sábado, 28 de enero de 2012

Cap 18.-



capituloo 18

El salón nupcial estaba en el barrio de Lindfield. Tenían una amplia gama de vestidos de boda. También todos los accesorios imaginables, desde velos a zapatos pasando por lencería y joyería. Miley siempre iba allí cuando buscaba un vestido de boda.
Miley aparcó su Audi junto a la acera diez minutos antes de la hora a la que había quedado con Carmel y Delta. Quitó el contacto y esperó dentro del coche pensando.

A las diez y cinco, un deportivo rojo aparcó detrás. Salieron dos chicas riéndose.
Miley las observó por el retrovisor durante unos momentos. La conductora era muy alta, tenía un cuerpo atlético y el pelo corto y castaño. La pasajera tenía una melena lisa y rubia, era de mediana estatura y su cuerpo tenía forma de reloj de arena. Las dos vestían vaqueros y jersey. Ambas llevaban gafas de sol y Miley no podía ver si eran realmente guapas o no. Miley salió del coche y caminó hasta donde estaban las chicas mirando un maniquí que había en el escaparate.

—Ese te quedará muy bien, Del —dijo la morena—. Sobre todo con esas tetas.
Miley ya se había fijado en los pechos de la chica. Y la amiga tenía razón. El vestido del escaparate, que tenía un escote con forma de corazón, un cuerpo entallado de encaje y una falda de tul con vuelo, haría resaltar el cuerpo de la rubia.

—Hola. Yo soy
Miley , y vosotras debéis de ser Delta y Carmel.

Delta se dio la vuelta y miró a
Miley de arriba a abajo. Se quitó las gafas y dijo:

—Wow,
Miley . ¡Nick no me dijo que fueras tan guapa!
Miley , que se había vestido de marrón para la ocasión, sabía que esa mañana no estaba tan guapa. Era el resultado de no haber dormido por la noche.

Aceptó el cumplido con una sonrisa educada y se dijo que no se iba a dejar apabullar aunque Delta tuviera los ojos como esmeraldas. Intentó descubrir si la prometida de nick era una ingenua o una criatura insensible que sólo se casaba con Nick por su dinero o por cualquier razón parecida.

—Carmel, ¿no crees que 
Miley es muy guapa?

Carmel, que también se había quitado las gafas de sol, miró a
Miley  y no hizo ningún comentario. Era casi tan guapa como su amiga, tenía los ojos negros ocultos tras unos párpados gruesos que le daban un aire malhumorado.
Miley decidió que iban a juego con la actitud que tenía la chica. Se preguntaba qué hacía con ella alguien tan vivaz como Delta, a menos que fuera porque comparándose con Carmel ella parecía mejor. Ya conocía a otras chicas que tenían mucha personalidad y que iban con amigas completamente opuestas.

—¿Entramos? —sugirió
Miley sin molestarse por la mala educación de Carmel. Lo que quería descubrir era el carácter de la novia.

Por desgracia, Delta se comportó fenomenal durante toda la mañana y aunque a 
Miley le costase admitirlo, no metió la pata en ningún momento. Se mostró interesada en la boda, o por lo menos en lo que iba a llevar puesto. Todo el rato le preguntaba a Carmel si creía que a Nick  le gustaría el traje que se estaba probando.

En un momento dado, a
Miley se le pasó por la cabeza que era mejor que le preguntara a ella, que para eso era su ex mujer. Claro, no podía decirlo.

A Carmel no le gustó ninguno de los vestidos, excepto el que estaba en el escaparate, y decidió que ese era el mejor. Parecía sincera, ya que fue el único momento de la mañana en el que le brillaron los ojos.
Miley estaba de acuerdo. Delta estaba preciosa con él. Nick  no podría evitar emocionarse al ver a Delta vestida así.  Miley sabía lo que a él le gustaba y ese vestido resaltaba su cuerpo curvilíneo y le encantaría. Tuvo que contenerse para no intentar disuadir a la chica de comprarlo.

Delta quería llamar a Nick para contarle cómo era el vestido. Utilizó el móvil de
Miley.
Miley permaneció allí de pie, cerca de Carmel, mientras Delta hablaba con su amado. Le dijo que lo quería, un montón de veces, y que iba a echarlo mucho de menos cuando ella se marchara, pero que la espera merecería la pena porque cuando se volvieran a ver ella luciría un vestido maravilloso.

Si estaba actuando, lo hacía muy bien.
Miley consideró que ya había tenido suficiente cuando Delta comenzó a lanzarle besos a Nick por teléfono.

—Dejemos a Delta con el móvil y vayamos a buscar algo negro para ti, Carmel —sugirió
Miley con brusquedad.

—Sin Delta, no —contestó la morena—. No tiene sentido, estoy aquí para hacer lo que ella quiera, no lo que yo quiero. Igual que tú, ¿no?
Miley se quedó sorprendida por la reprimenda y esperó a que Delta terminase. Por fin, la novia le devolvió el móvil, tenía las mejillas sonrosadas.

En ese momento 
Miley abandonó la idea preconcebida que tenía de que Delta era alguien superficial y desagradable. Cuando una chica se emocionaba tanto sólo al hablar por teléfono, tenía que estar enamorada.

—Gracias
Miley —le dijo Delta—. ¡Eres un encanto! —se dio la vuelta y se miró en el espejo—. ¿No te encanto con este vestido, Carmel?

Carmel tensó un poco la boca, y a 
Miley se le ocurrió que quizá la dama de honor sentía envidia de la belleza de la novia.

—Estás preciosa, Del —dijo, aunque su voz era fría.

Delta sonrió y después la agarró por el brazo para acercarla a su lado.

—Ahora tenemos que encontrar algo para ti. Algo brillante, ceñido y sexy, de raso negro.

—Mi estilo no es lo ceñido y sexy, Del. No me queda bien.

—Oh, no seas tonta. Me encanta tu cuerpo. Eres alta y delgada. Tienes las mejores piernas del mundo. Quizá haya un vestido con una abertura en el lado para que las enseñes. ¿Qué opinas,
Miley ?
Miley deseaba tener paciencia. Iba a necesitar toda la que tuviera para sobrevivir a esos días.

—Vamos a ver qué tienen raso negro.

—Sí, vamos. ¡Esto es mucho más divertido de lo que creía!

Por suerte, encontraron un vestido negro de raso para Carmel. Por lo menos, si no le quedaba ceñido y sexy, sí que le quedaba muy elegante. Era entallado, tenía un lazo en la espalda y una abertura en uno de los lados. La necesitaba para poder andar.

«El negro le sienta bien», pensó 
Miley mientras observaba a la pareja.

—El blanco y el negro combinan muy bien. ¿Te ha contado denise la idea que yo tengo para los invitados, Delta? Me dijo que lo haría.

—¿Te refieres a que todo el mundo vista de blanco o de negro? Sí, me lo ha contado, y creo que es una idea brillante. En Sydney ha habido muchos bailes en blanco y negro, pero que yo recuerde, nunca ha habido una boda. Todas las invitadas irán rápido a las boutiques para elegir un traje de fiesta blanco o negro. ¿Cómo se te ha ocurrido?

—Se me ocurrió —No quería decirle que con esa fiesta tan pequeña y encima celebrándola en casa, tenía que haber algo que hiciera que la gente recordara la boda. Owen se decepcionaría mucho si Five-Star Wedding no sacaba partido de esa boda—. Por cierto, Delta, Desnise mencionó que Justin tiene un par de primos jóvenes que harían el papel perfecto de paje y chica de las flores. Sé que no quieres que haya más damas de honor, pero pensé que eso no te importaría.

—No, no me importa. ¿Qué es lo que harían exactamente?

—El paje llevaría la almohada con los anillos. Iría el primero, después Carmel y luego la niña de las flores que esparciría pétalos de rosa a tu paso. Pensé en pétalos de rosas rojas. Es más, pensé en rosas rojas tanto para el ramo de flores como para las solapas de los caballeros. Quedarían magníficas entre el blanco y el negro.

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