martes, 6 de marzo de 2012

Epilogo.

Nick salió del cuarto de baño, secándose el cabello.
-¿Todavía no te has levantado? -preguntó burlón. Eran las seis de la tarde. Miley dedicó una sonrisa complaciente a su marido y, cuando pudo retirar la vista de su persona, contempló la espaciosa habitación. Se habían mudado a la granja a pesar de que todavía no habían terminado las obras de restauración. Duran­te meses, un ejército de trabajadores había compartido su casa con ellos. Jessie presidía la cocina de sus sueños y además dirigía a todo un equipo de ayudantes. Bob Creighton seguía administrando la propiedad, pero Nick supervisaba Colwell Holdings.
-Grant no llegará antes de las nueve -le susurró insinuante.
Nick se sentó en la cama a su lado, mirándola di­vertido.
-¿A quién le ha tocado la pajita más corta? -le preguntó Miley acariciándole la mejilla.
-A mí.
-Podríamos llamarlo como él para que encaje me­jor la noticia. Bueno, la verdad es que no se presentó al bautizo de Beth, y ya tiene seis meses -señaló Miley-. Creí que se echaría para atrás en el último minuto.
-Jamás vi a nadie huir de un niño con tanta prisa.
-Podemos echarle la culpa. La verdad es que fue en ese crucero por el Caribe donde sucedió todo -repuso ella muy seria.
-Tenía la impresión de que yo lo había hecho, pues necesito un cambio de ambiente para ponerme en condiciones -comentó Nick-. ¿Qué te parecería que lo fuéramos a celebrar?
Al final, ninguno de los dos necesitó dar la noticia a Grant. Tina se encargó de hacerlo en el comedor.
-El médico le va a dar a mi mamá otro niño -de­claro orgullosa, y Grant se atragantó con el vino.
El padre de Miley se aclaró la garganta.
-Me parece que deberías recurrir a la historia de la cigüeña. Será más seguro.
                                         fιи


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