capitulo 21
—¡Oh, Miley, qué guapa estás! ¡Te queda tan bien el blanco! Tenías que vestir así más a menudo. Denise no sabía lo irónico que resultaba lo que estaba diciendo, ni el daño que le había hecho a Miley hacía diez años, un día de boda.
—El blanco no es un color muy recomendable para una profesional, tampoco este peinado —añadió Miley mirándose al espejo.
—Necesitas un peinado romántico para acompañar a ese vestido —sugirió Denise.
Sin duda, el vestido era romántico. De gasa blanca, dejaba los hombros al descubierto y era más transparente en la zona que quedaba entre los pechos. El escote no era demasiado pronunciado como para ser vulgar, pero Miley sentía que quedaba vacío, así que se puso una gargantilla de perlas y unos pendientes a juego.
El vestido se lo compró de forma impulsiva, Denise la ayudó a decidirse el día que Miley la acompañó a que eligiera su vestido para la boda. Después pensó que tenía que habérselo comprado de color negro, como de luto.
En cambio, allí estaba, el día de la boda de Nick y con un aspecto suave y femenino, algo nupcial.
—Quiero darte las gracias por haberte quedado anoche conmigo. Me habría sentido un poco sola, sin nadie a mí alrededor —dijo Denise. Miley interrumpió sus pensamientos y sonrió:
—Fuiste muy amable al pedírmelo —esa mujer le había llegado a caer bien, suponía que era un sentimiento un poco perverso, pero era verdad.
Pasar allí la noche tampoco fue tan incómodo. Ni Delta ni Nick estaban allí. Él había pasado su última noche de soltero en casa del padrino y Delta se había quedado en su casa porque por la mañana quería ir a su peluquería habitual. Miley supuso que Carmel se había quedado con ella y que iba a ir a la misma peluquería.
Las dos iban a salir hacia Kenthurst después de comer, llegarían allí sobre las tres y tendrían cuatro horas para prepararse para la ceremonia que empezaba a las siete.
Tenían los vestidos preparados en el cuarto de invitados. Nick y Steve no llegarían hasta el último momento.
Miley había dado instrucciones a los padres del paje y de la niña de las flores para que los vistieran en casa y los llevaran lo más tarde posible. Sabía que los niños pequeños se emocionaban y eran especialistas en sufrir accidentes el día de la boda, sobre todo cuando había escaleras y piscina.
El acto iba a celebrarse en uno de los extremos de la piscina, entre las columnas de mármol y con el jardín como telón de fondo. Para que se sentaran los doscientos y pico invitados, colocaron sillas rojas a los dos lados y en el otro extremo de la piscina. Por desgracia, casi todos ellos habían aceptado la invitación. A última hora, el padre de Delta se acordó de alguna gente importante y también los invitó.
Después de la ceremonia, retirarían la mayor parte de las sillas dejando espacio para que la gente bailase alrededor de la piscina. En la carpa que habían colocado en el césped, no quedaba mucho espacio para bailar ya que se habían colocado allí las mesas para el banquete.
—Espero que todo salga bien —dijo Miley.
Denise la miró sorprendida.
—Estoy segura. El tiempo es estupendo y todo tiene un aspecto magnífico. La casa. La carpa. Las luces. ¡Todo! Estás preocupada porque la noche del ensayo no estabas aquí, pero tu socio colocó a todo el mundo en su sitio sin ningún problema. Por cierto, ¿estás segura de que te encuentras mejor? Tienes buen aspecto.
—Estoy bien. Fue sólo un virus de esos que duran veinticuatro horas —Owen era el único que sabía que ese día no estaba enferma.
Además de Nick, por supuesto.
Miley no le había contado a Owen toda la verdad, sólo que había un poco de tensión entre ella y Nick y que sería mejor que él dirigiera el ensayo. Owen estaba encantado de ayudarla. ¡No quería que nada arruinase la boda del año!
—Delta estaba preocupada por si no te ponías bien para la boda, pero Nick estaba seguro de que vendrías —dijo Denise.
Miley se estremeció. Así que él seguía enfadado con ella. ¿Qué creía? ¿Qué ella intentaría estropear algo?
Suspiró y Denise la observó de cerca.
—Estás un poco pálida. ¿Qué te parece si bajamos y nos tomamos un brandy?
—Buena idea,Denise —contestó Miley sonriendo.
El brandy funcionó. Igual que mantenerse ocupada.
Delta y Carmel llegaron después de comer, y las mandaron arriba para que se arreglaran. Tenían que estar listas una hora y media antes de la ceremonia para tomarse las fotos.
Empezaron a suceder cosas. Llegaron las flores. Apareció el hombre del vídeo dispuesto a dejar todo preparado antes de que los invitados comenzaran a molestar. Miley sabía que el fotógrafo no llegaría hasta las cinco y media. Bill ya había ido la semana anterior y había planeado desde dónde tomaría las fotos.
El catering y los aparcacoches también estaban allí. Miley iba de un lado para otro comprobando cosas, deseando que no fallara nada. Si ocurriese algo, Owen la mataría.
A las cinco Denise subió a arreglarse. No quiso ponerse el traje blanco demasiado pronto porque tenía miedo de que se le arrugara al sentarse.
Miley no tenía que preocuparse por eso. Su vestido no se arrugaba. Tampoco tenía intención de sentarse.
Bill llegó a las cinco y media en punto, con su ayudante y un grupo de cámaras. Miley recogió los ramos y acompañó al fotógrafo a buscar a la novia y a la dama de honor para que les tomara algunas fotos en la escalera.
Hasta Miley tenía que admitir que ambas estaban preciosas. Especialmente Delta. Parecía una princesa.
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