Grange no volvió a pedirle que fuera a comer con él, pero sí pasó por la oficina de vez en cuando para ver cómo estaba. Era como si supiera que le había hecho daño contándole todo aquello sobre Nick y quisiera compensarla de alguna forma.
-Mira, no soy tonta -le dijo Miley un día-. Sabía que había algo en el pasado de Nick que... bueno, que debía ser la razón para que sea como es, pero a mí no me afecta. Además, él no me quiere demasiado, salvo como una especie de pariente adoptiva.
-Pues entonces es tonto.
-Oye, que aún me quedan tres años de estudios. No tengo tiempo para hacer vida social y menos vida amorosa -rió Miley.
-No termines como él -murmuró Grange entonces-. O como yo. Yo no puedo volver a confiar en otro ser humano.
Se culpaba a sí mismo por la muerte de su hermana, estaba claro.
-Acabarás siendo un viejo amargado. Y solitario.
-Ya soy un viejo solitario y amargado -dijo él. Y no estaba sonriendo.
-Pues yo no veo ninguna cana.
-Están todas por dentro.
Miley sonrió. Y toda su cara se iluminó con esa sonrisa.
Grange la miró entonces de una forma especial. Y algo en su expresión se suavizó. Un poco.
-Si de verdad quieres parecer viejo, deberías teñirte el pelo.
-Mi padre seguía teniendo el pelo negro cuando murió. Y tenía sesenta años -le contó él.
-Buenos genes entonces..
-No lo sé. Mi padre nunca conoció al suyo.
-Ah. ¿Y tu madre? El rostro de Grange se endureció de nuevo.
-De ella no hablo.
-Ah, lo siento.
-Perdona, no quería contestarte así. Es que no estoy acostumbrado a hablar con chicas.
-¡Imagina un hombre admitiendo eso! -rió Miley.
-Oye, no te hagas la lista.
-Es que soy lista, por si no te habías dado cuenta. Y ahora, ¿te importaría marcharte? Justin estará a punto de llegar y no le gusta verte tonteando conmigo durante las horas de trabajo.
-No estoy tonteando contigo.
-¡Ah, perdona, chico! -rió Miley.
-Bueno, a lo mejor un poquito. Pero no lo he hecho a propósito.
-¡No, por favor! ¿Quién querría casarse contigo?
-Oye, que no soy tan mala persona.
-Ya, bueno, pero yo no me casaría contigo de todas formas -replicó Miley
-¿Y quién te lo ha pedido?
-Tú no, desde luego. Y no te molestes en hacerlo. Soy un partidazo, los hombres babean cada vez que salgo a la calle.
-¿Ah, sí? -sonrió Grange.
-Pues sí.
-¿Por qué?
-Porque sé hacer pasteles. Pasteles de verdad, con masa y nata caseras.
-¡Vaya!
-¿Lo ves? Soy un partidazo. Una pena que tú no estés interesado.
Grange arrugó el ceño.
-Aunque estuviera interesado... ¿Qué haría yo con una esposa?
-¿No lo sabes? –Miley puso tal expresión de horror que Grange tuvo que reír-. ¿Lo ves? Estás mejorando. Soy una buena influencia.
-Eres más bien un grano en salva sea la parte -replicó él-. Pero no eres mala compañía. ¿Te gusta el cine?
-Claro que me gusta el cine. ¿Qué clase de películas te gustan a ti?
-Las de ciencia-ficción.
-A mí también.
-Si te apetece, puedo mirar a ver qué ponen el sábado. El sábado era el día de la barbacoa en el rancho de Nick, una barbacoa a la que ella no pensaba acudir. Y allí estaba su excusa. Le caía bien Grange. Además, no pensaba quedarse en casa mordiéndose las uñas y pensando en Nick Jonas cuando, además, ya le había dicho que tenía otros planes.
-Muy bien, me apetece.
-A tu familia adoptiva no le gustará.
-A Selena no le importará en absoluto. Y me da lo mismo lo que piense Nick.
Grange asintió con la cabeza.
-Muy bien, entonces tenemos una cita. Hablamos el viernes para quedar.
-De acuerdo. Y ahora, adiós -dijo Miley, mirando hacia la puerta, por la que acababa de entrar Justin, que siempre entraba en los momentos más inoportunos-. ¡Porque si no te vas los dos nos quedaremos sin trabajo!
Sonriendo, Grange salió de la oficina antes de que Justin cerrase la puerta.
Selena no se mostró tan entusiasmada como Miley había pensado. De hecho, parecía preocupada.
-¿La expresión «restregar sal en una herida abierta» te suena de algo?
-Pero Grange no hizo nada. Él no tuvo nada que ver -replicó Miley-. Él fue una víctima, como Nick.
Selena vaciló, incómoda.
-Lo entiendo, pero está conectado con ese asunto y Nick lo verá como un ataque personal.
-¡Eso es absurdo!
-No lo es. Ya conoces a mi hermano.
Por primera vez desde que Grange le había pedido que fuera al cine con él, Miley empezó a tener dudas. No quería hacerle daño a Nick, aunque le hubiese dado razones para hacérselo. Por otro lado, sabía que su intromisión era una especie de prueba para ver si podía controlar su vida. Si se rendía ahora, se rendiría para siempre. Selena era su amiga, pero Nick, era el hermano de Selena. Era una situación complicada.
-No te preocupes, cariño. Si de verdad quieres salir con él, sal con él. Sólo digo que Nick se lo tomará como algo personal, ya lo conoces. Pero no puedes dejar que mi hermano dirija tu vida.
Miley la abrazó.
-Gracias, Selena.
-¿Por qué no quieres ir a la barbacoa?
-Porque mi contrincante, la Barbie, estará allí, ¿no?
Selena hizo una mueca.
-Ah, entonces es eso.
-No te atrevas a decírselo.
-Nunca -suspiró ella-. Ni se me ocurriría. Ahora entiendo que no quieras ir.
-Es muy guapa, ¿verdad?
Selena se encogió de hombros.
-Es exactamente igual que las demás. Alta, rubia, delgada, con mucho pecho... No tiene dos dedos de frente, como las otras. Me parece que a mi hermano no le gustan mucho las chicas inteligentes.
-A lo mejor le parecen una amenaza.
-No lo creo. Nick tiene un título universitario. En Yale, ni más ni menos.
-Ah, es verdad, se me había olvidado.
-No, yo creo que tiene que ver con mi madre -suspiró Selena-. Siempre estaba regañando a mi padre, haciéndole sentir como un beep porque no tenía estudios... Solía ir a convenciones científicas con compañeros de laboratorio y luego tuvo una aventura con uno de ellos. Eso fue poco antes de morir.
-Nick no tiene un gran respeto por las mujeres. ¿Es eso lo que quieres decir?
-Cuando era más joven no lo tenía. Luego se enamoró... y ya sabes lo que pasó –Selena parecía estar muy lejos, muchos años atrás-. Yo perdí a mi primer amor por otra mujer y luego mi marido murió de una embolia después de una operación... Desde luego, Nick y yo no somos precisamente afortunados en el amor.
Miley se sintió triste por los dos.
-Sí, supongo que os da un poco de miedo enamoraros otra vez, es normal.
-¿Enamorarnos? -rió Selena-. Nick no cree en el amor, pero tú sí deberías creer. Grange podría ser lo mejor que te ha pasado nunca, quién sabe. Y estaría bien que le demostraras a mi hermano que ya no estás loca por él.
-No se daría ni cuenta -dijo Miley, convencida-. Antes se quejaba de que estaba todo el día detrás de él.
-Últimamente no se queja.
-Porque llevo cuatro años en la universidad. No he podido estar todo el día detrás de él -sonrió Miley.
-Y vas a estar fuera otros cuatro años -suspiró Selena-. Vive tu vida, Miley. No tienes por qué darle explicaciones a nadie. Sé feliz.
-Es más fácil decirlo que hacerlo -señaló ella-. En fin, si no te importa que salga con Grange. Nick puede pensar lo que dé la gana. Me da igual.
Pero no era la verdad del todo.
Grange era buena compañía cuando estaba relajado y se olvidaba de que Miley era amiga de Nick Jonas.
La película era interesante, además. La historia: un grupo de personas encerradas en una nave de carga protegiendo a una niña de unos malvados monstruos. Era una película de acción, como todas las películas de ciencia-ficción.
Grange y Miley salieron del teatro con una sonrisa en los labios.
-Éste ha sido un buen año para las películas de ciencia-ficción.
-Sí, es verdad, pero ésta es la mejor que he visto en mucho tiempo -asintió Miley-. A lo mejor me la compro en DVD.
Grange sonrió.
-Me gusta salir contigo. Y si no fuera un solterón empedernido, estarías la primera en mi lista de posibles candidatas.
-¡Por favor, qué cosas más amables me dices! -exclamó ella, de broma-. ¿Te importa si le repito esa frase a mis amigas?
-¿Qué?
-Es que nadie me ha dicho nunca que existiera la mínima posibilidad de casarse conmigo. Esto me anima mucho. No voy a estar en la universidad para siempre y una mujer tiene que pensar en el futuro.
Grange la miró, sorprendido. Nunca sabía si hablaba en broma o en serio.
-Me parece que nunca he conocido a una chica como tú. La mayoría de las chicas son muy agresivas para mi gusto.
Miley levantó una ceja.
-Te gustan los felpudos, ¿eh?
-No, no es eso. Me gustan las mujeres con espíritu, con carácter. Pero no me gusta que me vean como... como un adorno.
-Pues ahora sabrás cómo se han sentido las mujeres durante siglos, querido.
-Yo nunca he tratado así a una mujer.
-Muchos hombres lo hacen.
-Sí, supongo que sí -asintió Grange-. Pero lo he pasado muy bien contigo.
-Yo también.
-Tenemos que quedar otro día. Miley sonrió.
-Me parece estupendo.
Grange la dejó en casa de Selena, pero no intentó darle un beso de buenas noches. Era un caballero en todos los sentidos. Ya Miley le gustaba. Pero su corazón seguía empeñado en Nick.
Como las luces estaban apagadas pensó que Selena y las niñas estarían en la cama, de modo que estaba entrando de puntillas cuando se encendió la luz del salón.
Miley se volvió, sorprendida, para encontrarse con los verdes y furiosos ojos de Nick Jonas.
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