domingo, 29 de enero de 2012

Cap 27.-



—¿Ya te has recuperado? —dijo rodando y colocándose sobre ella—. Estás tan sexy —añadió retirándole el pelo de la cara y dándole un beso en la boca—. Te comería. Pero no ahora. Voy a preparar el jaccuzziy algo para beber. Se me había olvidado que hacer el amor con una diosa acababa con un hombre. ¡No te vayas! —dijo mientras se bajaba de la cama.
Miley lo siguió con la mirada. No pensaba ir a ningún sitio. Lo obedecería ciegamente.

—Me siento decadente —dijo ella diez minutos después recostada sobre la bañera. Bebía champán y comía fresas de la bandeja que Nick. había llevado del salón.

Él contestó desde el otro lado:

—Tienes un aspecto muy decadente —dijo mirándole los pechos que asomaban por encima de las burbujas.
Miley no se sonrojó.

—¿Cómo va tu caso de asesinato? —preguntó ella y él la miró incrédulo.

—¿Quieres hablar de mi trabajo? ¿Ahora?

—Tenía curiosidad, ¿qué ha pasado?

—Ganamos. El jurado la absolvió.

—Sabía que ibas a ganar.

—¿Ya qué se debe tanta confianza?

—A que tengo fe en tus habilidades. Y en tu pasión.

—¿Mi pasión? ¿Qué quieres decir?

—Eres el único hombre que conozco que sienta las cosas de una manera tan intensa. No dejas que nadie te impida hacer lo que tú quieres.

—Tienes razón, pero no sé si eso es bueno o malo.

—No puede ser malo.

—Depende. Pero no nos pongamos serios. No he venido aquí para ponerme serio. Bebamos —dijo y le rellenó la copa—. Quiero que cuando salgamos del baño estés bebida y bien.

—¿Por qué?

—Creo recordar que cuando vas bebida estás muy dispuesta a complacer.
Miley bebió y se convenció de que beber era bueno. Borracha no pensaba y todo le daba igual. No tenía nada de profundo y mucho de superficial.

—Rellénala —dijo sujetando la copa. Iba camino de una intoxicación. No había cenado mucho y probablemente también estaba un poco deshidratada. El champán la estaba afectando bastante y hacía que se comportara como una niña incauta.

¿Hasta dónde podría llegar? Soltó una carcajada y Nick la miró.

—Te quiero borracha, no paralítica.

—Estoy muy lejos de ser paralítica. Confía en mí.

—Eso suele ser lo que hacen los hombres.

—Si quieres que pare, dímelo. Esta noche estoy aquí para obedecerte.

—¿Sólo esta noche?

—Hablemos de una noche cada vez, ¿vale?

—En ese caso creo que es el momento de continuar con esta.

Salir del baño y secarse fue la prueba definitiva del nivel de intoxicación que tenía
Miley. Decidió que no había bebido lo suficiente cuando Nick tomó una toalla y le secó todo el cuerpo.

Su ternura inesperada hizo que le afloraran sentimientos que nada tenían que ver con lo sexual, pero sí con lo emocional. Se le encogió el corazón cuando él le dijo lo guapa que estaba y cuando le pasó la toalla con suavidad por la columna vertebral para después besarla de principio a fin. Cuando él le tendió la toalla y le dijo que hiciera lo mismo, ella estaba inmersa en un estado de confusión.

Tenía que volver a conseguir que todo fuese sólo sexo.

En el momento que se arrodilló frente a él, se rindió ante lo que sentía hacia Nick y perdió los papeles. Cuando se dio cuenta, le estaba haciendo el amor con la boca y las manos, con tanta pasión y delicadeza como sólo una mujer enamorada podría hacer. Rezó para que él la detuviese, pero no lo hizo, además no podía parar.

Después Nick le tendió otra copa de champán y se quedó mirándola pensativo.

—Siempre lo hiciste muy bien, pero ahora lo haces mejor.

—Tú también.

—¿Es un cumplido o una petición? No importa, sea lo que sea te daré lo que quieres —dijo él, la abrazó y la llevó de nuevo a la cama.

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