sábado, 28 de enero de 2012

Cap 12.-

La mañana siguiente, cuando Miley llegó a la oficina, Owen estaba de pie hablando con Janey en recepción. Él le echó una mirada aterradora, la agarró por un brazo y la llevó aparte.
—¡Vas de negro! ¡Creí que te había dicho que no te vistieras de negro!

No llevaba un traje negro cualquiera, sino el traje nuevo. La falda era más estrecha de lo habitual y tenía unas pinzas en la cintura que resaltaban más el trasero y que hacían que hasta Owen pensara de forma lasciva. Junto con una blusa negra satinada, medias negras y tacones de aguja, tenía un aspecto magnífico.
Miley arqueó una ceja y le echó una mirada como diciéndole: «no me eches la bronca o te arrepentirás». Esa vez su mirada causó más impacto, quizá porque se había maquillado más de lo habitual. Y más perfume.

El que no llevara joyas hacía que su belleza resaltara más. Owen miró el cabello negro sujeto de forma descuidada detrás de la oreja, después le miró el cuello desnudo, sin adornos. Pensó que nunca la había visto tan seductora.

—Me pondré el color que quiera —dijo ella—. Y lo que quiera. Hazme el favor de no sacar conclusiones ridículas. No me he vestido así por Nick Jonas. Joe vendrá a recogerme después del trabajo. Vamos a cenar juntos.
—Pero creí que ibas a dejarlo con él.
—Debería dejar de contarte cosas. Cambiar de idea es un privilegio de mujer ¿no? Yo soy una mujer, a pesar de que alguna gente crea que soy mezcla de robot y de espantapájaros. Janey —dijo mirando a la recepcionista—, mándame a Rebecca en cuanto llegue. Ah, y hacia el mediodía vendrá el señor Jonas a buscarme. Cuando llegue, dímelo, pero hazlo esperar hasta que yo venga a buscarlo, ¿vale?
Volvió a mirar a Owen.
—Me temo que esta mañana no tengo tiempo de tomar un café, Owen. Tengo mucho trabajo. Mi socio insiste en darme más trabajo del que un ser humano puede realizar. No soy humana, ¿verdad? ¡Soy una máquina!

Owen la observó marcharse por el pasillo. Presintió que el optimismo por haber conseguido organizar la boda de los Jonas se iba al traste. Lo único que podía hacer era prevenir que ocurriese algo terrible y proteger el negocio todo lo posible.
—Janey, no avises a 
Miley cuando llegue el señor Jonas. Acompáñalo primero a mi oficina. Yo lo llevaré después hasta el despacho de Miley.
—Muy bien, jefe —dijo Janey.
Eso fue lo que hizo. Unos minutos antes del mediodía, acompañó a Nick Jonas hasta el despacho de Owen.
 Al ver al novio, Owen se preocupó aún más. El hombre era justo el tipo de
Miley, o mejor. Tenía una figura mejor, era más guapo e iba mejor vestido.

«Con toda la fortuna que tiene, tenía que ser así», pensó Owen.

Owen era un experto en ropa de todo tipo y sabía exactamente cuánto le había costado el traje azul oscuro que llevaba Nick. Llevaba también una camisa de seda hecha a mano, una corbata de diseño y unos zapatos italianos. Sumando el precio de todo, se obtendría una cantidad de dinero que serviría para alimentar a una familia de cuatro miembros durante todo un año.
Owen se levantó de la silla y le tendió la mano para darle la bienvenida. Nick le dio la mano con firmeza. Owen confiaba en que el amor que sintiera por su prometida fuese igual de firme, fuerte e inquebrantable.
—¿Cómo está, señor Jonas? Soy Owen Simpson, socio de
Miley en Five-Stars Weddings. En seguida lo acompaño a su despacho. Primero me gustaría hablar con usted un momento, si no le importa. Siéntese, por favor.
Estuvieron unos minutos hablando de cosas banales y quedaron en que a partir de entonces se tutearían. Después Owen abordó el tema que le preocupaba.
Estoy un poco preocupado porque
Miley esconda su verdadera identidad. Nick, ¿qué ocurrirá si tu madre descubre que la organizadora de la boda era su nuera hacía algún tiempo?

—Créeme —dijo el novio—, eso no sucederá.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? ¿
Miley a, ha cambiado tanto?
El cliente sonrió con ironía.
—Tanto que parece dos personas diferentes.
—Pero tú la reconociste.
Owen se quedó impresionado por la expresión sombría que apareció en la cara de Nick. Fue sólo un momento, pero reflejaba un dolor intenso y profundo.
—Ah, sí… yo la reconocí. Inmediatamente.
En el cerebro de Owen sonó una alarma. Acababa de escuchar a un alma torturada. Lo que ocurriera diez años atrás, que hizo que el matrimonio entre Nick y
Miley terminase, no había sido suficiente como para que Nick olvidara todos los sentimientos hacia ella. A Owen le preocupaba que el amor que sentía Nick hacia su ex mujer reviviera con facilidad.

Puede que el comentario de
Miley acerca de que ya no era el tipo de mujer que le gustaba a Nick fuese cierto. Pero él no quería arriesgarse.
 Además sentía que su deber como hombre era advertir a Nick del tipo de mujer que era la nueva
Miley con respecto a los hombres. La actitud de Owen hacia el matrimonio era anticuada, y no toleraba la infidelidad de ningún tipo.

Era cierto que
Miley nunca había jugado con los sentimientos de un hombre casado, pero esta era una situación diferente. Habían estado casados, se habían acostado juntos. Miley sabría con exactitud qué era lo que le gustaba a ese hombre.

—Sabes Nick, cuando me enteré de que
Miley había estado casada, ¡no una, sino dos veces!, me quedé alucinado. ¿Tú sabías lo de su segundo matrimonio?
—Lo sé —dijo Nick.
Sí, seguía sintiendo algo por
Miley . Owen estaba seguro de eso. Y ella se sentía atraída por él, picaruela…  Miley no se había arreglado tanto para ir a cenar con Joe. Joe estaba a punto de salir de su vida. Owen lo sabía.
—Bueno,
Miley no es el tipo de mujer de las que se casaría hoy en día —dijo Owen—. Desde que la conocí hace seis años, ha tenido más amigos que esposas tuvo Enrique VIII. Se cansa muy rápido de ellos. Aunque… quizá siempre haya sido así. A lo mejor, después de dos divorcios ha aprendido a no prometer amor y fidelidad hasta la muerte, porque ya sabía que después de seis meses se separaría.
Jonas no dijo ni una palabra, su expresión era dura y sus ojos chocolates fríos.
—Dudo que se vuelva a casar —añadió Owen—. Para empezar, no quiere tener niños. No tiene mucho sentido casarse si no quieres niños ¿no?
—No mucho —soltó el ex.
—Hoy en día no es necesario casarse para tener relaciones sexuales, Y menos las chicas como
Miley. Tiene montones de pretendientes. Es una lástima que la mayoría sean tan tontos como para enamorarse de ella. Enamorarse de mujeres de negocios como  Miley no tiene futuro. Sólo les dan un uso a los hombres, y no es casarse con ellos.
Hubo un corto silencio durante el cual. Nick Jonas permaneció sentado, inmóvil.
Satisfecho por haber dejado caer el mensaje, Owen se puso en pie.

—Será mejor que te acompañe hasta el despacho de
Miley antes de que empiece a preguntarse dónde te has metido. Por favor, no le digas nada de lo que te he dicho. Es muy quisquillosa con lo que respecta a su vida privada.
—No te preocupes, no diré nada. No me interesa ni lo más mínimo lo que haga
Miley con su vida privada.
A pesar del tono arrogante que utilizó Nick, Owen no quedó convencido. Hubiera preferido un tono de indiferencia.

Hizo todo lo que pudo. ¿Qué más podía hacer?

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