Miley se advirtió a sí misma que no debía confiar en él sin conocer la verdad. Pero también se dijo que su miedo a involucrarse en pasadas relaciones era lo que le había impedido alcanzar la felicidad. ¿Acaso no se había propuesto romper el círculo vicioso?
Nick había bajado a la cocina para hacer café. Habían hecho el amor muy despacio hasta la salida del sol. Lo amaba. Amaba todo en él. Excepto el maldito secreto. ¿Pero qué podía perder? Ya había perdido el corazón, de todos modos.
¿Sería capaz de amarlo con todo el corazón sabiendo que él escondía algo? Miley aún no conocía la respuesta. Además, todavía no habían hablado de dónde vivirían si, y sólo si, decidían vivir juntos. Ella no pensaba abandonar a Paul en un momento como aquél.
La puerta se abrió. Nick entró y dejó una bandeja con el desayuno sobre la mesa. Sólo llevaba puestos sus vaqueros.
—El periódico ha llegado —dijo él—. No va a gustarte.
Miley se encogió y alcanzó el periódico. Nick la detuvo y la tomó entre sus brazos. Cuando la besó, ella pensó que encajaban a la perfección. ¿Pero se atrevería a apostar por el futuro, sabiendo que podría caerse del caballo a medio camino?, se preguntó ella.
—Me amas, admítelo —dijo él, mirándola con ternura.
Miley titubeó. Si le confesaba sus sentimientos, no habría marcha atrás.
—Miley, nadie sería capaz de hacer el amor conmigo como tú lo hiciste anoche sin quererme.
—Sí. Te amo —reconoció ella, bajando la mirada.
—No lo lamentarás —dijo él, sonriendo—. Nos casaremos tan pronto como…
—Nick aún tenemos muchas cosas que hablar —le interrumpió ella, tapándole los labios con los dedos—. No quiero ni pensar en una boda hasta que Paul se recupere.
Nick suspiró y la soltó. Caminó hasta el balcón, tenso.
—No va a volver —dijo él, sin girarse.
—¿Qué? —preguntó ella, alarmada.
—Anoche me dijo que quería retirarse y pasar el resto de sus días junto a mi madre.
—Pe… Pero… ¿Qué pasará con Yates Jonas?
—Planea venderlo. Dice que una corporación se ha mostrado interesada —afirmó él, y se giró—. Si la empresa se vende, ya no habrá nada que te retenga aquí y podrás venir a Miami.
—¿Y mi casa, mi familia, mis amigos?
Nick se acercó de nuevo a ella y la abrazó.
—No tenemos que tomar una decisión hoy mismo. Desayunemos. Leamos el periódico y luego, nos bañaremos.
Miley se había olvidado del periódico. Lo agarró de nuevo y fue directa a la sección de Octavia.
«Se rumorea que las citas han sido canceladas, pero hemos averiguado que Miley Cyrus y Nicholas Jonas no pueden permanecer separados ni de día ni de noche. ¿Acabarán juntos los antiguos amantes? Pronto lo sabremos.»
—Esta mujer debe de tener espías —comentó Miley, frustrada—. Deben de estar vigilando mi casa.
—Bueno… En el baño no hay ventanas… Deja que cumpla mi fantasía. Llevo queriendo bañarme contigo desde que vi tu bañera por primera vez.
La mirada pícara de Nick hizo que Miley entrara de nuevo en calor y se rindiera al deseo una vez más.
Nick utilizó el sexo para distraer a Miley. Pero tenía una decisión difícil que tomar. ¿Se quedaría en Yates Jonas o se iría? Miley lo amaba. Eso era lo único que importaba, se dijo, mientras la besaba y le desataba el cinturón de la bata. Cuando se la quitó, inclinó la cabeza para besarle los pechos.
Miley se aferró a él y le desabrochó la cremallera de los pantalones, para introducir la mano bajo sus calzoncillos y sujetar la poderosa erección de él.
A Nick le temblaron las rodillas, su sangre se incendió. Entonces, se arrodilló y encontró la parte más íntima de ella con la boca. Miley enredó sus dedos en el pelo de él.
—Me encanta cuando me haces eso. Me están fallando las piernas —dijo ella.
Nick la tomó en sus brazos y se dirigió al baño. La sentó en el borde de la bañera, abrió el grifo y se arrodilló a sus pies. Le dio placer con las manos, los labios y la lengua, hasta que ella tuvo un orgasmo.
—Un momento —dijo él, al darse cuenta de que no tenía preservativo.
Nick corrió al dormitorio a buscar uno y al regresar, encontró a Miley en el agua, con una sonrisa de satisfacción. Él se colocó el preservativo y entró en la bañera. Sentó a Miley en su regazo y la penetró. Era el paraíso.
Miley lo rodeó con sus piernas. Él la separó y la acercó para salir y entrar en más profundidad. Una y otra vez, hasta llegar al punto de perder la razón.
Nick tuvo un orgasmo impresionante. Se quedó sin respiración, mientras Miley se estremecía en sus brazos, llegando al clímax de nuevo. Se quedaron abrazados, con fuerza.
Amaba a esa mujer, se dijo Nick. No sólo porque el sexo con ella era increíble, sino porque ella lo daba todo. Su tiempo. Su talento. Su amor. Su corazón. Odiaba no poder decirle la verdad para que confiara en él al cien por ciento. Pero encontraría un modo de conseguirlo, pensó.
—Octavia tiene razón en su artículo, ¿sabes?
Como respuesta, Miley le salpicó.
—¡Eh! ¿Eso por qué?
—Puede que Octavia tenga razón, pero no quiero que todo el mundo cotillee sobre mí.
Miley se levantó para salir de la bañera y Nick, encantado ante las vistas, la siguió con la mirada. Ella agarró el bote de champú y regresó al agua.
—Yo lo quiero todo, Nick. Te quiero a ti y quiero a Yates Jonas. Juntos, como un día planeamos.
—Suena tentador, tesoro, pero…
Entonces, Miley lo salpicó de nuevo. Luego, comenzó a lavarle el pelo y al llegar a la nuca, se detuvo.
—Tienes una marca de nacimiento. Una media luna colorada —observó ella con voz tensa.
—Sí.
—Tim tiene la misma marca, de la misma forma y el mismo color, en el mismo sitio.
¡Dia_blos! Nick se quedó sin palabras.
Miley se esforzó en entender lo que veía. ¿Por qué iban a tener Nick y Tim la misma marca de nacimiento? ¿Coincidencia? No.
—Miley…
Ella lo miró a los ojos y se quedó sin habla. Ése era el secreto. El horrible secreto que ella no podría soportar.
—¿Tú y mi madre? No es posible —balbuceó ella—. Dime que no es cierto.
—¡Dia_blos, claro que no! Yo nunca…
—¿Entonces? —preguntó ella, recordando todas las similitudes entre Tim y Nick.
Miley pensó en otras posibilidades…
¿Paul?, se preguntó. No soportaba imaginar que su madre y su mentor hubieran estado juntos… No, cielos, no.
Entonces, ella salió de la bañera, temblando. Se envolvió en una toalla.
—Miley, escucha… —dijo Nick e intentó abrazarla, pero ella se lo impidió.
—Mi madre y Paul.
—Sí.
—Tú lo sabías.
—Sí…
—¿Cómo? ¿Desde cuándo?
—Desde hace ocho años —repuso él, y tomó otra toalla.
—¿Y no me lo dijiste? —preguntó ella mientras los hechos encajaban en su cabeza como piezas de un rompecabezas—. Por eso te fuiste sin despedirte.
—Sí —afirmó él, apretando la mandíbula.
—¿Qué pasó ese día? Viniste a Yates Jonas y ¿luego?
—Me los encontré —contestó él, incómodo.
—¿En la oficina? —gritó ella.
—Sí. Me asusté. Y salí corriendo.
—En la oficina —repitió ella en voz baja y se sentó en la cama—. ¿Cómo pude no darme cuenta?
Miley se sintió furiosa y traicionada. Aquellos a quienes había amado y en quienes había confiado, la habían mentido. Su madre, Paul y Nick.
—Ocurrió sólo esa vez.
—¿Cómo lo sabes? —inquirió ella, nerviosa.
—He hablado con ambos.
—¿Y los crees? Han traicionado a demasiada gente. A mí… A mi padre… A tu madre…
—Los creo, pero no los justifico —señaló Nick, y la tomó de las manos, a pesar de que ella se resistía—. Por eso me fui. Me los encontré y mi mundo se vino abajo. Pensé que tal vez, yo sería como mi padre, indigno de confianza, incapaz de ser fiel.
—Por eso te fuiste —dijo ella, comprendiendo al fin la verdad.
—Si me hubiera quedado, habría tenido que mentir, fingir que no había pasado nada. Y no habría podido.
—Debiste haber confiado en mí, Nick. Debiste habérmelo dicho.
—No. Tú estabas muy unida a tu madre y no quise destruir tu confianza en ella.
—Debiste habérmelo dicho —repitió Miley—. Hubiera sido mejor que pensar que no me amabas. Ahora es demasiado tarde.
—No es demasiado tarde. Empezaremos de cero. Ahora mismo.
—¿E ignorar el terrible secreto? Vete, por favor, necesito tiempo.
—Piensa en Tim, Miley —dijo Nick, posando sus cálidas manos en los hombros de ella—. Si el secreto sale a la luz, su mundo se hará pedazos. ¿Lo seguiría amando tu padre si supiera que no es hijo suyo? Sé que estás enfadada y te sientes traicionada. A mí me pasó lo mismo. Pero también está Tim. Tu hermano y el mío.
—¡Para! No quiero oír nada más. Vete, por favor —pidió ella, tapándose los oídos.
—No hemos terminado —dijo él, besándole los puños apretados.
—No sé cómo vamos a poder seguir con esto.
—Encontraremos el modo —dijo Nick, y se vistió—. Te quiero, Miley. Nunca he dejado de amarte y nunca lo haré —afirmó, y se marchó.
Lo único que Miley sabía seguro era que entendía a Nick por haber huido, pues ella tenía ganas de hacer lo mismo.
Nick no había podido dormir nada desde que se había separado de Miley. Por eso, oyó que alguien subía a su barco a las cinco de la mañana.
Tenía que ser Miley, se dijo aliviado. Sólo ella iría a verlo a esas horas. Saltó de la cama y subió las escaleras para abrir la puerta a toda prisa.
Miley entró en silencio, con una maleta. Tenía ojeras y un aspecto terrible. Nick entendía por lo que ella estaba pasando, pues él había vivido lo mismo.
—Me pediste que me fuera contigo a Miami. Vámonos, pues. Ahora mismo, hoy. Venderé mi casa y…
—Espera —dijo él, y posó las manos en sus hombros. Al fin, había llegado a una conclusión—. No podemos irnos.
—¿Qué quieres decir? —preguntó ella, mirándolo como si estuviera loco.
—Si nos vamos, mataremos el sueño de mi abuelo.
—¿Y qué más da? No es tu sueño.
—Solía serlo. Podría serlo de nuevo.
—Nuestros padres mintieron, Nick. ¿Cómo vamos a poder confiar en ellos de nuevo?
—He estado ocho años huyendo y he aprendido la lección. No quiero huir más. Esto es mi vida —dijo él, señalando a su alrededor—. Mi futuro. Nuestro futuro. Mucha gente cuenta con nosotros.
—¿Cómo perdonar? ¿Cómo olvidar lo que nos han hecho?
—Cometieron un error. Un error terrible. Pero han hecho todo lo posible para arreglarlo.
—Los estás justificando —acusó ella.
—Nunca. Pero he hablado con ambos y ahora entiendo lo que pasó.
—Pues yo no.
—Tu madre había estado enamorada de mi padre.
—¿Qué? —preguntó ella, atónita.
—Nunca nos lo habían contado, ¿verdad? Pues Elaine estuvo saliendo con mi padre antes de que llegara mi madre. Él fue su primer amor. ¿Y sabes qué me dijo? Que nunca se olvida al primer amor. Y tiene razón, Miley. Nunca podría olvidarte.
—Eso no justifica lo que hicieron —observó ella, sin contener las lágrimas.
Su cuerpo temblaba.
Nick la llevó al sofá y la abrazó. Nick le explicó con detalles lo que su padre y la madre de ella le habían contado. Le habló de las circunstancias en que había ocurrido.
—Cometieron un error, Miley. Pero no lo han repetido y ambos lo lamentan. Mintieron, sí, pero lo hicieron para proteger a los que aman. A tu padre, a mi padre, a ti, a Tim…
—Por eso no me lo dijiste. Para protegerme…
—Sí. Pero no me fui sólo por su culpa. También me fui porque dudaba de mi propia capacidad para ser fiel.
—¿Y sigues dudando?
—No. No temo seguir los pasos de mi padre. Te quiero desde hace catorce años, Dulce. Y eso nunca cambiará.
—¿Y no te preocupa que yo pueda serte infiel igual que hizo mi madre?
—No, tesoro —dijo él, y la besó en la sien—. Puedes gritarme o salpicarme, pero nunca me harías daño.
—Siempre pensé que te habías ido porque no me amabas lo suficiente —dijo ella, acariciándolo—. Pero te fuiste porque me amabas demasiado.
Nick cerró los ojos, agradecido en silencio porque ella, al fin, lo comprendiera.
—Te amo —dijo ella, con lágrimas en los ojos—. ¿Y ahora qué?
—Tenemos que guardar el secreto. Para proteger a Tim, a tu padre y a mi madre —señaló Nick—. Y si quieres hablar con ellos y escuchar su versión de la historia, puedo acompañarte.
—No —repuso ella, mordiéndose el labio—. Todavía, no. Necesito tiempo. Prefiero que ellos no sepan por ahora que conozco su secreto.
—Trato hecho —dijo él, y le acarició la espalda—. Con una condición…
—¿Cuál?
—Cásate conmigo. Deja que pase el resto de mis días amándote y ganándome tu confianza.
—Sí, Nick —afirmó ella, sonriendo—. Mi corazón es tuyo. Pero tengo una condición.
—Dímela.
—No más secretos entre nosotros. Nunca más.
—Trato hecho —dijo él.
Había aprendido cómo las mentiras podían destruir lo mejor de la vida.
—Entonces, sí, me casaré contigo.
—No lo lamentarás, tesoro. Mantendré mi promesa toda la vida.
FIN
aaaaaaaaaa me encanto sube pronto
ResponderEliminaroye no se si te gustaría que promocionara tu blog en el mio
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