miércoles, 14 de marzo de 2012

Capitulo 3.-

El trabajo no era difícil. Sobre todo, tenía que lidiar con hojas de cálculo y varios programas de ordenador que llevaban la cuenta del número de ganado de cada cliente y del régimen de comidas. Era un trabajo que requería cierta concentración y los teléfonos sonaban constantemente. Y no eran siempre clientes preguntando por su ganado.
También había llamadas de posibles clientes, otras de compradores que habían dispuesto comprar ciertos lotes de ganado cuando estuvieran a punto... También había llamadas de organizaciones a las que pertenecían los hermanos Ballenger e incluso algunas de políticos locales. Otras llamadas eran de Europa, donde los hermanos tenían inversiones. Miley encontraba todo eso fascinante.
Tardó un par de días en aprender la rutina y en conocer a los hombres que trabajaban en el almacén. Podía identificarlos a todos por la cara, pero no por el nombre.
Uno de ellos era fácil de recordar. Era un ex boina verde, un hombre alto y fuerte de El Paso que se llamaba Grange. Si tenía un nombre propio, nadie se lo había dicho. Tenía los ojos negros y el pelo del mismo color, la piel aceitunada y una voz muy sexy. Miley le gustó enseguida y no lo mantuvo en secreto, todo lo contrario. Eso divirtió a Justin, porque Grange no había mostrado interés por nada ni nadie en las semanas que llevaba trabajando para él.
Y se lo dijo a Miley, que pareció sorprendida.
-Parece simpático.
Justin levantó una ceja.
-El primer día, uno de los chicos le hizo la tortilla en la cama... ya sabes lo que es, darle la vuelta a las sábanas...
-Sí, sí, lo sé.
-Bueno, pues él encendió las luces, miró alrededor, sacó a uno de los peones de la cama y lo tiró de cabeza al patio.
-¿Y era el responsable? -preguntó Miley.
-Sí. Nadie sabe cómo lo adivinó y él no lo dijo nunca, pero era el responsable. Desde entonces, nadie se mete con él. Especialmente desde que lo vieron lanzar un cuchillo a una serpiente que pasó cerca de la casa de los peones. Nadie sabe nada de él, es un misterio.
Miley lo miró, intrigada.
-¿Y qué hacía antes de venir aquí?
-Nadie lo sabe y nadie pregunta -contestó Justin.
-Estaba en el ejército, ¿no? A lo mejor estaba destinado fuera del país.
-Ya te digo que nadie lo sabe. Sabemos que estuvo con los boinas verdes por su curriculum, pero en realidad él no ha dicho nada. Un tipo raro, pero trabaja bien. Y es honesto. Y no prueba el alcohol. Nunca.
-¡Vaya! Eso sí que es raro.
-Pero será mejor que no salgas con él hasta que Nick compruebe quién es -dijo Justin entonces-. No quiero que se enfade conmigo porque le vendemos mucho heno y pienso para el ganado -añadió, dejando claro que no le tenía miedo.
Nick no me dice con quién tengo que salir -protestó Miley, airada.
-De todas formas, yo no sé nada de Grange y soy responsable de ti mientras estés aquí...
-Perdona, pero ya soy mayorcita -lo interrumpió ella.
-Aunque seas una adulta, yo me siento responsable por ti, lo siento.
Miley hizo una mueca.
-Muy bien. No dejaré que me convenza de nada, no te preocupes.
-Eso está mejor -sonrió Justin-. No digo que sea una mala persona, sólo que no le conozco lo suficiente. Siempre llega a su hora, hace su trabajo y se lleva más o menos bien con los demás. Pero en general se mantiene callado mientras trabaja. No es una persona muy sociable.
-Yo también soy así -asintió Miley.
-Pero las cosas te van bien, ¿no? ¿El trabajo no es demasiado para ti?
-No, es estupendo. Lo estoy pasando bien.
-Me alegro. Y me alegro de tenerte con nos otros. Si necesitas cualquier cosa, házmelo saber.
-Desde luego que sí. Y gracias.
Miley le contó a Selena y a las niñas lo de Grange. Y el asunto pareció divertirlas mucho.
-Evidentemente, tiene buen gusto -dijo Selena-. Si le gustas tú..
-Gracias, gracias -rió Miley, mientras aclaraba los platos de la cena para meterlos en el lavavajillas-. Pero no es mutuo. La verdad es que me da un poco de miedo.
-Qué quieres decir? ¿Parece violento o algo así? -preguntó Brandi.
Miley se detuvo un momento, con el ceño fruncido.
-No lo sé. No, la verdad es que no me da miedo. Pero es que ejerce ese efecto en la gente. Da como... respeto. Igual que Cash Grier.
-Cash se ha calmado mucho desde que Tippy Moore se fue a vivir con él después del secuestro -dijo Selena-. Dicen por ahí que van a casarse.
-Ella es muy guapa... a pesar de esos cortes en la cara -comentó Dawn desde la mesa de la cocina, donde estaba reuniendo piezas de tela para una colcha-. Dicen que hay un hombre muy malo buscándola y por eso está aquí. La señora Jewell se queda por las noches en la casa. Para que nadie murmure sobre Cash y Tippy, ya sabéis.
-Me parece muy bien -dijo Selena-. Si la gente no fuera un poco convencional la sociedad se iría al infierno.
Brandi miró a su hermana y levantó los ojos al cielo.
-Ya empezamos con la charla sobre la moral.
-El tío Nick no es convencional -protestó Dawn-. ¿Te acuerdas cuando esa animadora se quedó en su casa durante un mes? Y su nueva novia, la que se presentó al concurso de Miss Texas, pasa todos los fines de semana con él...
Selena vio que a Miley le temblaban las manos y se acercó para abrazarla.
-Lo siento, cariño. Ella le dio un golpecito en la espalda.
-Que yo sea un caso perdido no es culpa tuya. Todos sabemos que Nick no se casará nunca. Y si lo hiciera sería con una mujer sofisticada, guapa...
-Anda ya -la interrumpió Selena-. Tú eres guapa. Además, lo que cuenta es lo que hay dentro de una persona. La belleza no dura para siempre. El carácter y la personalidad sí.
-Su típica frasecita -suspiró Brandi-. Pero tiene razón, Miley. Yo también creo que eres muy guapa.
-Gracias, chicas -murmuró ella.
Y luego volvió a su tarea mientras hablaban de otras cosas.
Al día siguiente, Grange se acercó al escritorio de Miley y se quedó allí parado, esperando que ella levantase la mirada.
-¿Sí?
-Me han dicho que vives con la hermana de Nick Jonas.
Miley se quedó absolutamente sorprendida por la pregunta.
-Perdona?
 El se encogió de hombros, incómodo.
-No vine a Jacobsville por casualidad -dijo, mirando hacia la puerta por la que acababa de entrar Justin-. ¿Quieres que comamos juntos? -le preguntó entonces-. No estoy intentando ligar contigo. Sólo quiero que hablemos.
-Muy bien -dijo Miley, asombrada.
-Vendré a buscarte a la una, ¿te parece?
-De acuerdo.
Después, Grange se tocó el sombrero y salió de la oficina.
-Algún problema? -preguntó Justin.
-No, no... por lo visto quiere hablarme de Selena.
Justin levantó una ceja. Ah, eso es nuevo.
-Y parecía muy serio. Quiere que comamos juntos -sonrió Miley -. En fin, no puede hacerme nada mientras comemos una hamburguesa, ¿no?
-Desde luego que no. Pero ten cuidado, ya te dije que aquí nadie sabe nada de ese hombre.
-Tendré cuidado -le prometió Miley.
El café de Bárbara era el sitio al que todo el mundo iba a comer en Jacobsville cuando querían comida casera. Había otros sitios, como el restaurante chino, algún restaurante méxicano o la pizzería, pero el café de Bárbara tenía una atmósfera típica de Texas que atraía a todo el mundo, incluidos los turistas.
Aquel día estaba lleno de gente. Grange encontró una mesa y pidió un filete con patatas fritas mientras Miley miraba la carta. Habían acordado que cada uno pagaría lo suyo, de modo que debía haber dicho en serio que no quería ligar con ella.
-Mi familia murió y Selena y Nick me llevaron a su casa -le contó Miley poco después-. Conozco a los Jonas desde que era una niña, pero tenía catorce años cuando me fui a vivir con Selena y las chicas. Para entonces, ella ya estaba viuda.
-nick y tú os lleváis bien? -le preguntó Grange.
-La verdad es que no -contestó Miley. Pero no le dio más explicaciones.
Empezaba a pensar que no era sobre Selena sobre lo que aquel hombre quería hablar.
-¿Y qué sabes de su pasado?
El corazón de Miley empezó a latir con fuerza.
-Sobre su pasado?
-¿Sabes algo de la mujer con la que quiso casarse cuando tenía veintiún años?
De repente, Miley sintió frío, pero no sabía por qué.
-¿Qué mujer? -preguntó, con voz ronca.
Grange miró alrededor para comprobar que nadie estaba escuchando la conversación.
-Su padre amenazó con desheredarlo si se casaba con ella, pero Nick estaba decidido a hacerlo. Sacó todo el dinero que tenía en su cuenta, fue a buscarla a su casa y se marcharon a Louisiana. Nick pensó que allí no lo encontraría nadie, pero su padre lo encontró.
Aquello era fascinante. Miley no sabía nada del asunto.
-¿Y se casaron?
El rostro de Grange se ensombreció.
-Su padre esperó hasta que Nick fue al juzgado a pedir los papeles para casarse y entonces habló con su novia. Le advirtió que si se casaba con su hijo denunciaría a su hermano, un chico de catorce años que se había metido en líos con la policía por vender cocaína.
-Qué?
-Por lo visto, había muerto alguien en una venta que salió mal o algo así. El chico no había participado en el asesinato, pero podrían implicarlo como cómplice. El padre de Nick había contratado a un detective privado y lo sabía todo. Así que le dijo a la chica que su hermano iría a la cárcel durante veinte años.
Miley hizo una mueca.
-¿Y Nick sabía algo de esto?
-No lo sé -contestó él, incómodo-. He venido aquí para averiguarlo.
-Y qué hizo ella?
-¿Qué podía hacer? Quería mucho a su hermano, aunque también quería a Jonas. Lo quería de verdad.
-Pero quería más a su hermano, ¿no? Él asintió con la cabeza.
-No le dijo a Jonas lo que había pasado. Pero se lo contó a su padre.
-¿Y él hizo algo? -No pudo hacer nada. Eran pobres.., no podían hacer nada contra una persona tan poderosa como Jonas. De modo que se suicidó.
-¿Cómo? -exclamó Miley.
-Al final consiguió que su hermano dejara aquel grupo de delincuentes. Eso lo salvó de la cárcel.
Miley lo miraba, estupefacta.
-¿La chica se suicidó?
-Estaba muy deprimida -contestó él con un tono monótono, como si fuera una letanía que hubiera recitado muchas veces. Parecía perdido en el pasado-. Sabía que nunca podría casarse con Jonas, que su padre se encargaría de ello. No podía imaginar el futuro sin él... -Grange apretó el tenedor con fuerza-. Encontró la pistola que su hermano había escondido en su habitación y se pegó un tiro. Murió en el acto.
A Miley se le cayó el té sobre la mesa. Rápidamente, tomó un montón de servilletas para limpiarlo, pero le temblaban las manos.
Bárbara se acercó enseguida con un paño.
-No pasa nada, a todo el mundo se le caen las cosas. Voy a traerte otra taza de té. ¿Con azúcar o sin?
-Con azúcar, por favor -contestó Miley, con un nudo en la garganta.
-Muy bien -sonrió Bárbara.
Grange se quedó esperando hasta que la mujer desapareció.
-Tú no sabías nada, ¿verdad?
-Nada en absoluto.
-Lo siento, no quería hacerte daño. No es culpa tuya.
Ella tragó saliva, pero le costaba trabajo. Ahora todo tenía sentido. Nick jamás había ido en serio con una chica... jamás había querido casarse. Porque llevaba esa muerte sobre su conciencia, aunque no había sido culpa suya. Era culpa de su padre.
-El viejo Jonas debía ser una mala persona.
Grange la miró fijamente.
-¿Debía ser?
-Murió hace años, cuando me fui a vivir con Selena-contestó Miley -.
Sufrió un infarto y nunca se recuperó del todo. Quedó en estado vegetativo hasta su muerte. Nick pagó todas las facturas del hospital...
-¿Y su mujer?
-La madre de Nick murió hace muchos años. No sé cuándo.
-Ah, ya veo. 
-¿Cómo conoces tú esa historia? -preguntó Miley.
-Su hermano es amigo mío y sentía curiosidad por saber qué había sido de Jonas-contestó Grange-. Yo necesitaba un trabajo y me salió éste... Además, me gusta esta zona de Texas y así podría enterarme de algo.
-Pues ahora ya lo sabes -dijo Miley, con los dientes apretados.
El arrugó el ceño. Su expresión se hizo más dura mientras miraba la tapa de café.
-No sabía que la historia iba a impactarte tanto.
-Nick es como un hermano para mí -le contó Miley, aunque no era verdad del todo. Pero nadie me había contado por qué sale con tantas mujeres, por qué no quiere casarse... Pensé que le gustaba ser soltero, sencillamente. Pero supongo que se culpa a sí mismo por lo que pasó, ¿no crees?
-No lo sé.
-Aunque el culpable fue su padre, Nick debe pensar que si nunca hubiera intentado casarse con esa chica, ella seguiría viva.
Grange hizo una mueca.
-Veo que no te andas con rodeos.
-Es la verdad, ¿no?
-Así que Nick no quiere casarse.
-Tiene muchas novias, pero dice que no se casará nunca. La que tiene ahora se presentó al concurso de Miss Texas.
Bárbara volvió entonces con una taza de té y una jarra de café.
-Gracias -dijo Grange. -De nada. Eres nuevo aquí, ¿verdad?
-Sí, lo soy. Trabajo para Justin y Calhoun. 
-Ah, qué suerte. Son buena gente.
-Sí, lo sé.
-Qué tal está Selena, Miley?
-Bien. ¿Por qué? Bárbara hizo una mueca.
-No, por nada.
-Dímelo -insistió Miley. Aparentemente, aquel día estaba enterándose de muchas cosas.
-Porque se mareó la última vez que vino a comer aquí. Se cayó encima de una de las mesas -suspiró la mujer-. Espero que haya ido al médico. La verdad, me asustó mucho que se desmayara.
-A mí también me habría asustado -murmuró Miley, sorprendida-. Pero me enteraré de qué le pasa, no te preocupes.
-No le digas que te lo he contado yo. No quiero que se enfade.
-Me enteraré sin decirle nada, no te preocupes -asintió Miley -. No se enfadará conmigo.
-Si le dices algo comerás hamburguesas quemadas para siempre -la amenazó Bárbara, de broma.
-Serás mala.
La mujer se alejó, riendo.
-Bueno, parece que es el día de las revelaciones, ¿no?
-Desde luego que sí -suspiró Miley -. Tengo la sensación de que no conozco a nadie.
-Oye, no le digas a Jonas ni a su hermana lo que te he contado. No estoy aquí para crear problemas. Sólo quería averiguar qué había sido del viejo. Supongo que Nick sabía lo que había hecho su padre...
-no. Eso no podemos saberlo con seguridad.
-Siento mucho si he destrozado tus ilusiones -murmuró él entonces.
Lo había hecho. Había puesto el último clavo en el ataúd de sus sueños. Pero no era culpa suya. Miley siempre había pensado que la gente aparecía en su vida por alguna razón. Y Grange debía haber aparecido para que olvidase a Nick de una vez por todas.

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