miércoles, 1 de febrero de 2012
Cap 17.-
—No es ni rubio ni pelirrojo —observó Nick—. Es una fascinante mezcla de los dos colores... Me pregunto como estará con la luz del atardecer griego.
—Nunca he estado en Grecia —suspiró Miley en tono melancólico y siendo consciente de que su acompañante lo estaba captando.
—Te va a encantar —le aseguró Nick mientras se acercaba a ella—.Los días son sofocadamente calurosos pero las noches son agradablemente cálidas. Aunque tendrás que ponerte una crema protectora de los rayos del sol. No obstante, la piel de Melanie lo agradecerá. Sea cual sea la nacionalidad del padre, la niña tiene la auténtica piel morena de los mediterráneos.
—Su padre era español —adujo Miley—. Pero... no me vas a decir que por eso la quieres, ¿verdad? ¿No será por qué tiene el color de piel adecuado para ser tu hija?
Nick sacudió su oscura cabellera. Estaba tan cerca de Miley que ella podía ver su mirada irónica.
—Teniendo una esposa inglesa, rubia y de piel clara, mi hija podría haber sido perfectamente morena.
Desviando la mirada, Miley frunció el ceño. Le irritaba lo enigmático que se ponía Nick para confesarle el motivo por el cual quería casarse con ella.
—Bueno... —murmuró ella elevando ligeramente un hombro y dando media vuelta otra vez—. Yo...
—Mi familia quiere que me case de nuevo para darle un heredero a mi fortuna.
Se había sincerado tan súbitamente que a Miley le costó entender lo que estaba diciendo. Aquello se alejaba tanto de la fría imagen de hombre calculador que se había hecho de él.
—Ya han elegido una esposa para mí —continuó Nick—. Y la presión va en aumento porque mi abuela está muy enferma. Quiere tener en sus brazos a su bisnieto antes de morir. Y puesto que soy su único nieto, tengo que concederle su deseo.
—¿Está muy enferma? —preguntó Miley con suavidad.
—Sí —respondió Nick—. Tiene noventa y dos años y ha sufrido dos apoplejías. No le queda mucho tiempo de vida.
Mirando aquellos insondables ojos negros, Miley comprendió que él la quería enormemente y que le iba a echar mucho de menos. Entonces, sintió una gran compasión por Nick.
—No tengo tiempo para pensar en otras opciones —adujo él—. Por eso cuando apareciste en mi vida, comprendí que se trataba de un golpe de suerte que no podía ignorar. Como ya te he dicho anteriormente, me dejo guiar por mi intuición, y en este caso me dice que los tres podríamos hacer un buen equipo.
Los ojos de ambos se enfrentaron y Miley sintió como si fuera a desfallecer.
—Cuando mi abuela ya no esté con nosotros, podrás marcharte libremente, si es eso lo que deseas... — continuó Nick.
No era cuestión de un compromiso sentimental, es más, aquello omitía totalmente los sentimientos.
—Algo como un trabajo temporal, ¿no? —comentó Miley.
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