jueves, 15 de marzo de 2012

Capitulo 7.-

Selena estuvo muy callada durante el desayuno. Dawn y Brandi también la miraban de una forma muy rara, pero después de desayunar se fueron a la iglesia con sus amigas. Selena permaneció en casa porque no se encontraba bien y Miley se quedó con ella. Allí pasaba algo muy raro.
-¿He hecho algo por lo que deba disculparme? -le preguntó mientras preparaban el almuerzo en la cocina.
-No, claro que no -contestó Selena-. Es que mi hermano, cuando no se sale con la suya, le hace la vida imposible a todo el mundo.
-Si quieres que deje de salir con Grange sólo tienes que decirlo. No lo haría por Nick, pero-por ti sí.
Selena sonrió.
-No tienes que hacer ningún sacrificio por mí, cariño. Que se vaya a la porra mi hermano.
-A lo mejor Grange despierta recuerdos terribles -sugirió Miley-. Anoche parecía muy disgustado. Supongo que... debió querer mucho a esa chica.
-Entonces tenía veintiún años. El amor es más intenso a esa edad, supongo. Lo fue para mí, desde luego. Ella fue el primer amor de mi hermano, ¿sabes? Yo pensaba que era demasiado mayor para él, pero Nick no quería oír ni una palabra sobre ella. Se volvió contra mí, contra mi padre, contra todo el mundo. Se escapó para casarse y dijo que no volvería nunca. Luego discutieron por algo... nunca supe exactamente por qué, pero cuando se quitó la vida, Nick se culpó sí mismo. Y cuando supo la verdad... en fin, nunca volvió a ser el mismo.
-Lo siento mucho, de verdad -murmuró Miley.
Porque entendía cómo debía haberse sentido aquella chica. Ella también estaba enamorada de Nick. Pero en su caso, el obstáculo no era la amenaza de meter a su hermano en la cárcel sino una legión de rubias.
Selena dejó a un lado el cucharón que estaba usando para mover una sopa y se volvió hacia Miley.
-Te lo habría contado en algún momento, aunque Grange no hubiese aparecido por aquí. Sabía que te dolería saber que mi hermano había sentido eso por otra mujer. Pero al menos entenderías por qué no puedes conseguir su amor. No se puede luchar contra un fantasma, Miley. Ella es perfecta para Nick, como una fotografía viviente que nunca se hace mayor, que nunca comete errores, que nunca crea problemas. Ninguna mujer viva podría compararse con ella. Querer a mi hermano cuando siente eso por un fantasma... es un suicidio para tu alma.
-Sí, ahora lo entiendo -asintió Miley, mirando por la ventana, aunque no veía nada-. Qué poco sabemos de los demás, ¿no es cierto?
-Puedes vivir con alguien durante años y no conocerlo de verdad -asintió Selena-. Pero no quiero que desaproveches tu vida por culpa de mi hermano.
Tú mereces algo mejor.
Miley hizo una mueca de dolor, pero no dejó que Selena la viera.
-Cualquier día de estos me casaré y tendré seis o siete hijos.
-Sí, seguro que sí. Y yo los mimaré demasiado, como tú has mimado a las mías.
-Dawn y Brandi no parecían muy contentas esta mañana. ¿Qué pasó en la barbacoa?
Nick las tuvo en la cocina haciendo canapés. Ni siquiera pudieron bailar.
-¿Por qué?
-Porque son muy pequeñas, según él. No tienen edad para bailar con chicos.
-Será posible... Tienen dieciséis y diecisiete años. ¡No son niñas pequeñas!
-Para Nick sí, Miley. Y tú también eres una niña.
-¿Ah, sí? Pues a lo mejor Dawn y Brandi querrían poner algo de pasta para mandarle un telegrama musical a tu hermanito. Me parece que ese chico no se entera de nada.
Nick le daría un puñetazo al cantante y el cantante nos demandaría a nosotras -rió Selena-. Déjalo, cariño. Sé que ahora las cosas están un poco negras, pero todo se arreglará. Hay que mirar hacia delante.
-Sí, supongo que sí.
-Las niñas volverán a casa en cualquier momento. Ve a poner la mesa, anda.
Miley obedeció, con el corazón por los suelos
Estuvo preguntándose qué habría querido decir Nick con ese críptico comentario: «es tu decisión». Pero quedó claro como el agua unos días después. Porque fue a casa a ver a Selena y ni siquiera la saludó, como si no estuviera allí.
Si se encontraban por la calle, cruzaba de acera. Se había convertido en la mujer invisible. Estaba vengándose de ella por salir con Grange.
Y por eso, Miley estaba decidida a seguir saliendo con él. Le daba igual que Nick no volviese a dirigirle la palabra.
Grange descubrió la nueva actitud de Nick el sábado siguiente, cuando llevó a Miley al teatro de Jacobsville para ver una representación de Arsénico por compasión. Nick llegó con una rubia tremenda y se sentó en la fila de al lado. No miró hacia ellos ni una sola vez en toda la noche, como si no estuvieran allí. Y cuando pasó a su lado no los saludó.
-¿Se puede saber qué le pasa? -preguntó Grange cuando salían del teatro.
-Se está vengando de mí por salir contigo.
-¿En serio?
-Como te lo digo. Así es Nick.
-¿Quieres que dejemos de salir, Miley?
-No, de eso nada. No puedo dejar que Nick Jonas me diga lo que tengo que hacer. Puede dejar de hablarme si quiere, a mí me da igual.
-No debería haber venido a Jacobsville -suspiró Grange.
-Por qué? Querías saber lo que había pasado y es lógico -lo defendió Miley-. Nadie puede culparte por eso. Ella era tu hermana.
Grange detuvo la furgoneta frente a la casa de Selena y apagó el motor.
-Sí, era mi hermana. Mi padre y ella eran mi única familia y yo me porté como un canalla. Cuando tenía trece años empecé a salir con una pandilla de chicos que tomaban drogas. Luego empezamos a venderlas... sigo sin entender por qué no acabé en la cárcel.
-La muerte de tu hermana te salvó la vida, ¿no?
Él asintió, apartando la mirada.
-No quise admitirlo entonces, pero es así. Era una chica tan dulce... Siempre pensaba en los demás antes que en ella misma. Tenía un corazón de oro, de verdad. Al padre de Jonas no debió costarle nada convencerla para que dejara en paz a su hijo. Seguramente le diría que le estaba destrozando la vida...
-¿Puedes imaginar lo que Jonas sufrió después? -preguntó Miley entonces.
-¿El, sufrir? -Durante toda su vida tuvo miedo de que Nick, se enterase de lo que había hecho. Creo que fue una persona muy infeliz. Hizo lo que pensó que debía hacer, pero... se sintió culpable para siempre.
-Pero ni siquiera conocía a mi hermana -replicó Grange-. Estaba seguro de que era una buscavidas, que sólo quería su dinero... no le dio una sola oportunidad.
Es horrible -suspiró Miley, pensativa-. Yo no querría ser rica. Porque si eres rica nunca sabes si la gente está contigo por lo que eres o por lo que tienes.
-Pues el viejo Jonas parecía muy seguro de por qué mi hermana estaba con su hijo.
-Por lo que Selena me ha contado, no era una persona muy agradable. -
¿Tú le conociste?
-Sólo de oídas. Estaba en el hospital cuando vine a vivir con Selena.
-¿Cómo es Selena Jonas?
Miley sonrió.
-Todo lo contrario a Nick. Es dulce, encantadora, simpática. No es suspicaz ni tiene mal genio. Y nunca le haría daño a nadie.
-¿Y su hermano sí?
-Nick, no se corta nada. Y a veces es incómodo estar con él... cuando está de mal humor, sobre todo.
Grange la estudió con curiosidad.
-¿Desde cuándo estás enamorada de él?
Ella rió, nerviosa.
-¿Enamorada de él? Qué tontería. Pero si nos llevamos a matar.
-¿Desde cuándo? -insistió Grange.
Miley, por fin, se encogió de hombros. ¿Para qué mentir?
-Desde que tenía catorce años. Al principio era mi héroe y lo seguía a todas partes, le hacía galletas, jugaba con él... Luego, cuando terminé el instituto, nos convertimos en enemigos. Y le gusta recordarme que soy vulnerable a sus encantos. No entiendo por qué.
-A lo mejor porque tampoco él lo entiende -aventuró Grange.
-¿Tú crees? A mí lo que me sorprende es que no haya intentado echarte de Jacobsville.
-Lo ha intentado.
-¿Qué?
Grange sonrió.
-Ayer fue a hablar con Justin Ballenger.
-¿En serio?
-Le dijo que yo era una mala influencia para ti y le sugirió que me despidiera.
-¿Y qué dijo Justin?
Grange soltó una carcajada.
-Que él dirigía su establo sin la ayuda de nadie y que no pensaba despedir a un buen trabajador porque Jonas tuviera problemas personales con él.
-¡Bien dicho!
-Creo que Jonas va a llevarse su ganado a Kansas.
-¿Qué? -exclamó Miley, atónita-. Pero eso es horrible.
-Justin dijo algo parecido... con un par de palabrotas por medio -replicó él-. Le dije que sentía mucho haberle causado problemas, pero él se echó a reír. Me contestó que Jonas perdería dinero en el cambio y que le daba igual. No pensaba dejar que un hombre más joven que él le dijera lo que tenía que hacer.
-Sí, Justin es así. Me alegro por él.
Grange se encogió de hombros.
-Pero eso no resuelve el problema. Jonas no piensa rendirse. Me quiere fuera de tu vida y hará todo lo que pueda para conseguirlo.
-No, esto no tiene nada que ver conmigo -suspiró Miley-. Tú le recuerdas lo que pasó, eso es lo que ocurre. Selena me lo ha dicho.
Él la estudió, en silencio.
-No quería que tú supieras lo de mi hermana. En realidad, lo que enfadó a Jonas fue que tú te hubieras enterado de su secreto.
-Selena dice que ella me lo habría contado un día u otro.
-¿Por qué?
Miley sonrió.
-Porque cree que estar enamorada de su hermano es malo para mí y tiene razón. Nick está enamorado de... de un fantasma, perdona que diga esto. Sigue enamorado de tu hermana, así que no puede amar a una mujer real. Y yo no pienso desperdiciar mi vida deseando algo que no puedo tener.
-Eso es muy sensato -asintió Grange-. Pero él ha sido parte de tu vida durante mucho tiempo. Se ha convertido en una costumbre.
-Sí, eso es. Una costumbre -murmuró Miley-. Una mala costumbre.
-Si quieres dejar de verme...
-No, de eso nada. Me gusta salir contigo.
Grange sonrió.
-A mí también me gusta salir contigo. Como amigos.
-Como amigos, desde luego.
-Yo estoy... en un momento raro en mi vida -le confesó él entonces-. No sé dónde voy, pero sé que no estoy preparado para tener una relación seria.
-Ni yo tampoco -dijo Miley, apoyando la cabeza en el asiento-. ¿Crees que podrías quedarte aquí, en Jacobsville, para siempre?
-No lo sé. Antes tengo que resolver algunos problemas.
-Pues apúntate al club -sonrió ella.
Grange soltó una carcajada.
-Me gusta estar contigo. Que se vaya al infierno Nick. Presentaremos un frente unido.
-Mientras Nick no nos mande al infierno de un escopetazo... -suspiró Miley

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