domingo, 29 de enero de 2012

Ups otra vez me equivoque, me falto este.



capituloo 25

Él abrió la botella y sirvió el champán, después colocó las copas sobre una cómoda en la que también había una lámpara dorada.

—¿Y ahora qué haces? —preguntó ella impaciente cuando Nick fue a encenderla.

—Apaga la luz de arriba —ordenó él.

Ella apagó y la habitación quedó sumida en un ambiente romántico, la cama era lo único que estaba iluminado y la colcha de raso azul brillaba al recibir los rayos de luz.

—Ahora, ven aquí —dijo Nick.

Por fin iba a hacerle el amor.

Avanzó despacio hacia él. Tenía los pechos erectos y sentía un nudo en el estómago. Le temblaban las piernas.

—Date la vuelta.

Ella obedeció.

Habría hecho cualquier cosa que él le hubiera pedido.

Nick  le acarició los hombros desnudos y ella casi gimió de placer.

Se puso más tensa cuando él le quito el collar y los pendientes.

—Te dije que te quería desnuda —le dijo.

—La cremallera… está en la espalda, escondida.

—Ahh, ya la veo —ella contuvo la respiración mientras él la bajaba. Cuando la abrió del todo, el vestido se escurrió y ella lo agarró tapándose los pechos.

—Suéltalo.

Ella lo soltó y se quedó sólo con las medias, los zapatos de tacón y un montón de gasa blanca a sus pies.

—Sal del vestido con cuidado y camina hacia la puerta, cuando llegues allí date la vuelta, quítate toda la ropa y ponte los zapatos de nuevo.

Su orgullo le gritaba que no dejara que él le hiciera aquello, que no permitiera que la redujese a un mero objeto sexual destinado a satisfacer cualquier deseo que a él se le ocurriera.

Después pensó que quizá era más seguro ser un mero objeto sexual. A lo mejor así su corazón no se rendiría ante Nick , igual que su cuerpo. Si se limitaba al sexo, podría sobrevivir a esa noche, manteniendo la autoestima intacta.

Así que lo obedeció, consciente de que él observaba todos sus movimientos, una vez desnuda volvió a ponerse los zapatos y permaneció allí.

—No, quédate allí —le dijo él cuando ella comenzó a andar—. Sólo quiero mirarte mientras me desnudo —y se quitó la pajarita.Miley observó cómo él la observaba mientras se desvestía. No sabía qué la excitaba más, verlo desnudarse o mostrarse desnuda sin pudor.

Él era más guapo de lo que ella recordaba. Estaba tremendo.

—Ahora puedes venir —dijo él después de apartar la ropa y de sentarse en el borde de la cama.

Casi no pudo obedecerlo, de repente sus piernas eran como de gelatina. Forzó su movimiento y consiguió llegar temblando hasta él. Una vez allí, él le ordenó que separara las piernas y que permaneciera de pie.

En ese momento, no podía negarle nada. Encontraba que esa postura era muy excitante, las piernas abiertas, él agarrándola por los muslos y con la boca a la altura de la tripa de ella, tan cerca que podía sentir el calor de su respiración en el ombligo.

La soltó y comenzó a acariciarla por todo el cuerpo. Primero por detrás de las rodillas, luego fue subiendo, se detuvo en los glúteos, continuó por el costado, los pezones y descendió acariciándole el vientre.
Miley respiraba más hondo a medida que él se acercaba a la parte superior de los muslos. Nick  se saltó esa zona y acarició todo su cuerpo menos la zona que ella quería que le acariciara. Después de que él repitiera varias veces esa tortura,  Miley tenía el estómago como una piedra y los pezones como uñas.

Se derretía por dentro.

Cuando por fin él deslizó la mano entre las piernas de Miley, ella gimió tan fuerte que dejó claro cuál era su nivel de excitación y de frustración. Él comenzó a acariciarle con el pulgar el capullo deseoso de cualquier roce erótico y a
Miley se le empezaron a mover las piernas.

—No te muevas —ordenó él y ella intentó no hacerlo. Pero cuando él comenzó a explorar en profundidad todo lo que hacía que ella fuera una mujer.
Miley quería gritar, retorcerse y pedirle que parara. Se mordió el labio inferior y trató de quedarse callada y quieta. Se estaba convirtiendo en algo insoportable. Se iba a… Tenía que…

Él paró y
Miley emitió un sollozo angustioso.

Nick emitió algo similar mientras la agarraba y la colocaba en la cama con una rodilla apoyada a cada lado de él, tenía su miembro erecto perfectamente colocado para detectar la parte ardiente del cuerpo de 
Miley. Ella no podía esperar ni un momento más, se dejó llevar dando un largo gemido de placer. Acercó uno de sus pezones erectos a la boca de Nick y él lo recibió complacido, ******* como un niño hambriento.

Le rodeó la cabeza con los brazos, y comenzó a montarlo, se sentía una mujer primitiva con un hombre a la vez en su pecho y en la profundidad de su cuerpo. El acariciaba su interior mientras ella cabalgaba sobre él.

Acababan de empezar cuando ella comenzó a jadear. Nick gimió y le mordisqueó el pezón, la agarró por las caderas e hizo que continuara moviéndose durante todo el orgasmo.
Miley se sorprendió al ver que su excitación no disminuía como otras veces después de llegar al clímax. El éxtasis pasó a otro nivel, donde las sensaciones eran cada vez más adictivas. Cuando Nick  llegó al fin dentro de ella, Miley experimentó otro orgasmo.

Después, los dos se dejaron caer sobre la cama, Nick la abrazó y murmuró algo que ella no fue capaz de entender.
Miley se quedó durante un buen rato recostada sobre él, medio aturdida y desorientada. No recordaba haber tenido dos orgasmos como esos, ni siquiera en los viejos tiempos.

Claro que, Nick ya tenía más experiencia. Y quizás ella estaba más necesitada. Durante la última década ningún hombre la había satisfecho sexualmente. Se mantenía demasiado distante de ellos como para dejarse llevar en la cama. Sólo se abandonaba con Nick.

Y por eso lo consideraba tan peligroso.

De repente, él abrió los ojos y sonrió.

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