El estridente ruido del teléfono despertó a Miley al día siguiente. En sus sueños, llevaba un precioso vestido de noche y caminaba por una campiña verde... hacia Nick, que nunca había parecido más una estrella de cine. Entonces, de repente, el sueño se convertía en una pesadilla porque Nick se cansaba de esperar y desaparecía. Aunque intentaba frenéticamente llegar a él, Nick se alejaba cada vez más. Le pesaban las piernas, no podía acercarse...
Miley se incorporó en la cama de un salto, murmurando su nombre.
Cuando descolgó el teléfono, estaba convencida de que era él y no pudo evitar un suspiro de desilusión cuando descubrió que era Demi.
Su amiga estaba tan emocionada, que Miley tardó un momento en entender de qué estaba hablando. Una famosa diseñadora londinense había visto el artículo en el que aparecían sus bolsos y estaba impresionada. Quería conocerla de inmediato.
Miley llamó al número que le dio su amiga y quedó con la diseñadora esa misma tarde. Contenta, saltó de la cama, hizo la maleta y llamó a un taxi para que la llevase a la estación. La relajante estancia en el campo había durado sólo cuarenta y ocho horas, pero daba igual, estaba muy emocionada con la noticia de que sus bolsos habían llamado la atención de una diseñadora tan prestigiosa.
Antes de cerrar la casa, un mensajero le llevó un teléfono móvil, cortesía de Nick. Era de su color favorito, lila, un último modelo. No debería aceptarlo, pensó... pero quizá le haría falta en caso de emergencia. Al fin y al cabo, estaba embarazada y, si se ponía de parto antes de tiempo...
Establecer una relación amistosa, o algo así, con Nick era la mejor opción. Después de todo, iban a tener un hijo. Aunque la tranquilidad que había conseguido yendo al campo había quedado destrozada con su aparición, como siempre. Tenía que aprender a vivir sin él de una vez por todas, se dijo. Y esa entrevista con la diseñadora podría ser justo lo que necesitaba para concentrarse en algo que no fuera el magnate griego.
Su nuevo teléfono sonó en ese momento.
-¿Sí?
-Soy yo -dijo Nick innecesariamente. ¿Quién si no iba a llamarla a ese número?-. Esta tarde tengo una reunión familiar, pero me gustaría verte mañana.
Miley respiró profundamente.
-¿Para qué?
-Quiero pedirte consejo sobre una casa que voy a comprar. Me gustaría que vinieras a verla conmigo.
¿Nick quería su consejo? Eso sí que era nuevo. ¿Un consejo sobre una casa que iba a comprar? ¿Pensaría mudarse? ¿Y por qué le pedía consejo precisamente a ella?, se preguntó, atónita. Pero decidió darle una oportunidad.
Miley se incorporó en la cama de un salto, murmurando su nombre.
Cuando descolgó el teléfono, estaba convencida de que era él y no pudo evitar un suspiro de desilusión cuando descubrió que era Demi.
Su amiga estaba tan emocionada, que Miley tardó un momento en entender de qué estaba hablando. Una famosa diseñadora londinense había visto el artículo en el que aparecían sus bolsos y estaba impresionada. Quería conocerla de inmediato.
Miley llamó al número que le dio su amiga y quedó con la diseñadora esa misma tarde. Contenta, saltó de la cama, hizo la maleta y llamó a un taxi para que la llevase a la estación. La relajante estancia en el campo había durado sólo cuarenta y ocho horas, pero daba igual, estaba muy emocionada con la noticia de que sus bolsos habían llamado la atención de una diseñadora tan prestigiosa.
Antes de cerrar la casa, un mensajero le llevó un teléfono móvil, cortesía de Nick. Era de su color favorito, lila, un último modelo. No debería aceptarlo, pensó... pero quizá le haría falta en caso de emergencia. Al fin y al cabo, estaba embarazada y, si se ponía de parto antes de tiempo...
Establecer una relación amistosa, o algo así, con Nick era la mejor opción. Después de todo, iban a tener un hijo. Aunque la tranquilidad que había conseguido yendo al campo había quedado destrozada con su aparición, como siempre. Tenía que aprender a vivir sin él de una vez por todas, se dijo. Y esa entrevista con la diseñadora podría ser justo lo que necesitaba para concentrarse en algo que no fuera el magnate griego.
Su nuevo teléfono sonó en ese momento.
-¿Sí?
-Soy yo -dijo Nick innecesariamente. ¿Quién si no iba a llamarla a ese número?-. Esta tarde tengo una reunión familiar, pero me gustaría verte mañana.
Miley respiró profundamente.
-¿Para qué?
-Quiero pedirte consejo sobre una casa que voy a comprar. Me gustaría que vinieras a verla conmigo.
¿Nick quería su consejo? Eso sí que era nuevo. ¿Un consejo sobre una casa que iba a comprar? ¿Pensaría mudarse? ¿Y por qué le pedía consejo precisamente a ella?, se preguntó, atónita. Pero decidió darle una oportunidad.
-¿Con qué derecho se ha llevado Zac a Jesse y Taylor a casa de su madre? -murmuró Denisse por enésima vez.
-Estás muy disgustada. A lo mejor tu marido pensó que te hacía un favor.
Denisse solía llevar a los niños a casa de su abuela con el consentimiento de su hermana. En esa ocasión, sin embargo, Denise estaba haciendo un drama. Aunque Nick llevaba con ella casi una hora, seguía sin entender por qué Zac había desaparecido. Denisse estaba tan histérica cuando llegó que había tardado un rato en calmarla.
-¿Quieres decirme por qué se ha marchado tu marido?
-¡No sé por qué! -contestó ella, petulante.
-Tiene que haber una razón. ¿Por qué tienes miedo de que se haya llevado a los niños para siempre?
-A lo mejor está aburrido de mí... a lo mejor ha conocido a otra mujer. ¡Podría estar inventando mentiras sobre mí para quedarse con la custodia de mis hijos! -exclamó ella, mirándolo de reojo para ver cómo reaccionaba.
-¿Qué mentiras podría inventar?
-Zac ha tenido la cara de decir que soy una mala madre porque dejo a los niños solos con la niñera.
-¿Y es así?
-Sólo han sido un par de fines de semana... y un día que me fui a París.
-¿No podrías haberte llevado a los niños contigo?
-Sólo tengo veinticinco años, Nick. Tengo derecho a vivir un poco, ¿no?
-Y tienes una vida maravillosa. ¿Por que no me dices cuál es la razón para que tu marido se haya ido?
Denisse sacudió la cabeza.
-No quiero que me eches un sermón.
-No lo haré.
-Muy bien... he tenido una aventura.
Atónito por aquella admisión, Nick apretó los labios.
-¿Estás enamorada de ese hombre?
Denisse levantó los ojos al cielo.
-Sólo ha sido una aventura. No puedo creer que Zac le dé tanta importancia. Como si fuera normal romper un matrimonio por una cosa así.
-Yo lo haría si fueras mi esposa -dijo Nick entonces.
-Tú eres griego, así que no cuentas. Ya sé que estás enfadado conmigo, pero necesito que convenzas a Zac... Él te respeta mucho, Nick.
-¿Cuánto ha durado esa aventura?
-Supongo que es mejor que te lo cuente yo... porque si no lo hará mi marido. Ha habido más de una.
Nick la miró, sin poder disimular el desdén.
-Yo no puedo evitar que los hombres me encuentren irresistible -intentó defenderse Denisse.
Su vanidad, incluso a riesgo de perder a su marido, era ofensiva. Nick se dio cuenta entonces de que su, antaño inocente hermana pequeña, se había convertido en una mujer adulta... y no le gustaba demasiado esa mujer.
-La noche que hiciste la fiesta... -empezó a decir, cuando una duda apareció en su cerebro-. Dijiste que habías visto a Mi con Lucas Grabell. ¿Era verdad?
Denisse se puso colorada.
-No sé adónde quieres llegar.
-La historia esa sobre Miley y Grabell era mentira, ¿no? -intentó sonreír Nick, como sin darle importancia, aunque por dentro estaba furioso.
Ella lo miró, insegura, pero al ver la sonrisa cayó en la trampa.
-¿Cómo lo has adivinado?
Cuando su hermana le confirmó que el beso entre Grabell y Miley era una mentira, Nick tuvo que tragar saliva. Mil cosas daban vueltas en su cabeza...
-¿Por qué lo hiciste?
-Tenía que protegerme a mí misma. Me pilló besando a otro hombre... y decidí desacreditarla antes de que pudiera contárselo a nadie -se encogió Denisse de hombros.
-Nunca te lo perdonaré -dijo Nick con los dientes apretados.
Denisse lo miró, perpleja.
-¡Me has engañado! ¡Eso no es justo!
-¿Y tú fuiste justa con Miley?
-No esperarías que me cayese bien, ¿no? -le espetó su hermana-. Desde que conociste a Miley Cyrus, no tenías tiempo para mí. Siempre estabas con ella. Pero, ¿quién era la tal Miley? Una vulgar ramera... ¡no podía creer que la hubieses traído a mi casa!
-No te atrevas a decir eso de ella, Denisse. No vuelvas a hacerlo.
Nick salió de la casa, pero no subió a la limusina. Quería caminar un rato para aclarar sus ideas. Nada podía excusar el comportamiento de su hermana. ¿Cómo había podido estar tan ciego?
Denisse siempre había necesitado ser el centro de atención. Desde pequeña había montado pataletas cuando no se salía con la suya. Últimamente, él mismo empezaba a hartarse de sus exigencias...
Naturalmente, él había querido estar con Miley. Alguna vez se preguntó por qué Denisse tenía tan poco interés en su vida privada; ahora sospechaba que su resentimiento había aumentado en proporción geométrica con la duración de su relación con Miley. Sin embargo, no había intuido que le estaba engañando, que había fabricado una mentira para que rompiese con ella.
Era culpa suya que Miles se hubiera convertido en la víctima inocente de su maldad. ¿Cómo iba a compensarla? ¿Cómo iba a compensar a Miley por las cosas que le había dicho, por su trato, por su desprecio?
¿Cómo iba ella a perdonarlo?
Cinco minutos después, la llamó por teléfono.
-Tengo que verte.
-¿Para qué? -preguntó ella, sorprendida.
-Ha ocurrido algo importante y no quiero esperar hasta mañana para decírtelo -admitió Nick, buscando una razón que pudiese convencerla-. Mira, me gustaría que mañana me acompañases a ver la casa de la que te hablé. ¿Puedes acompañarme?
-¿Mañana? No sé...
-Es tarde, Miles. Podrías dormir en mi casa esta noche... y saldríamos desde aquí a primera hora.
-¿Dormir en tu casa, en tu famoso dúplex?
-Por favor -le suplicó Nick.
Nick Jonas suplicando. Eso sí era nuevo.
-Muy bien. Nos veremos en tu casa dentro de una hora.
-Enviaré un coche a buscarte.
Un criado la acompañó por el elegante pasillo hasta un impresionante salón, donde Nick la esperaba. Estaba muy serio.
-¿Qué ocurre?
Él tomó su mano.
-Tengo que decirte algo.
-Muy bien -murmuró Miley, soltándose sin brusquedad.
No iba a ser su amante y estaba claro que Nick no era amigo de las mujeres, de modo que esos gestos ya no tenían sentido. Era ella quien debía marcar las fronteras de su relación y estaba dispuesta a hacerlo.
Por eso no debía fijarse en lo sexy que era la sombra de su barba, ni en la mandíbula cuadrada que siempre le pareció tan masculina, ni en aquellos ojos que la habían hipnotizado durante dos años...
-Pareces cansada -dijo él-. Siéntate, por favor.
-Lo estoy, pero no importa. Ya me he acostumbrado -suspiró Miley, dejándose caer en el sofá-. ¿Qué querías contarme?
-Hoy he descubierto algo que me ha dejado perplejo -contestó Nick, sentándose a su lado-. Como ya sabes, Deni ha tenido aventuras con otros hombres...
-¿Lo sabes?
-Lo he descubierto esta noche. Y también he descubierto que mi hermana mintió al decir que te había visto con Lucas Grabell .
Miley cerró los ojos un momento. Si aquello hubiera ocurrido unos meses antes... Pero al fin la pesadilla había terminado, se dijo. Nick aceptaba que no lo había engañado con otro hombre.
-Me alegro de que lo sepas.
-Me gustaría decir que Deni lamenta mucho lo que pasó, pero no es verdad. No sabía que mi hermana estuviera tan resentida contigo.
-Pues debía estarlo -dijo Miley, irónica-. Me llamó «pu ta» en su fiesta.
Zac enterró la cara entre las manos.
-¿Por qué no me lo contaste?
-¿Para qué? Te conté que no había besado a Lucas Grabell y no quisiste creerme.
-Pensé que conocía bien a mi hermana, pero estaba equivocado. No veía lo que es en realidad, una niña malcriada, egoísta y frívola -murmuró Nick-. Muy bien, lo admito. No quería ver lo que tenía delante de mis ojos.
-Deberías haber confiado en mí, deberías haber pensado que yo nunca te mentiría.
El asintió con la cabeza.
-Tienes razón. Me dejé llevar... Siento no haberte creído, pedi mu. No sé cómo disculparme por todo lo que ha pasado, por todo lo que te he dicho, por mi vergonzoso comportamiento -admitió entonces, con cruda honestidad-. Pero estaba tan furioso... como unos días antes parecías insatisfecha con nuestra relación, pensé que ya no eras feliz conmigo y me convencí de que habías buscando consuelo en otro hombre.
-No fue así, pero me alegro de que, al menos, hayamos aclarado eso. Ahora sabes que nunca hubo nada entre Lucas y yo.
-No hubo nada esa noche -puntualizó Nick. Quería averiguar si había habido algo entre ellos. Tenía que hacerlo. Aunque no tenía derecho a preguntar, era incapaz de resistirse.
Miley dejó escapar un suspiro. Los besos que había intercambiado con Lucas habían sido besos inocentes y, además, lo que hubiera pasado entre ellos no era asunto suyo. Ella no le había preguntado qué clase de relación mantenía con la Morena de la revista, por ejemplo. Aunque había dado vueltas y vueltas en la cama, torturándose con la idea de que él se había enamorado de otra mujer.
Miley no contestaba y Nick sintió un pellizco en el estómago. Sabía que no era razonable pedirle explicaciones, pero había esperado que, a pesar de las circunstancias, siguiera amándolo sólo a él.
Pero su silencio lo decía todo. Se había acostado con Grabell. Por supuesto que sí.
Nick intentó apartar esa idea de su mente. Él era un hombre pragmático. Lo que estaba hecho, hecho estaba. Le ofreció a Miley un refresco y se sirvió un vaso de whisky... que se tomó de un trago.
Aunque era un hombre pragmático, se vio asaltado por otro pensamiento desagradable: Miley nunca le diría que Lucas Grabell era malo en la cama. Ella no era ese tipo de mujer. Nunca, nunca sabría si los había comparado y si había salido victorioso de esa comparación.
-Creo que lo mejor sería aclarar las cosas del todo -dijo Miley entonces.
-¿En qué sentido?
-En lo que se refiere a Lucas.Nick se quedó inmóvil. Miley era tan honesta, que estaba dispuesta a contárselo todo. Él quería saber, pero temía que los detalles fuesen una tortura.
-Miley...
-No, déjame decir lo que quiero decir -lo interrumpió ella-. Lucas ha sido muy bueno conmigo. Quiero que entiendas que es una persona estupenda, mucho mejor de lo que la gente cree. Si lo conocieras, te caería bien, -aseguro.
Nick se sirvió otro vaso de whisky. Aunque tendría que beberse la botella entera para poder soportar aquella tortura. Miley quería que conociese mejor a Lucas. En su mundo de ilusión, seguramente todos estaban destinados a ser amigos. Pero había un problema: él no podía pensar en Lucas Grabell como un amigo... todo lo contrario, cuando pensaba en él lo único que deseaba era borrarlo de la faz de la tierra.
-Lu ha sido un amigo estupendo para mí.
-Me alegro -murmuró él sin mirarla.
-Y vamos a seguir siendo amigos.
Nick se encogió de hombros, como si no le importara. ¿Qué otra cosa podía hacer? Miley esperaba un hijo suyo y él la había tratado de una forma vergonzosa. Ésa era su penitencia. Si le decía que sí a todo, seguramente podrían retomar su relación. Eso era lo que quería.
-¿Por qué no...?
Ash se preguntó por qué parecía tan tenso. Y por qué había tomado dos vasos de whisky cuando él no solía beber.
Pero estaba tan cansada que no pudo disimular un bostezo.
-¿Quieres que te acompañe a tu habitación?
-Sí, por favor, estoy muy cansada... Espera, todavía no me has hablado de la casa.
-Te lo contaré mañana.
-Ah, por cierto, no te he contado que me han descubierto en el mundo de la moda -sonrió Miley entonces-. Me he reunido con Leonie Vargas esta tarde y me ha ofrecido la posibilidad de diseñar bolsos para su próxima colección.
-¿En serio? Me alegro mucho por ti.
Nick pensó en Leonie Vargas. En su opinión, no era más que una excéntrica y, sin embargo, era una de las diseñadoras más prestigiosas del país. Millonaria, además. Miley había encontrado su sitio, pensó. Leonie Vargas estaría encantada con esos bolsos en forma de tomate. Siempre había temido que no tuviera éxito, que se encontrase con el rechazo del mundo de la moda. Pero no, Miley lo había conseguido todo por sí misma.
-Bueno, me voy a dormir, estoy agotada. Hasta mañana.
Nick resistió la tentación de tocarla. Sabía que Mi no quería hacer el amor con él y, ahora que intentaban ser amigos, sería mejor no saltarse las barreras que ella misma había impuesto. Pero al día siguiente, cuando la hubiese pedido en matrimonio, cuando le hubiera puesto un anillo de compromiso en el dedo... entonces no podría resistirse.
Aunque aún tenía que pulir un par de detalles.
-Lu ha sido un amigo estupendo para mí.
-Me alegro -murmuró él sin mirarla.
-Y vamos a seguir siendo amigos.
Nick se encogió de hombros, como si no le importara. ¿Qué otra cosa podía hacer? Miley esperaba un hijo suyo y él la había tratado de una forma vergonzosa. Ésa era su penitencia. Si le decía que sí a todo, seguramente podrían retomar su relación. Eso era lo que quería.
-¿Por qué no...?
Ash se preguntó por qué parecía tan tenso. Y por qué había tomado dos vasos de whisky cuando él no solía beber.
Pero estaba tan cansada que no pudo disimular un bostezo.
-¿Quieres que te acompañe a tu habitación?
-Sí, por favor, estoy muy cansada... Espera, todavía no me has hablado de la casa.
-Te lo contaré mañana.
-Ah, por cierto, no te he contado que me han descubierto en el mundo de la moda -sonrió Miley entonces-. Me he reunido con Leonie Vargas esta tarde y me ha ofrecido la posibilidad de diseñar bolsos para su próxima colección.
-¿En serio? Me alegro mucho por ti.
Nick pensó en Leonie Vargas. En su opinión, no era más que una excéntrica y, sin embargo, era una de las diseñadoras más prestigiosas del país. Millonaria, además. Miley había encontrado su sitio, pensó. Leonie Vargas estaría encantada con esos bolsos en forma de tomate. Siempre había temido que no tuviera éxito, que se encontrase con el rechazo del mundo de la moda. Pero no, Miley lo había conseguido todo por sí misma.
-Bueno, me voy a dormir, estoy agotada. Hasta mañana.
Nick resistió la tentación de tocarla. Sabía que Mi no quería hacer el amor con él y, ahora que intentaban ser amigos, sería mejor no saltarse las barreras que ella misma había impuesto. Pero al día siguiente, cuando la hubiese pedido en matrimonio, cuando le hubiera puesto un anillo de compromiso en el dedo... entonces no podría resistirse.
Aunque aún tenía que pulir un par de detalles.
Miley miró la preciosa habitación de invitados. Por fin estaba en el famoso dúplex de Nick Jonas. Había saltado una barrera, pensó, irónica. Aunque no debía olvidar que había estado al otro lado durante dos años.
Desde que Nick la dejó, había aprendido mucho. Él siempre la había visto como su amante y siempre la vería de esa forma. Por el momento, su embarazo había conseguido que llegaran a un término amistoso, pero las barreras siempre seguirían allí. De modo que, por muy enamorada que hubiese estado de aquel hombre, debía ser sensata y mantener las distancias.
Cuando Nick le había dicho que quería su opinión sobre una casa que iba a comprar, Miley no supo qué pensar. Pero creyó que se refería a una casa en Londres, cerca de su oficina. Sin embargo, a la mañana siguiente descubrió que su destino estaba a las afueras de Londres... y que irían en helicóptero. Sorprendida, y siempre optimista, Miley decidió que le sentaría bien una excursión.
Cuando el helicóptero aterrizó en Knightmere Court, Nick estaba convencido de que iba a ganar la batalla. Había elegido aquélla de entre una selección de seis mansiones con extensas parcelas. Knightmere tenía todas las características que había buscado y Miley miraba por la ventanilla del helicóptero, atónita.
-¡Es preciosa!
Nick le enseñó el cuidado jardín, rodeado por un muro de piedra, y el resto de la parcela, en la que, además de hierba y árboles, había un rebaño de ovejas. Luego, llamó su atención sobre el lago y la torre del reloj. Había elegido un edificio histórico, magnífico.
-La finca es de un tamaño considerable. Y, como ves, el paisaje es soberbio.
Miley parpadeó, sorprendida. Nick nunca había mostrado el menor interés por la vida en el campo. Pero su desinterés incluía la vida en la ciudad también. Mientras estuviera rodeado de lujos y comodidades, mostraba una soberana indiferencia por todo. Y, de repente, hablaba como si fuera un agente inmobiliario.
Al dar la vuelta a la casa, Miley tuvo una vista completa de la magnífica estructura estilo Tudor.
-Qué maravilla -murmuró, observando los pálidos ladrillos y las antiguas vidrieras de las ventanas-. Es increíble.
-En el interior tendrás que usar la imaginación -dijo Nick, saludando con la cabeza al hombre que les abría educadamente la puerta-. La casa lleva tres años deshabitada, aunque ha sido renovada.
-¿A qué familia pertenecía?
-A una de la zona, pero la última propietaria no tuvo hijos y decidió venderla. La compró un hombre de negocios extranjero, pero como las reformas tardaban más de lo que él esperaba, nunca vivió aquí. Por eso está en venta de nuevo.
-¿Y no está demasiado lejos de Londres para ti?
-No, vendré en helicóptero.
-No es la clase de propiedad en la que imaginaba que podrías estar interesado. Pensé que querías convertirla en un hotel o algo así...
-No.
-¿Piensas vivir aquí?
-Sería una casa de campo... pasaría mucho tiempo aquí, sí -contestó Nick-. Me gustan los espacios abiertos.
-Pues aquí hay mucho de eso -sonrió Nick-. Es una casa enorme. ¿Cuántas habitaciones tiene?
-Más de una docena. Pero yo tengo una familia muy extensa. Cuando vengan de visita, habrá sitio para todos.
Miley miró el artesonado del techo, la enorme chimenea de piedra, que tenía marcada una fecha del siglo XVI. Era fascinante.
-Es tan antigua... y, sin embargo, la han conservado muy bien.
Nick decidió que lo había conseguido; ella estaba reaccionando exactamente como esperaba. Miley exploró cada rincón de la casa, entusiasmada. Cuando llegó a los baños, todos con antiguas bañeras, se quedó sin adjetivos.
-¿Crees que debería comprarla?
-Sí, desde luego que sí. Es fantástica.
Nick empujó la puerta de hierro que daba al jardín.
-Cierra los ojos. Tengo una sorpresa para ti.
Miley hizo un gesto de asombro, pero obedeció, divertida. Cuando volvió a abrir los ojos, vio una carpa en medio del jardín. Bajo la carpa, una elegante alfombra persa cubierta por cojines de seda. A su lado, una cesta de mimbre con una vajilla de porcelana y copas de cristal francés... todo lo necesario para un almuerzo en el campo. Un almuerzo estilo Jonas, naturalmente, tan perfecto en su presentación que tenía la sensación de estar en las páginas de una revista.
-Menuda sorpresa.
-Quería hacer algo especial para ti, pedi mu.
En ese momento sonó su móvil. Era Lucas.
-Hola, Lu -murmuró Miley, dándose la vuelta.
Llamaba para darle la enhorabuena por la oferta que le había hecho Leonie Vargas.
-Muchas gracias. ¿Puedo llamarte más tarde? Ahora mismo no puedo hablar.
Cuando guardó el teléfono, el silencio de Nick estaba cargado de hostilidad. Grabell tenía que llamar en el peor momento. ¿Iba a tener que soportar al ex novio toda la vida? Pero se recordó a sí mismo que Miley era amable con todo el mundo.
-Vamos a comer -sugirió entre dientes.
Miley tomó un zumo de fruta y, mientras comían, le contó cómo era Leonie Vargas en persona, cómo era su taller y las ilusiones que había puesto en ese trabajo.
Después, se tumbaron sobre la alfombra para disfrutar de la paz de aquel maravilloso jardín.
-Acércate un poco más -murmuró Nick, ofreciéndole su mano.
Un escalofrío de deseo la recorrió. Era un deseo prohibido pero, después de un segundo de vacilación, Miley aceptó su mano.
-Cásate conmigo y hagamos de Knightmere nuestro hogar -dijo Nick entonces, mirándola a los ojos.
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