Miley estaba dentro del coche enfrente de la casa de Denise observando cómo cargaban en los camiones la carpa y todo lo que se había llevado para la boda.
Estaba muy nerviosa. Pero tenía esperanza.
Si Owen tuviera razón…
Pero aunque la tuviera, eso no significaba que todo fuese a salir bien. Podía que Nick no la creyera cuando le contara por qué lo había abandonado hacía diez años, y lo que sentía por él.
Tenía muy mala opinión de cómo era ella en la actualidad.
Tenía que intentarlo. Owen tenía razón. Nunca tendría una oportunidad mejor. Si la perdía las cosas se complicarían más.
Arrancó, cruzó la verja que estaba abierta y llegó hasta la casa. Era mediodía.
La puerta principal estaba abierta y había unos hombres limpiando y recolocando las alfombras del
salón. Miley los había contratado para que fueran por la mañana, después de la boda.
Atravesó la casa y se encontró con Denise y Nick sentados en la terraza de atrás. No había nadie trabajando por allí que pudiera escuchar lo que Miley tenía que decir.
Al verla, Nick se levantó y susurró con sorpresa:
—Llegas pronto —y le tendió una silla.
—Me alegro de que hayas venido —dijo Denise, con cara de cansada y sonriente—. Te agradezco
mucho lo que hiciste anoche por Nick.
La mirada de Miley se cruzó con la de Nick.
«No hay ni rastro de amor en su mirada», pensó con tristeza.
—Hiciste que evitáramos pasar vergüenza. Ya sabes, no puedo aceptar la forma en que se comportó Delta. No me importa que la gente sea homosexual, pero fingir que estaba enamorada de Nick y casarse con él sólo para poder tener un hijo legítimo. Me sorprende que te lo hayas tomado tan bien, Nick.
— Miley me ha convencido de que he tenido suerte. Puede que no me hubiera enterado hasta que fuese demasiado tarde.
—No quiero ni pensarlo —dijo la madre.
—Hablando de enterarnos de cosas —comenzó Miley antes de perder el valor.
Nick la miró desconcertado. Miley no lo miró, sabía de corazón que era en ese momento, o nunca.
—Tengo que decirte algo, Denise. Algo que Nick ya sabe y que te hemos ocultado.
— Miley —le advirtió Nick.
—No, Nick. He decidido que quiero que tu madre lo sepa.
—¿Saber qué? —preguntó Denise.
—Por favor, no te enfades, Denise. No quiero hacerte daño. Me he dado cuenta de que tenía que haberte dicho la verdad desde el principio, y me arrepiento.
—¿La verdad? ¿Qué verdad?
—Sobre mi identidad. Verás, hace diez años no me llamaba Miley Kirby. Entonces me llamaba Noni Cyrus.
Denise se quedó asombrada. Nick se quejó.
—Por favor, Miley . ¿Tenías que decírselo así?
Ella lo miró fijamente.
—No había otra manera más fácil, Nick. Decir la verdad nunca es fácil.
Denise fue recuperando el color de la cara y miró a Miley de arriba a abajo, incrédula.
—Jamás te habría reconocido.
—Lo sé.
—¡Has cambiado tanto!
—Sí, ha cambiado —dijo Nick.
—¿Tú la reconociste?
—Por supuesto.
—Sí, claro, ya veo.
Volvió a mirar a Miley, quien se quedó sorprendida al ver que Denise tenía lágrimas en los ojos.
Y algo más.
—Ya veo —repitió Denise con suavidad, y Miley reconoció qué era el algo más. Comprensión.
Se emocionó. Denise sabía todo. No tenía que explicarle nada. Nick era el que no comprendía nada.
No sabía por qué hacía eso. Estaba sentado, su cara expresaba un sentimiento de furia y frustración porque Miley hubiese decidido contarle a su madre quién era en realidad.
—¿Estás contenta? Quizá quieras confesarlo todo, ya que estás. Quizá quieras contarle a mi madre dónde pasamos la noche ayer y qué hicimos.
Miley se quedó destrozada, Denise se dirigió a su hijo y le dijo:
—No, Nick. no. No sabes lo que le estás haciendo.
—¿Qué le estoy haciendo? —dijo poniéndose en pie—. ¿Y qué hay de lo que ella me ha hecho a mí? ¿Qué ha estado haciendo desde que apareció de nuevo en mi vida? Ha sido un infierno. Es el demonio disfrazado, aparenta ser dulce y amable, pero en realidad roba el alma de los hombres y los destroza.
A mí no me va a destrozar por segunda vez. Esta vez va a ser ella la destrozada. ¿Te gustó lo de anoche, Miley? Bueno, pues guárdate el recuerdo, cariño, porque no voy a verte más. Ni a tocarte. ¡Jamás!
Denise lo miraba. Miley intentaba aferrarse a la idea de que el rencor que sentía hacia ella no era más que la otra cara del amor.
Se puso en pie y lo miró fijamente a los ojos.
—Te quiero, Nick. Y hace diez años también te quería.
—¡Mentirosa! Hace diez años no me querías. Me lo dijiste. Y me lo demostraste. Me dejaste sin mirar atrás. ¿Actúa así alguien que está enamorado?
—¡Sí! —dijo Denise poniéndose también en pie. Miley y Nick la miraron.
—¡Sentaos, los dos! —ordenó.
Sorprendidos, obedecieron.
Denise también se sentó.
—Nunca te he contado nada de esto, Nick, porque no tenía sentido. Además no sabía nada hasta justo antes de que muriera tu padre. Ahora, las cosas han cambiado. Destiny, quiero decir, Miley ha vuelto a aparecer en tu vida y debes saber la verdad de lo que pasó hace diez años.
Y algo más.
—Ya veo —repitió Denise con suavidad, y Miley reconoció qué era el algo más. Comprensión.
Se emocionó. Denise sabía todo. No tenía que explicarle nada. Nick era el que no comprendía nada.
No sabía por qué hacía eso. Estaba sentado, su cara expresaba un sentimiento de furia y frustración porque Miley hubiese decidido contarle a su madre quién era en realidad.
—¿Estás contenta? Quizá quieras confesarlo todo, ya que estás. Quizá quieras contarle a mi madre dónde pasamos la noche ayer y qué hicimos.
Miley se quedó destrozada, Denise se dirigió a su hijo y le dijo:
—No, Nick. no. No sabes lo que le estás haciendo.
—¿Qué le estoy haciendo? —dijo poniéndose en pie—. ¿Y qué hay de lo que ella me ha hecho a mí? ¿Qué ha estado haciendo desde que apareció de nuevo en mi vida? Ha sido un infierno. Es el demonio disfrazado, aparenta ser dulce y amable, pero en realidad roba el alma de los hombres y los destroza.
A mí no me va a destrozar por segunda vez. Esta vez va a ser ella la destrozada. ¿Te gustó lo de anoche, Miley? Bueno, pues guárdate el recuerdo, cariño, porque no voy a verte más. Ni a tocarte. ¡Jamás!
Denise lo miraba. Miley intentaba aferrarse a la idea de que el rencor que sentía hacia ella no era más que la otra cara del amor.
Se puso en pie y lo miró fijamente a los ojos.
—Te quiero, Nick. Y hace diez años también te quería.
—¡Mentirosa! Hace diez años no me querías. Me lo dijiste. Y me lo demostraste. Me dejaste sin mirar atrás. ¿Actúa así alguien que está enamorado?
—¡Sí! —dijo Denise poniéndose también en pie. Miley y Nick la miraron.
—¡Sentaos, los dos! —ordenó.
Sorprendidos, obedecieron.
Denise también se sentó.
—Nunca te he contado nada de esto, Nick, porque no tenía sentido. Además no sabía nada hasta justo antes de que muriera tu padre. Ahora, las cosas han cambiado. Destiny, quiero decir, Miley ha vuelto a aparecer en tu vida y debes saber la verdad de lo que pasó hace diez años.
Mileypermaneció en silencio y Denise le dedicó una sonrisa de disculpa.
—Esta dulce chica no quería dejarte. Te quería mucho. Cuando perdió el bebé se deprimió mucho y estaba muy susceptible. Tu padre, aprovechando que tú no estabas, se aprovechó de su estado
emocional y la convenció de que te abandonara. Por tu bien, insistió. Y por el de ella, fingió. ¡Ahora, escucha! —dijo Denise al ver que Nick iba a hablar—. Le dijo que tú eras demasiado inmaduro para saber lo que querías, que te habías enamorado muchas veces antes y que era muy normal que los hombres jóvenes confundieran el amor con el sexo. Le dijo que un día te darías cuenta de que no estabas enamorado de ella y la odiarías por haberte casado con ella. Jugó con su inseguridad y la convenció de que no era lo adecuado para ti, de que no te haría feliz. Y en esto yo tengo parte de culpa. Te critiqué mucho, Miley. No me percaté de lo malvada y esnob que era hasta que pasó mucho tiempo. Siempre quise encontrar la oportunidad para pedirte perdón.
—Esta dulce chica no quería dejarte. Te quería mucho. Cuando perdió el bebé se deprimió mucho y estaba muy susceptible. Tu padre, aprovechando que tú no estabas, se aprovechó de su estado
emocional y la convenció de que te abandonara. Por tu bien, insistió. Y por el de ella, fingió. ¡Ahora, escucha! —dijo Denise al ver que Nick iba a hablar—. Le dijo que tú eras demasiado inmaduro para saber lo que querías, que te habías enamorado muchas veces antes y que era muy normal que los hombres jóvenes confundieran el amor con el sexo. Le dijo que un día te darías cuenta de que no estabas enamorado de ella y la odiarías por haberte casado con ella. Jugó con su inseguridad y la convenció de que no era lo adecuado para ti, de que no te haría feliz. Y en esto yo tengo parte de culpa. Te critiqué mucho, Miley. No me percaté de lo malvada y esnob que era hasta que pasó mucho tiempo. Siempre quise encontrar la oportunidad para pedirte perdón.
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