miércoles, 1 de febrero de 2012
Cap 18.-
—En tu caso, sí —asintió Nick—. Sin embargo, Melanie será mi hija a todos los efectos. Ella me importa, Miley. La necesito.
—Pero, ¿serás capaz de quererla?
—Como a mí mismo durante el resto de mi vida — le aseguró Nick.
Y Dulce supo que hablaba en serio por el brillo que tomaron sus ojos negros.
Ella se quedó pensando que a ella también le gustaría que alguien le quisiese de ese modo.
—¿Y cuando quiera marcharme, qué pasará con Melanie? —preguntó Miley .
—Se irá contigo, siempre y cuando respetes mis derechos como padre legal —respondió Nick—. Podríamos llegar a un buen entendimiento y así poder disfrutar de la niña al máximo por ambas partes. Teniendo en cuenta el bienestar de Melanie, es lo mejor que le puede pasar en la vida, ¿no te parece?
El bienestar de Melanie... Miley ya había oído hablar de eso con anterioridad, y en boca de alguien que le hizo estremecerse.
—De acuerdo —se oyó decir Miley—. Acepto el trato, por el bien de Melanie.
—Gracias —dijo él—. Te prometo, Miley, que jamás te arrepentirás de tu decisión.
Sin embargo, al día siguiente ya lo había hecho. Cuando bajó la escalera para reunirse con su anfitrión, fue consciente de la siguiente maniobra táctica de Nick Jonas. Se había ido al extranjero en viaje de negocios y no volvería hasta la semana siguiente.
Durante esos frustrantes siete días, Melanie estuvo atendida en todo momento por el cariño y los cuidados de Lefka y Althea. Miley no la oyó llorar ni una sola vez.
Con el paso del tiempo, Miley comenzó a sanar. El chichón desapareció y las magulladuras de las costillas
se desvanecieron poco a poco. Incluso su estado anímico pareció haber aceptado las nuevas circunstancias de su vida.
Así se encontraba, sentada en la terraza de la parte trasera de la casa meciendo el cochecito de Melanie cuando oyó una voz a su lado.
—Tienes mucho mejor aspecto...
Miley no se dio la vuelta, pero su mano dejó de mecer el coche del bebé. Su corazón dio un brinco y de pronto se sintió tensa y temblorosa.
Por lo menos, ella pudo contestarle con voz firme.
—La semana ha sido muy larga...
—Ah... —repuso él, recorriendo la terraza—. Pensé que lo mejor era dejarte sola para que te aclararas acerca de tu decisión.
Miley comprobó que estaba admitiendo haberse retirado, y eso le dio una sensación de paz que aumentó cuando Nick se inclinó para ver a Melanie dentro del coche.
—Está dormida —susurró él.
Pero fue el modo de acariciarla lo que le llegó al alma a Miley.
Nick tomó una silla de la terraza y se sentó a su lado
—¿Cómo está tu muñeca? —le preguntó a ella.
—Mejor.
—¿Y las costillas?
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