Tuve un accidente —adujo sin más—., Por eso, me temo que no podré...

La mano de Desmona vaciló unos instantes y luego cayó.

Como desviando la atención, Melanie emitió un gemido que resonó en el ambiente claramente enrarecido. Los ojos de Desmona pasaron de los de
Miley a la pequeña, en un silencio suficientemente explícito.

—Se parece a ti, Nick —dijo Desmona, empleando, no obstante, un tono despreocupado.

—Es que es mi hija —explicó el hombre, con el mismo aire desenfadado—. ¿Qué esperabas?

No hubo respuesta, y el silencio se hizo palpable de nuevo.

Luego, Desmona pidió disculpas y se fue hacia otro lado de la casa, moviéndose con elegancia.

— ¡Santo cielo! —exclamó
Miley, aliviada por su ausencia—. ¿Qué le ocurre a esa mujer?

Durante unos instantes, Nick no contestó dedicándose a seguir con la mirada a Desmona.

A continuación, el hombre lanzó una carcajada que dejó atónita a 
Miley.

—Acabas de conocer a la mujer con la cual mi familia desearía que me casara —dijo Nick secamente.

—¿La viuda de tu hermano? —preguntó 
Miley sin dar crédito a sus palabras.

Los ojos de Nick se encontraron con los de
Miley, poniéndole a esta los pelos de punta. Aquella mirada oscura le producía siempre la misma reacción, sin poder evitarlo.

—Timo era mucho mayor que yo —explicó Nick, ajeno aparentemente a las extrañas sensaciones que experimentaba
Miley  cada vez que lo miraba a los ojos—. La familia piensa que le debo algo a ella, tras heredar por la muerte de su marido.

—Peraeso es algo de otros tiempos —expuso
Miley, luchando por concentrarse en la conversación—. ¿Cuándo murió tu hermano?

De nuevo, el semblante de Nick mostró su dolor.
Miley empezó a comprender lo que significaba aquella expresión desolada que él adoptaba con frecuencia.

—Hace aproximadamente un año —respondió él.

Por lo tanto, había perdido a su esposa de la que estaba realmente enamorado hacía seis años y a su hermano hacía bien poco...

—Lo siento —murmuró 
Miley.

—Yo también —respondió Nick con una lúgubre sonrisa—. Lo echo de menos.

—Te comprendo —asintió
Miley.

Nick parpadeó con aire de tristeza y
Miley, al observarlo, se quedó sin aliento. De pronto, pillándola completamente desprevenida, Nick se inclinó sobre ella y la besó fogosamente en los labios.
Miley, que estaba completamente relajada, entreabrió los labios y se dejó llevar por el impetuoso impulso del beso.

«No necesito mirar estos ojos y sentir lo que estoy sintiendo», se decía ella mientras las lenguas de ambos se entrelazaban haciendo que la sangre corriera ardiendo por sus venas. Era algo irresistible. Se trataba del encuentro más apasionado que había vivido ella jamás. Y si Nick no estaba experimentando lo mismo, entonces es que no pudo evitar emitir un gemido ahogado.
Miley permanecía con la cabeza apoyada sobre el pecho del hombre que se entregó de lleno en un nuevo beso interminable.

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