jueves, 8 de marzo de 2012

Capitulo 5.-

Cenaremos con David y Lisa esta noche...
- ¿perdon? - la joven levanto la vista del periódico que leia.
- les dije que te llevaría conmigo - le indico, amenazante.
- y eres un tipo muy ambicioso - replico ella, increndula. se habia obligado a bajar a desayunar con el. si hubiera pedido que le subieran una bandeja, Nick lo habría interpretado como un signo de debilidad. asi, tenia que ingerir unos alimentos que la ahogaban. no dijo nada al ver el pasaporte y su dinero junto a su plato.
- no tengo intenciones de permitir que el conflicto entre nosotros los perjudique a ellos...
- ¿y cuando quedaste con ellos para esta pequeña reunion?
- antes de que salieras de londres. tu madre dijo que no irias...
- ¡tenia razon!
- dije que lo harias.... y lo haras - afirmo Nick con tono gelido -. llegaremos juntos y nos marcharemos juntos. seremos corteses y amables el uno con el otro frente a ellos...
- ¡claro que no!- exclamo Miley sin poder contenerse.
- corteses y amables - insistio el -. eso calmara los temores de tu madre. tu actitud dejara de ser motivo de preocupacion para ella.
- no jugare a la familia feliz para tu beneficio.
Santo cielo. habia quedado a cenar con su madre antes de que ella llegara a italia. el terror la invadio.
- tu vida sera un infierno si no lo haces. te lo prometo.
Su tono amenazador hizo que el vello de la nuca de Miley se erizara. sus miradas se encontraron, se le revolvio el estomago y se vio obligada a bajar la vista. habria ido a la reunion sin que el la obligara, pero Nick jamas lo habría creido. estaba convencido de que ella se proponia arruinar la relacion entre sus padres.
Pero una vez que la impresion inicial cedio, reconocio que habia respondido asi por puro egoismo. habia alterado a su madre. no presto atencion a la felicidad de Miley, sino a la amenaza de la renovada cercania con Nick había tenido tres meses para analizar la reconciliacion de sus padres, no veinticuatro horas, como ella.

- ¿me has entendido? - insistio Nick.
 
- si - acepto la chica, mordiendose la lengua, derrotada -. pero tu interferencia no era necesaria.
 
- el coche vendra a buscarnos dentro de media hora.
 
Altiva, pero con un nudo en la garganta, Miley se retiro. mediante un gran esfuerzo logro controlar su temperamento, que tantos problemas le causaba siempre que estaba cerca de el.
 
¿Cuando volveria a sentirse bien? Le resultaba mas dificil aceptar lo ocurrido con Nick de lo que pensaba. La poderosa sexualidad de ese hombre fue su perdición. no era la unica mujer que cometia un error semejante al calor de la pasion... y no seria la ultima. pero, ¿cuanto tiempo se sentiria avergonzada y culpable?¿y por que se sentía sucia por la actuacion que tuvo que representar ante el?
 
¿Acaso no le habia dado lo que el esperaba? Nick la despreciaba. pero eso no le impidio usarla de la peor manera posible. su propia sensualidad ardiente fue el instrumento de destruccion que el uso. ya habia acabado. un dia de locura. le enseño una leccion dificil. ¿tendria mayores consecuencias?
 
No era tan facil quedarse embarazada. no era una tonta adolescente... pero habia actuado con la misma imprudencia. Nick supuso que usaba algun sistema anticonceptivo. en realidad, el temia mas haber contraído alguna enfermedad. de una virgen. y no se dio cuenta. en alguna ocasion habia leido que a veces los hombres no se percataban de eso.
 
Miley no pronuncio palabra en el trayecto al aeropuerto. estaba como en el limbo, pero no dejaba de sentir la presencia de Nick, tan diferente a su padre. Nick siempre había sido muy vehemente, pero alli, en italia, conocio un aspeto de el que le era desconocido.
 
Un Nick coqueto, bromista, apasionado, irresistible, hasta comprensivo. como adolescente ella no comprendio que, bajo la gélida superficie, habia un hombre lleno de emociones. entonces la parecio adusto, amenazador y sarcástico. ahora era dolorosamente consciente de esas corrientes subyancentes.
 
- pasare por ti a las sietes esta noche - le indico el.
 
La chica se limito a bajar del coche, ignorandolo.
 
- ¿Miley...?
 
Mientras esperaba que el conductor bajara su maleta del coche, ella se sorprendio cuando una mano firme la volvio y el peso del cuerpo de Nick la oprimio contra el vehiculo, impidiéndole todo movimiento y se apodero de sus labios en una abierta agresion sexual. sin embargo, la joven estallo en llamas al instante. al sentir la excitacion de el contra su cuerpo. las rodillas se le doblaron.
 
sintio que los dedos masculinos le acariciaban la nuca y el cuello y no advirtió lo que hacia hasta que se retiro con el collar en las manos. Miley parpadeo sorprendida. habia olvidado que todavia lo llevaba. Nick coloco la joya en la palma extendida de la mano de la chica y le cerro los dedos.

- a las siete - reitero -. ¿o quieres que llegue antes?
 
Mediante un gran esfuerzo, Miley se aparto del coche sin dejar de mirarlo a los ojos, que la tenían hipnotizada, despertando una excitacion tremenda entre ellos.
 
- dio (dios) - gruño el -. tengo una reunión a las cuatro.
 
- no te gusto - le recordó Miey, temblorosa.
 
- cuando no estoy en la cama. estando en ella, me vuelves loco - ronroneo Nick antes de girar sobre sus talones, y desaparecio. sin que ellos se dieran cuenta, un fotografo al otro extremo del aparcamiento bajo su camara con una sonrisa satisfecha. a bordo del avion privado. como si fuera un hombre casado, el cubría las huellas de sus andanzas como la amante. pero ella no tenia intenciones de convertirse en su amante y la sorprendió que su actuacion de la noche anterior la hubiera ayudado a poner fin a cualquier intencion que el tuviera en ese sentido. una intencion ridicula, se dijo. si no la hubiera tomado desprevenida, lo del aparcamiento jamas habria ocurrido.
 
al llegar a casa encontro un mensaje interesante del corredor de bienes raices en el contestador. tenia una oferta en efectivo por el apartamento y de mayor cantidad a la que esperaba. al visitarlo, le complació enterarse de que el comprador estaba interesado en  quedarse con la mayor parte de su mobiliario. se mudaría a un apartamento alquilado y asi evitaria el gasto de almacenamiento de sus muebles. 

—No creo que haya problemas —comentó el agente, satisfecho—. Se trata de un ejecutivo suizo que compra para su empresa y le gustó mucho la ubicación del apartamento. Quieren tomar posesión a fines de este mes. Revise el contrato con su abogado y devuélvemelo firmado tan pronto como sea posible...
 
Al salir, Miley no dejó de sentir cierto remordimiento. El tener su propio apartamento le daba sensación de éxito. El venderlo representaba lo mucho que la habían perjudicado las mentiras de Lucas. No obstante, reconocía que tal vez tiró muy alto cuando lo compró y, si volvía a tener la oportunidad, sería mucho más modesta en sus pretensiones.
 
El timbre de la puerta sonó a las seis cuando estaba en la ducha. Era  Corbin Blue, el fotógrafo cuyo talento la había lanzado a la fama. Estaba comprometido con Monique Coleman, otra modelo, muy amiga de Miley. Con frecuencia se hospedaba en casa de ellos cuando iba a Nueva York y se alegraba de corresponder a su hospitalidad cuando podía.
Corbin dejó su maleta en la habitación de huéspedes y la puso al tanto de los acontecimientos durante media hora antes de sentarse frente a una pizza y el televisor. La chica se fue a su dormitorio, temerosa de la velada que la esperaba, Nick no la dejaría en paz.
Y ella estaba como pez fuera del agua cerca de Nick. Cuando él la tocaba, se volvía como loca, y si algo más sucediera entre ellos, jamás se lo perdonaría. Él sólo la quería para satisfacer sus instintos sexuales. Tenía que hacer que ese hombre se alejara de su vida de nuevo, pero, ¿cómo? ¿Qué lo haría enfurecer? Frunció el entrecejo al escuchar el barullo que Corbin hacía en la cocina. El creer que había otro hombre en su vida enfurecería a Nick... Y tenía a otro viviendo con ella bajo el mismo techo...
 
— ¿Qué está diciendo? —le preguntó Corbin, atónito, minutos después.
 
—Olvídalo —le pidió Miley, ruborizada—. Es una idea estúpida.
 
—El tipo ese no acepta un no por respuesta —se rió su amigo—. ¿De eso se trata?
 
—Sí. Lo único que quiero es que aparentes estar como en tu propia casa, como si estuvieras esperándome —le explicó la joven.
 
— ¿Es capaz de recurrir a la violencia? —preguntó con cautela.
Miley negó con la cabeza, orando que fuera cierto.
 
—No te preocupes, llegaré a tiempo —sonrió Corbin al partir con el duplicado de la llave de la puerta de entrada—. ¡Creo que será muy divertido!
La chica se vistió con la ropa más llamativa que tenía, con el propósito de molestarlo. Las mujeres de Nick siempre se vestían con recato. Tras mirarse por última vez en el espejo, salió a reunirse con él, que ya la esperaba en el coche.

—Pareces una artista de trapecio. Te va bien —para furia de Miley, Nick la observaba con insolente y ofensiva familiaridad.
La joven arrojó el collar de esmeraldas en la guantera del coche.
— ¿Qué pasa? —preguntó Nick, despreocupado.
 
—No lo quiero.
 
—Te pertenece. Yo te lo regalé.
 
—Pero yo no deseo tener nada tuyo —la tensión de Miley crecía, pero trataba de mantener un tono de voz frío y controlado.
 
—Tal vez este no es el momento de decirte que voy a comprar tu apartamento.
 
—Llegas tarde —replicó ella—. Ya acepté una oferta de compra.
 
— ¿De quién?
 
—De una empresa suiza.
 
—Que me pertenece.
 
— ¿Es tuya? —la chica no podía creer lo que escuchaba.
 
— ¿Quién más estaría dispuesto a pagar por encima del precio de mercado? Te pagaré tan pronto se cierre el trato...
 
— ¿Para qué quieres comprarme el apartamento? —le exigió con una mezcla de temor y horror.
—Te dije en Italia que yo pagaría todas tus cuentas. Eso incluye el que tengas un techo seguro donde vivir. Me haré cargo de tus problemas económicos. Liquidaré tus tarjetas de crédito y deudas pendientes y me cercioraré de que mensualmente se deposite una suma adecuada para cubrir tus gastos en tu cuenta.
Atontada, Miley escuchaba cuáles eran sus intenciones y la humillación la envolvió antes de que estallara la ira.
 
— ¡No soy una pieza de mobiliario más que puedas comprar con mi apartamento! —gritó—. ¡Y no estoy en venta!
—Nunca dije que lo estuvieras —murmuró, tranquilo—. Pero llegamos a un acuerdo en Italia...
— ¡No hubo tal acuerdo!
—Digamos que cuando permitiste mi acceso a tu delicioso cuerpo, di el acuerdo por hecho.
La chica palideció. Quería arrancarle los ojos por su empeño de considerarla una mujer avariciosa e inmoral. Nunca lo había odiado más que en ese momento. No comprendía cómo ese odio no mató cualquier deseo que sintiera por él. Sin embargo, la alegró el hecho de que, si Nick decidía subir a su apartamento esa noche, sería recibido por Corbin. Ni el mismo Nick sería capaz de resistir tal rechazo.
 
—En Italia te dije que todo había acabado —se obligó a decirle—. Fue un error que no me propongo repetir y nunca tuve la intención de convertirme en tu amante, así que acabas de comprarte un apartamento vacío. Me mudaré antes de que termine el mes.
—No lo creo —murmuró él en tono sedoso al detener el automóvil. Miley marchó frente a él hasta el restaurante y vio que su madre estaba en una mesa apartada. Lisa manifestó su alegría al verlos. David se puso de pie, estrechó su mano y la besó en la mejilla. Estaba más delgado y parecía más viejo; entonces los ojos de la chica se humedecieron al percibir la alegría de su madre.
 
— ¡Qué casualidad que los dos hayáis estado en Italia! —Comentó David—. Estabas en el sur visitando una fábrica ¿no es así? —-preguntó a su hijo.
 
—Qué aburrido —manifestó la joven, siguiendo con la farsa y recibió una mirada de advertencia de Nick. Captó que no le complacía mentirle a su padre. Eso la sorprendió.
En otras circunstancias habría sido una velada agradable. David estaba muy recuperado y no dejaba de adular a Lisa. Se habló de la boda y de una fecha posible que sugería que la idea de Nick de que Miley pudiera interferir en sus planes era muy exagerada.
 
— ¿De verdad no te importa? —preguntó Lisa a Miley cuando recogían sus abrigos.
 
—Si David te hace feliz, yo seré feliz —le indicó su hija al abrazarla.
 
—Me alegro... ¿Qué hay entre Nick y tú? —preguntó Lisa.
 
— ¿Entre nosotros?
 
—No me tomes por tonta o ciega —comentó Lisa—. Hace una semana no querías ni oír hablar de que me casara con David.
 
—Fue infantil y egoísta por mi parte...
 
—Cuando Nick comentó que te traería a cenar con nosotros, le dije que sería como ir a la luna. Pero aquí estás y él no deja de mirarte y tú lo has tocado...
— ¿Tocarlo?
—En un par de ocasiones le tocaste el brazo mientras hablabas con él.
 
— ¿De veras? —en realidad Miley no recordaba haberlo hecho.
 
—Y además, te conozco —insistió su madre—. No sueles tocar a los demás sin motivo. En especial a Nick...
 
—Mamá, ¿no crees...?
 
— ¿Y por qué él no deja de mirarte? —continuó Lisa, preocupada—. Sin embargo, tú no lo has mirado ni una sola vez...
 
—Quizá no me sienta muy a gusto en compañía de Nick —manifestó, sorprendida por la percepción de su madre.
 
—Es muy atractivo y muy inteligente —comentó su madre, inquieta—. Es irresistible cuando se lo propone.
 
—Me da la impresión de que no te agrada mucho...
 
—No quisiera que volvieras a salir lastimada —murmuró su madre—. Nick no es de los que sientan cabeza y hay algo diferente en ti Miley...
¡Santo Dios, su madre se había dado cuenta! Reprimiendo el pánico, la joven se obligó a sonreír.
—El ser agradable con Nick me ha agotado.
Miley se alegró de que la reunión terminara. Nick se sentó a su lado en el Ferrari.
 
—Menos mal que ya ha acabado todo... —musitó la chica, frotándose las sienes. Tenía jaqueca.
 
— ¿Qué le has dicho a Lisa? —le exigió Nick de pronto.
 
— ¡Nada! —Le espetó Miley—. Y puedes dejar de tratarme como cómplice de tu crimen. No me agrada mentirle a mi madre y tú me has obligado a hacerlo.
 
—Tú le has dicho algo —insistió él en tono amenazador.
 
— ¡Una palabra más y me voy en taxi! —Le prometió Miley—. Si se lo hubiera dicho, todo el restaurante se habría enterado por sus gritos.
 
—No importará una vez que estén casados. Pasarán la mayor parte de su tiempo viajando. Les parecerá natural que visite a mi hermanastra...
 
—Nick... ¡No quiero tener nada que ver contigo! —le gritó, frustrada—. ¿Por qué no puedes aceptarlo?

Él insistió en acompañarla hasta la puerta del apartamento. Caía en la trampa sin ningún aliento por su parte. Las sienes le palpitaban de dolor cuando sacó la llave del bolso y abrió la puerta. Corbin la estaría esperando y todo terminaría.
—No te sientes bien —declaró Nick, siguiéndola al interior del apartamento—. ¿Puedo traerte algo?
 
—Estaré bien —le indicó Miley, sorprendida de que hubiera notado su malestar. Con la vista buscaba inútilmente a Corbin en la sala.
 
— ¿De verdad estarás bien...? —empezó Nick, pero su voz se perdió antes de maldecir y retiró la mano de la espalda de la chica.
Miley abrió los ojos cuando pudo ver a Corbin salir de su habitación, sólo con una toalla envuelta a la cintura.
 
— Pensé que nunca llegarías, cariño —suspiró Corbin con reproche y le sonrió a Nick—. Gracias por traerla a casa a salvo.
Una furiosa incredulidad endurecía las facciones de Nick.
 
—Maldita —murmuró a Miley, sin quitarle la vista de encima a Corbin.
La chica estaba temblando. La mirada de Nick era asesina y la aterrorizaba. Tuvo que reprimir el impulso de explicar la amistad que la unía con Corbin.
—No puedo creer... —Nick se interrumpió dirigiendo a la joven una mirada violenta que la hizo trastabillar, temerosa de un ataque físico. Cuado él cerró de un portazo, Miley se derrumbó como una muñeca de trapo.
 
— ¿Qué te ha parecido mi actuación? —preguntó Corbin.
 
—Has estado increíble —le parecía que su propia voz provenía de varios kilómetros de distancia. La cabeza le estallaría en cualquier momento.
 
— ¿Te arrepientes de haberlo hecho? —Corbin estudiaba su rostro pálido con preocupación.
 
—Claro que no —ya estaba hecho. Nick se había ido. Pero, ¿por qué le dolía tanto?
 
—Pensé que sería gracioso —confesó él—, pero no ha sido así. Jonas parecía destrozado.
 
—No creas, sólo es fachada —afirmó, agotada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario