sábado, 28 de enero de 2012
Cap 19.-
—Seguro que sí.
—Tengo un catálogo de ramos en el coche. Iré por él y así puedes elegir cuál…
—Oh, no, no me agobies con esas cosas. Elige tú —la interrumpió Delta.
Miley la miró. En ninguna de las bodas que había organizado se había encontrado con alguien que no quisiera elegir el ramo.
Delta debió de ver la expresión de su cara.
—No tenemos tiempo para que yo elija todo personalmente, Miley . Por eso te ha contratado Denise. Y lo comprendo. Eres tan eficiente. Y lo has hecho tantas veces. Me fío que me conviertas en la novia del año. Después de todo, es tu trabajo, ¿no?
—Sí —contestó Miley un poco confusa—, pero es tu boda, Delta. Las novias suelen tener las ideas muy claras acerca de lo que les gusta y lo que no.
—Oh, yo sé muy bien lo que me gusta y lo que no, ¿verdad, Carmel? Sólo que no me preocupan mucho las bodas. Si la sociedad no exigiese que haya que casarse antes de tener niños, no me casaría con nick . Habría tenido un hijo con él.
—Bueno… umm… hoy día hay muchas mujeres que hacen eso —dijo Miley.
Delta se rió.
—No tendrán un padre como el mío. Yo…
Carmel le dio un golpecito en el hombro a Delta.
—Será mejor que nos quitemos estos vestidos,Del . No queremos que se estropeen ¿verdad?
Durante un instante pareció como si Delta se hubiese enfadado con su amiga, sin embargo, sonrió.
—Tienes razón, sólo faltaba eso.
—Será mejor que elijáis los zapatos antes de desvestiros —dijo Miley —, y todos los complementos que queráis.
Al cabo de una hora ya habían comprado todo lo necesario, Corinne y Carmel se marcharon juntas y Miley iba de vuelta a su oficina sintiéndose un poco perturbada.
Con otra novia habría estado todo el día ocupada. Y quizá dos. Pero estaba claro que Delta no era la novia perfecta.
«Sólo quiere ser la esposa de Nick y la madre de sus hijos», Miley pensó en lo que Denise había dicho el domingo.
Miley se preguntaba si Nick conocería ese lado atípico y rebelde de Delta. Si ella le habría contado que no se casaría con él si pudieran tener hijos sin casarse.
«No, hijos no», se corrigió Miley, «ella dijo hijo. ¿Sólo querrá tener uno?», Miley estaba segura de que Nick querría tener más de uno. Hacía diez años lo quería, y ¿por qué iba a haber cambiado de idea? Denise también lo dijo el domingo. El quería hijos, no sólo uno. Él era hijo único y lo odiaba.
Miley no dudaba que la chica amase a Nick. Pero el amor no era suficiente cuando se trata de dos personas totalmente diferentes, con objetivos distintos.
Nick y Delta aparentaban ser la pareja perfecta, pero, ¿lo eran? ¿Delta, podría hacer feliz a si Nick realmente no quería casarse? Una prueba de su carácter era que ella se iba de viaje justo las semanas anteriores a la boda. Podía ser que su alborozo externo disimulara su desazón interna, ¿Cómo no se daba cuenta Nick?
¿Qué podía hacer Miley?
No podía llamar a Nick y decirle sus teorías acerca de Delta. Tampoco tenía sentido decirle nada a Denise cuando se vieran esa semana para concretar los detalles de la boda. La madre de Nick pensaba que delta era estupenda. Y en cierta manera lo era. La chica era encantadora y radiante cuando se lo proponía.
De repente, Miley pensó en el padrino.
Steve.
Parecía que a Steve no le importaba Delta. Ella lo iba a ver el martes, cuando fueran a encargar los trajes.
Miley permanecería atenta y si se presentaba la oportunidad, entonces ella…
Bueno, no estaba segura de lo que haría. ¡Pero haría algo! No podía permitir que Nick se casase con la chica equivocada. Lo liberaría para que fuese feliz. Había algo, algún instinto femenino, que la advertía de que él no sería feliz con Delta.
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