sábado, 28 de enero de 2012

Cap 6.-

¡Oh! —dijo Miley—, me has reconocido.
—¡Por favor, habla en voz baja! No quiero que mi madre se entere de nada. Claro que te he reconocido. ¿Creías que no iba a hacerlo? Supe que eras tú desde el momento en que llegué. Tardaste mucho en ponerte las gafas de sol. Comprendo que mi madre no lo hiciera, Dest. Pero, volviendo a lo de antes, ¿qué pretendes? ¿Por qué haces esta locura?


Todo el alivio que
Miley sintió al creer que Nick no la había reconocido se desvaneció ante su tono sarcástico y acusador.

—No pretendo nada, ya te lo dije antes. Mi socio concertó esta cita con tu madre sin consultarme. Yo intenté librarme. Le explique a Owen que tú y yo estuvimos casados hace algunos años y que yo no podía organizar tu boda, pero el insistió en que yo viniera hoy. Dijo que el futuro de Five-Star Weddings estaba en peligro. Quería que me disculpara y que lo recomendara a él en mi lugar, pero al ver que Denise no me reconocía dudé demasiado, entonces apareciste tú de forma inesperada y… bueno…
 —Se complican más las cosas —dijo Nick.
 —Sí —admitió
Miley.
 Hubo un gran silencio.
—Debías haberte imaginado que mi madre no te reconocería con ese aspecto.
—Lo pensé por un momento.
—Menos de un momento, te lo aseguro. ¿Y has disfrutado engañándola? ¿Te has vengado?
—Pensé que lo haría —confesó ella.
—Pero no lo hiciste.
—No —contestó 
Miley , un poco confusa por cómo había reaccionado ante la madre de Nick
—. No, no es la mujer que yo recordaba. No sé por qué ya no siento rencor hacia ella.
—¿Qué quieres decir con… rencor?
—Oh, Nick, No me digas que no sabes cómo me ha hecho sentir ella durante todos estos años.

—Sé que te puso las cosas difíciles. Pero, créeme, le habría puesto las cosas difíciles a cualquier chica con la que me hubiera casado entonces. Lo cierto es que no fue mi madre la que puso fin a nuestro matrimonio, Dest. Fuiste tú.
Miley empezó a defenderse pero se calló. No tenía sentido. Se había terminado. Nick se iba a casar de nuevo. Sin duda con alguna chica rica y guapa a la que amaba con todo su corazón y a quien su madre aceptaba de buen grado.
Y con respecto a ella. Bueno… tenía que dedicarse a su trabajo.
—Yo era muy joven —dijo
Miley —, y tú también. Veníamos de dos mundos diferentes. Era imposible que nuestro matrimonio funcionase. Hice lo correcto —ella retiró la mirada porque temía que se notara que iba a romper a llorar—. Lo hecho, hecho está. No hurguemos en el pasado, Nick. Sólo dime qué quieres que haga con tu madre y tu boda.

Él no contestó inmediatamente, sino que la miró distante y esperó a que el enfado de
Miley llegara a niveles peligrosos.
—¿Si pierdes este trabajo, tendrás problemas con tu socio? —preguntó él por fin.
—Lo más seguro —contestó ella.
—Entonces hazlo.
Miley le desagradó la idea.
—Venga, Desty. No pasa nada. Ya no significamos nada el uno para el otro —dijo sin darle importancia—. Como tú has dicho, nuestro matrimonio es historia pasada. No tenemos por qué decirle a nadie quién eres en realidad. Nunca le he hablado de ti a Delta, y mi madre no te va a reconocer. Además, te ha ofrecido el doble de lo que cobras normalmente. Sería una tontería que lo rechazaras.
El pragmatismo de Nick hizo que 
Miley se lo pensara de nuevo. Él tenía razón. Sería tonta si no aceptase el trabajo. Y en cuanto a hombres o dinero se refiere, ya no era tonta.
—Tendrás que acostumbrarte a llamarme
Miley .
—No hay problema. Además, hoy día, 
Miley te queda mejor.
—También tendrás que acostumbrarte a no ser tan sarcástico —dijo ella.
—No pretendía ser sarcástico. Sólo digo las cosas como son.
—¿No te gusta mi aspecto?
—No importa lo que a mí me guste. Mi madre opina que eres magnífica. Eso debe de satisfacerte mucho.
—Pues sí.
—Entonces, eso es lo que importa. Será con ella con la que trabajarás la mayor parte del tiempo. El novio tiene muy poco que hacer en los preparativos de boda.
—Es cierto —dijo pensando que de otra manera no hubiera aceptado.
—Tengo curiosidad por saber cómo has conseguido cambiar tanto y cómo has llegado a ser socia de un negocio tan boyante. Lo último que supe de ti es que estabas casada con un camionero.
—¿Y cómo te enteraste de eso? —dijo
Miley boquiabierta.
Él sonrió, pero con los ojos ocultos tras las gafas de sol seguía manteniendo el misterio.
—Cuando terminé la universidad me entró curiosidad por saber qué habrías hecho con tu vida. No te encontré, pero sí que encontré a tu padre. Tuve la sensación de que se alegró de contarme que te habías casado con un compañero de trabajo suyo llamado Liam Kirby. Por eso te he llamado señora Kirby cuando nos presentaron hace un rato. Eso sí, en seguida me has aleccionado sobre ese dato. Puesto que eres muy joven para ser viuda, deduzco que os divorciasteis.
—Así es.
—¿También tomaste tú la decisión,
Miley ?
—Sí.
—¿Qué pasó? Esta vez no puedes decir que veníais de dos mundos diferentes.
—No, no puedo. La verdad es que Liam quería que me quedase en casa y tuviera niños. Yo no. Nos divorciamos de forma amistosa. Él se ha vuelto a casar y tiene un par de niños.
—Y tú estás a punto de conseguir tu primer millón —bromeó él.
—¿Y qué hay de malo en ello?
—Nada. Si es lo único que esperas de la vida. ¿Es todo lo que quieres, Miley? ¿Dinero?
—Un poco de respeto no estaría mal. El dinero es bueno, sobre todo el que gano por mis propios medios.
—Ahh. Una mujer independiente. Es admirable. ¿Me imagino que ahora vives sola?
—Sí.
—Pero sales con hombres. El celibato nunca fue tu fuerte.
—Tampoco el tuyo, Nick —contestó ella.

Él se rió y dijo:
 Touché. ¿Te acuestas con tu socio? ¿Cómo se llama? ¿Owen no se qué?
—No pienso responder a ninguna pregunta sobre mi vida personal —dijo ella decidida.
—No estarás haciéndole preguntas impertinentes a Miley , ¿verdad cariño? —dijo Denise de forma inesperada. Estaba de pie junto a  Miley y llevaba una bandeja con un elegante juego de café—. No le hagas ni caso, querida —añadió y tomó asiento entre los dos—. Un abogado, siempre será un abogado. Les encanta hacer el tercer grado a la gente, incluso a la inocente. A veces siento lástima por los testigos a los que Nick interroga.
—¿Eres abogado criminalista? —exclamó 
Miley . Creía que era abogado de empresa en la compañía de su padre. Por lo menos esos eran los planes que tenía su padre para él.
 —Nick comienza a ser famoso en los tribunales, ¿no es así, cariño? —dijo su madre orgullosa.
 —Últimamente he tenido bastante éxito.
 —¿Y ahora quién es el modesto? —dijo Denise entre risas—. ¿Cómo quieres el café,
Miley ?
—Oh… um… con leche y una cucharadita de azúcar, por favor —contestó un poco distraída, tanto que casi responde: «igual que Nick». ¡Vaya desastre!
—Para que te quedes tranquila, madre —dijo Nick—, estoy de acuerdo con que 
Miley organice la boda. Después de hablar con ella me he quedado impresionado por su currículum, y también con su actitud profesional. Los reconozco con sólo oírlos. Estoy seguro de que hará un trabajo estupendo. Respecto al contrato, yo me haré cargo de todo. Tú vives muy lejos de la ciudad como para entretenerte con esas cosas. ¿Supongo que tienes la oficina en la ciudad, no Miley ? ¿Tienes una tarjeta?

A ella le aterrorizaba la idea de que él se pasara por la oficina, ¿pero qué podía hacer? No podía decir nada, y menos delante de la madre de Nick.
 —No está exactamente en la ciudad, pero no queda lejos. Tenemos un despacho alquilado encima de una tienda en Sant Leonard, cerca de Pacific Highway. ¡Y claro que tengo tarjeta!
 —Por supuesto —replicó Nick y ella le echó una mirada fulminante. 
Miley se quitó las gafas y las guardó en el bolso. Después buscó las tarjetas y sacó tres. Le tendió una a Denise y dos a Nick.
—Puedes darle una a tu prometida —le sugirió con una sonrisa—. Por cierto, Denise, antes dijiste que sólo quedaban diez semanas para la boda y que la novia va a estar de viaje durante la mayor parte del tiempo, ¿no?
—Sí, Delta es voluntaria en una asociación benéfica para niños. Su mejor amiga trabaja como enfermera para ellos. Por desgracia, Delta organizó un viaje a Indonesia antes de que Nick le pidiera que se casara con él y ella no quiere dejar a su amiga en la estacada.
—Lo comprendo —comentó 
Miley —. Bueno, pues entonces no hay tiempo que perder. Tengo que quedar con la novia cuanto antes y ver qué es lo que quiere. No tenemos mucho tiempo.

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