jueves, 15 de marzo de 2012

Capitulo 10.-

La semana pasó a toda velocidad. Nick y su rubio apéndice no aparecieron por la casa y Grange tampoco. Miley jugó al Monopoly con Selena y las chicas el sábado por la noche y fue a la iglesia con ellas el domingo.
El lunes por la mañana, Selena no se levantó para desayunar. Miley le llevó una bandeja, preocupada porque estaba muy pálida.
-Sólo estoy un poco mareada, no es nada. Me quedaré un rato en la cama y enseguida se me pasará. En serio. Las niñas estarán aquí por si necesito algo.
-Será mejor que me llames si necesitas algo -sugirió Miley.
Selena sonrió. Pero Miley notó algo raro. Su corazón latía con tanta fuerza que casi podía mover el camisón. Las náuseas y un latido errático del corazón eran síntomas preocupantes. Su abuelo había muerto de un infarto y ella sabía bien cómo empezaba.
No le dijo nada, pero se detuvo en casa de Nick antes de ir a trabajar.
Él estaba en su estudio, hablando con un ganadero, pero cuando la vio se disculpó amablemente y salió al pasillo.
 -No podías aguantar más, ¿eh? ¿Has venido a disculparte?
 -¿Perdona?
-Ya era hora. Pero hoy estoy ocupado, lo siento. Deberías haber elegido mejor momento.
-Nick, tengo que hablar contigo...
-¿Antes de ir a trabajar?
 -Sí, antes de ir a trabajar -suspiró Miley, irritada.
-Ahora mismo no puedo...
-¡Nick, tengo que decirte algo!
-No me gusta tratarte como a una enemiga, pero tampoco me gusta cómo le hablaste a Bella. Cuando pidas disculpas...
 -¡No vengo a disculparme por nada! ¡Y menos con esa... rubia!
-No me gusta que hables así de ella.
-Me importa un rábano...
-Bella está conmigo, tú no puedes estarlo -la interrumpió Nick.-. Yo necesito algo más que un apretón de manos al final del día. Y eso es lo único. que tú podrías darme.
Miley se preguntó de qué demonios estaba hablando. Pero no tenía tiempo para resolver enigmas.
-Mira, no he venido aquí para hablar de Bella.
-No pienso dejar de salir con ella -continuó él, como si no la hubiera oído-. Y yendo detrás de mí no vas a conseguir nada. No vuelvas a hacerlo.
-¡Nick!
-Vete a trabajar -dijo él, entrando en su estudio y cerrando la puerta.
 Miley se quedó boquiabierta. No entendía cómo podía aquel hombre ser tan arrogante, tan beep, tan engreído, tan...
Muy bien, sé iría a trabajar. Pero luego volvería para hablar con él. Y entonces tendría que escucharla, quisiera o no.
Entró en casa cuando salió de trabajar, cansada y desanimada. Aunque, con un poco de suerte, Selena se encontraría mejor.
 -Miley, ¿eres tú? -la llamó Dawn desde el piso de arriba-. ¡Sube, deprisa!
Miley subió los escalones de dos en dos. Selena estaba en la cama, respirando con dificultad, gimiendo de dolor. Tenía la piel de color gris y estaba sudando copiosamente.
-Un ataque al corazón -dijo inmediatamente. Lo había visto antes, con su abuelo.
De modo que, sin esperar un segundo, tomó el teléfono y llamó a una ambulancia.
Intentó hablar con Nick, pero tenía el móvil apagado y en su oficina no contestaba nadie. Miley esperó hasta que llegó la ambulancia y se llevaron a Selena. Las niñas, desconsoladas, fueron con ella. Miley subió a su coche, prometiendo que se reuniría con ellas en el hospital después de hablar con Nick. Si no podía hablar por teléfono con él, le dejaría el mensaje a Nell, el ama de llaves.
Saltó del coche nada más llegar a la puerta. Estaba abierta y aquél no era momento para formalidades. De modo que la empujó, corrió por el pasillo... y se quedó parada de golpe al llegar al salón.
Nick, tumbado sobre Bella en el sofá, sin camisa, levantó la mirada, airado.
-¿Qué demonios haces tú aquí?
Miley casi no podía respirar. Preocupadísima por Selena, muerta de miedo, no le salían las palabras. Ahora entendía que Nick no contestase al teléfono. Estaba muy ocupado «haciéndolo» con su novia en el sofá. Aparentemente, no le gustaban mucho las camas porque el salón parecía servirle perfectamente...
-¡Sal de aquí! -gritó Nick.
-Espera, tienes que escucharme...
-¡Sal de aquí, maldita sea! ¡Estoy harto de que me persigas como un perro! ¡No te quiero, Miley! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? No eres más que una huérfana que Selena y yo tuvimos que acoger, nada más. ¡No te quiero y no te querré nunca!
A Miley se le estaba rompiendo el corazón de dolor. Esperaba no desmayarse. Quería moverse, marcharse de allí, pero los pies no le respondían.
Pero su atormentada expresión pareció empeorar las cosas.

-¡No eres más que un chicazo! -exclamó Nick-. ¿Quién querría estar contigo? ¡Sal de aquí ahora mismo!
Miley dejó caer los brazos, vencida. Nick jamás le había dicho cosas tan horribles. Y tampoco le pasó desapercibida la sonrisa de satisfacción de Bella. Pero eso le daba igual.
Cuando iba a, salir, vio a Nell en la escalera que llevaba a las habitaciones, secándose las manos en el mandil.
-¿Por qué demonios estaba gritando ahora?
 Miley, ¿qué te pasa?
-Es Selena... se ha puesto enferma, ha sufrido un ataque al corazón.
-¡Ay, Dios mío!
He llamado a una ambulancia y la han llevado al hospital. He intentado decírselo a Nick, pero está con esa mujer... Estaban... y me ha dicho de todo. Me ha llamado...-Miley tragó saliva-. Por favor, dile que estamos en el hospital. Yo no pienso volver a entrar ahí.
-No conduzcas si no te encuentras bien -le aconsejó Nell-. Está lloviendo a cántaros.
-Estoy bien -murmuró ella. Pero no lo estaba-. Díselo, ¿eh?
-Claro que sí. Ahora mismo. No te preocupes, cariño, Selena es muy dura. Se pondrá bien. Por favor, conduce con cuidado.
-Lo haré.
-Pero deberías esperar a Nick. Deberías iros juntos en el coche...
-Si me meto en un coche con él en este momento, lo mato -la interrumpió Miley.
-Espera, mujer...
Pero era demasiado tarde. Miley ya había salido de la casa y corría hacia el coche, con el corazón en un puño. Arrancó a toda velocidad y pisó el acelerador, casi sin ver lo que tenía delante. El infarto de Selena, las cosas que Nick, le había dicho... ¿cómo podía ser tan cruel, tan despiadado con ella?
El pavimento estaba mojado y Miley estuvo a punto de salirse de la carretera, de modo que levantó el pie del acelerador e intentó calmarse.
Había una curva muy pronunciada antes de llegar a la autopista. Normalmente era una maniobra fácil, pero llovía con tal fuerza y el suelo estaba tan resbaladizo que Miley no pudo girar el volante a tiempo. Cuando lo hizo, el coche patinó. El terraplén se acercaba cada vez más... Mareada, notó que daba vueltas y vueltas. El cinturón de seguridad se rompió y algo la golpeó en la cabeza.
A partir de entonces, todo se volvió negro
Nick  salió al pasillo en cuanto oyó que el coche de Miley desaparecía por el camino. Iba despeinado, con la camisa abierta y estaba de un humor de perros. Se había puesto a gritar como un poseso porque se sintió avergonzado cuando Miley lo pilló en tan comprometedora posición con Bella... sabiendo lo que sentía por él. Le había hecho daño, aunque Miley  nunca sabría que la vergüenza lo había puesto a la defensiva. Pero ella tenía los sentimientos de cristal y él los había roto.
Nell estaba esperándolo al pie de la escalera, tan furiosa que tenía el pelo blanco casi de punta.
-Ah, por fin puedo hablar contigo.
-¿Se puede saber qué pasa? ¿Para que había venido?
-Para decirte que tú hermana está en el hospital.
-¿Qué?
-Han tenido que llevarse a Selena al hospital. La pobre Miley ha salido a toda velocidad para estar con ella...
-¿Mi hermana está en el hospital?
-Ha sufrido un ataque al corazón...
-Dios mío.
-Sí, Dios mío. Miley no había venido a verte a ti sino a decirte lo que pasaba -replicó el ama de llaves, indignada.
-Dios...
-Dios no va a ayudarte. Gritarle así a esa niña, cuando sólo estaba intentando informarte...
-¡Cállate! -la interrumpió Nick.
-No me da la gana callarme.
-Llama al hospital.
-Llama tú al hospital. A partir de ahora, tienes quince días para encontrar otra ama de llaves -lo interrumpió Nell-. No pienso seguir trabajando para una persona como tú. Estoy harta de ver cómo torturas a Miley. ¡A ver si la rubia esa aprende a limpiarte la casa antes de gastarse todo el dinero que tienes en el banco!
-Nell...
-Nada de Nell. Ésta es mi última palabra.
Bella apareció entonces con una sonrisa en los labios.
-¿No vamos a comer?
-Me voy al hospital. Mi hermana se ha puesto enferma, un ataque al corazón.
-Ah, lo siento. ¿Quieres que vaya contigo para darte la mano?
-Sí, a las niñas les encantaría ver eso -comentó Nell, irónica-. Menudo consuelo sería para ellas.
-¡Nell, estás despedida!
-Perdona, pero acabo de despedirme yo misma. Que te lave y te limpie la casa esa -replicó el ama de llaves, entrando en la cocina y cerrando de un portazo.
-Sabes que yo no sé lavar, Nick -protestó Bella-. Yo siempre llevo mi ropa a la tintorería. ¿Qué le pasa? Es por la chica esa que ha venido, ¿no? No me cae nada bien esa chica...
-Llama a un taxi y vete a casa, Bella. Yo tengo que ir al hospital.
-Pero yo debería ir contigo.
-No, vete a casa.
-Muy bien, me iré. Pero de verdad, cuando estás de mal humor...
-¡Mi hermana acaba de sufrir un ataque al corazón! ¿Es que no lo entiendes?
-Claro que lo entiendo. Pero esas cosas pasan. No se puede hacer nada.
Era como hablar con una pared, pensó Nick,  exasperado. De modo que se metió la camisa dentro del pantalón, buscó las llaves del coche, tomó un impermeable del perchero y salió por la puerta sin mirar atrás.
Dawn y Brandi estaban paseando por la sala de espera de Urgencias en el hospital de Jacobsville mientras el doctor Coltrain examinaba a su madre. Estaban muy calladas, muy serias, con los ojos llenos de lágrimas cuando Nick apareció.
En cuanto lo vieron se echaron en sus brazos, asustadas.
-Mamá no se va a morir, ¿verdad, tío Nick? -preguntó Brandi.
-Claro que no, tonta. Va a ponerse bien enseguida.
-Miley dijo que iba a buscarte, pero no ha venido. ¿Dónde está? -preguntó Dawn.
-No lo sé. ¿No está aquí?
-No. Tuvo que ir a tu casa porque no contestabas al teléfono, pero no hemos vuelto a saber nada de ella.
-Puede que haya vuelto a casa a buscar un camisón para mamá -sugirió Dawn-. Ella siempre piensa en esas cosas. Bueno, siempre piensa en todo, la verdad.
-Seguro que vendrá en cuanto pueda. No sé que haríamos sin Miley -suspiró Brandi.
Nick se sentía como un beep. Cuando fue a su casa, Miley debía estar asustada. Había estado con su abuelo cuando murió de un infarto... lo quería más que a nadie y ver a Selena debía haberle hecho recordar aquel terrible momento.
Cuando llegase al hospital, él tendría que darle explicaciones por todas las barbaridades que le había dicho. No iba a ser una reunión agradable.
El doctor Coltrain salió de la sala de consultas, sonriendo.
-Selena se va a poner bien. Ha llegado justo a tiempo, pero tendrá que ver a un especialista del corazón y, a partir de ahora, tendrá que tomar medicación. ¿Sabías que tenía muy alta la tensión?
-No, siempre la ha tenido muy baja -contestó Nick.
-Ya no. Ha tenido suerte de llegar tan pronto al hospital. Puede que eso le haya salvado la vida.
-Entonces, ¿ha sido un ataque al corazón?
-Sí, pero ha salido de ésta. Podréis verla en cuanto la lleven a una habitación.
-Gracias, Copper.
-Dónde esta Miley? -preguntó Dawn cuando se quedaron solos.
Nick no lo sabía, pero estaba deseando averiguarlo.
Volvía de firmar los papeles de admisión cuando vio a Grange en la entrada de Urgencias, al lado de una camilla que dos enfermeros estaban metiendo a toda prisa en el hospital. En la camilla estaba Miley, inconsciente... y sangrando por la cabeza.
-¡Miley! -gritó Nick-. ¿Qué ha pasado?
-No lo sé -contesto Grange, muy serio-. Su coche se salió de la carretera...
-Dios mío.
-Estaba inconsciente, boca abajo en un terraplén cargado de agua. Si no hubiese llegado a tiempo, se habría ahogado.
Nick se sintió enfermo. Enfermo hasta el alma. Todo eso era culpa suya.
-¿Dónde estaba el coche?
-En la curva que da entrada a la autopista, la que sale de tu casa -contestó Grange-. ¿Qué haces tú aquí, por cierto?
-Mi hermana ha sufrido un ataque al corazón -contestó Nick-. Miley había ido a mi casa a contármelo...
-¿Y por qué no vinisteis juntos al hospital? Ella debía estar muy alterada. Adora a Selena... No debería haber ido conduciendo en ese momento, por una carretera tan peligrosa y con esta lluvia.
Ése era un tema que Nick no quería tocar. De modo que no contestó, siguiendo a la camilla que los enfermeros estaban metiendo en un box de Urgencias.
-Miley... Miley, aguanta -murmuró, apretando su mano.
-No debería haber venido sola -repitió Grange. Estaba furioso y, en otras circunstancias, esa mirada de odio habría dado lugar a una pelea.
La entrada del doctor Coltrain en la consulta los interrumpió.
-No es tu día, ¿eh? ¿Qué ha pasado, Nick?
-Por lo visto, Miley ha tenido un accidente -suspiró él.
-Su coche se salió de la carretera. La encontré boca abajo en un terraplén que era prácticamente un riachuelo -contestó Grange.
El doctor Coltrain la examinó durante unos segundos.
-Tiene heridas leves, afortunadamente.. Pero ese golpe en la cabeza... Habrá que hacerle pruebas para comprobar si hay alguna lesión interna.
Nick volvió a sentirse enfermo. Algunos años atrás, uno de sus peones había recibido una coz en la cabeza y cayó muerto por una masiva conmoción cerebral.
-¿Puedes hacer algo?
Copper Coltrain lo miró, sorprendido. Era notorio en todo Jacobsville que Miley estaba loca por Nick Jonas y que él no le hacía ni caso. Pero el hombre de ojos atormentados que lo miraba en aquel momento no parecía precisamente desinteresado.
-¿Qué sugieres?
-¡Despiértala!
Grange hizo una mueca.
-Tú cállate. No eres médico -le espetó Nick.
-Ni tú, evidentemente. Y si la hubieras traído al hospital, Miley no estaría en una camilla ahora mismo.
Él apretó los labios, furioso. En ese momento, Miley empezó a moverse...
-¡Miley!
-Me duele... la cabeza.
-No me sorprende -sonrió el doctor Coltrain, sacando el estetoscopio-. Respira profundamente. Así, otra vez.
-Me duele la cabeza -repitió ella.
-Muy bien, te daremos un analgésico, no te preocupes. Pero antes tengo que hacerte unas pruebas. ¿Te duele algo además de la cabeza?
-Todo. ¿Qué ha pasado?
-Has tenido un accidente de coche -contestó Grange.
-¿Me has encontrado tú?
El asintió, con expresión preocupada.
-Gracias... estoy mojada.
-Estaba lloviendo y caíste en un terraplén lleno de agua...
El doctor Coltrain le hizo un gesto con la mano.
-No hables ahora, Miley. Vamos a tenerte aquí un par de días, ¿de acuerdo?
-Pero me perderé la ceremonia de graduación...
-No, qué va -sonrió el médico.
-Pero estamos en mayo, tengo que ir a la ceremonia de graduación del instituto... -entonces vio a Nick, que parecía muy preocupado-. ¿Iba conduciendo el coche de Selena?
-No, ibas condiciendo el tuyo -contestó él.
-Pero yo no tengo coche. Tengo que conducir el de Selena. Ella me va a prestar dinero para comprar uno este verano...
Nick se mordió los labios.
-Miley, ¿cuántos años tienes?
-Diecisiete, lo sabes muy bien. Coltrain lanzó un silbido.
-Descansa un poco, cariño. Voy a pedir que te traigan algo para el dolor de cabeza, ¿de acuerdo?
-De acuerdo. Nick, no te vayas.
-No me iré, te lo juro -dijo él.
Grange y él salieron con el doctor Coltrain al pasillo.
-Amnesia. Pero seguro que es temporal. Es habitual en este tipo de accidentes.
-¿El golpe en la cabeza puede haber causado la amnesia? -preguntó Grange.
-El cerebro intenta protegerse a sí mismo de cualquier trauma... y no sólo de un trauma físico. ¿Ha recibido una fuerte impresión, además del infarto de Selena?
Nick tragó saliva.
-Me temo que sí. Tuvimos... una discusión en mi casa, antes de que se fuera.
-¡Ah, eso lo explica todo! -exclamó Grange.
-Eso no explica nada...
-Por favor -los interrumpió el doctor Coltrain-. Discutir ahora no resolverá nada. Miley ha tenido un accidente y tenemos que lidiar con las consecuencias.
Nick respiró profundamente para llevar aire a sus pulmones.
-¿Cómo vamos a explicarle a Miley lo de Selena?
-Será mejor no decirle nada... o lo menos posible. Cuando esté estabilizada, ya hablaremos. Pero si cree que tiene diecisiete años, enviarla a casa de Selena  podría ser un trauma... porque esperará que las niñas tengan cuatro años menos.
Nick estaba pensando, pero le daba vueltas la cabeza.
-Puede quedarse en mi casa. Podemos decirle que Selena y las niñas se han tomado unas vacaciones... porque están pintándoles la casa. Eso es lo que pasó hace cuatro años.
-Ah, de acuerdo. Miley y tú os lleváis bien, ¿no?
-Sí -contestó Nick,  sin mirarlo.
-De pequeña, Miley lo seguía como si fuera un cachorrillo -dijo el médico, dirigiéndose a Grange.
-Eso me han dicho.
-Pero con Selena era igual -intentó defenderse Nick.
-No, qué va. Miley estaba todo el día pendiente de ti...
-Tengo que volver con Selena para ver cómo está -lo interrumpió él, incómodo.
-Yo me quedaré con Miley -dijo Grange, entrando en el box antes de que ninguno de los dos hombres pudiera decir nada.
Nick lo fulminó con la mirada.
-No tiene por qué estar ahí. Ni siquiera es de la familia.
-Ni tú tampoco -le recordó el doctor Coltrain.
-¿Seguro que se va a poner bien?
-Espero que sí. Seguramente sólo es una leve conmoción -contestó el médico-. Le dijiste algo que le dolió mucho, ¿verdad? Antes de que subiera al coche.
-Sí, la verdad es que sí -contestó Nick, avergonzado.
-Me temo que ha sido eso. Se está escondiendo en el pasado, cuando tú... en fin, cuando te portabas mejor con ella.
-¿Quién ha dicho que me porto mal?
-Nick, Jacobsville es, una ciudad muy pequeña. Aquí se sabe todo. No te preocupes, recuperará la memoria, pero no podemos forzarla. Tendremos que dejar que vaya a su ritmo.
-Muy bien -asintió Nick-. Maldita sea, siento como si toda mi vida se hubiera hundido en unos minutos. Primero Selena, ahora Miley. Y Nell se ha despedido.
-¿Nell? Pero si lleva contigo desde que eras un crío.
-Pues hoy se ha despedido. Pero cambiará de opinión cuando sepa que Miley va a quedarse en mi casa. Será mejor que la llame por teléfono ahora mismo. Por favor, haz todo lo que puedas por Miley. Yo me encargo de las facturas. Me parece que no tiene seguro médico.
-Será mejor que te pases por administración para firmar los papeles -sugirió Coltrain-. Pero haré todo lo que pueda por ella, pagando o sin pagar. Tú lo sabes.
-Sí, claro. Gracias, Copper.
Coltrain se encogió de hombros.
-Para eso estamos.
Nick, fue a la oficina de administración de nuevo, pensativo. Se odiaba a sí mismo por haberle gritado... podría haber muerto en el accidente, pensaba. Se había sentido tan avergonzado de sí mismo cuando lo pilló con Bella... Aunque ésa no era excusa para haberle hablado así. Ojalá pudiese retirar todo lo que había dicho. Pero mientras recuperaba la memoria, al menos tendría la oportunidad de recobrar su confianza y su cariño. Y de compensarla, en parte, por lo que le había hecho.

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