-Me alegro -dijo ella-, porque es un apartamento enormemente grande para una persona. Algunas veces me da miedo porque es tan grande y tiene todas esas cosas tan raras. y no es que yo sea nerviosa... No es que tenga nada que ver con, bueno, ya sabes, con lo que pasó en el parque.
Nick se volvió para mirada.
Ella sabía que debía detenerse, que se estaba poniendo en evidencia. .
-Ya lo he superado -añadió ella-.Totalmente. Bueno, fue horrible cuando ocurrió pero en realidad no me hicieron ningún daño y, además, los arrestaron.
Él le asió la cabeza con las dos manos, le levantó la cara y la besó apasionadamente.
Miley dejó que la boa y el bolso cayeran al suelo y se aferró a él, besándole con la misma pasión. Nick la empujó contra la pared del ascensor y le enterró las manos en el pelo... . Miley sintió que el ascensor se paraba en el piso seis.
Sin embargo, él no la soltó sino que siguió besándola, suavemente en aquellos momentos, con ligeros toques de la lengua y los labios... Aquel beso siguió y siguió, convirtiéndose de nuevo en algo lleno de pasión. Justo cuando Miley pensó que el corazón le estaba a punto de estallar, él se apartó, sin aliento, y apoyó la frente contra la de ella.
Y se quedaron así, en silencio, durante unos instantes.
- El montacargas se ha detenido -dijo ella. -Invítame a tomar una copa -sugirió él, besándole la frente.
-¿Solo a tomar una copa?
- Tengo en mente encontrar una excusa para besarte otra vez.
-Entonces, de acuerdo -afirmó Miley, riendo-. ¿Te gustaría entrar a. tomar una copa?
-Me encantaría. Gracias por pedírmelo.
Pasó una hora antes de que él volviera a besarla de nuevo. Tomaron una copa de vino en el salón y luego Nick le pidió a Miley que le enseñara el almacén de Cris, famoso por sus objetos extraños, que se había convertido en casi una leyenda.
El Tour, durante el cual ella evitó mostrarle su rincón de joyería, concluyó en su nido. Impresionado con la vista, Nick levantó las persianas para verlo mejor y apagó la luz. Luego los dos se acurrucaron en la cama que entonces era un sofá y lo contemplaron todo extasiados. Ella tenía la cabeza apoyada en el pecho de Nick, mientras él le acariciaba ligeramente el pelo.
Los dos se habían quitado los zapatos y Nick se había despojado también de su chaqueta y se ha¬bía aflojado la corbata.
-Me gusta que lleves el pelo suelto.
Ella levantó la cara para mirarlo.
Él le sonrió y se inclinó para rozarle los labios suavemente con los suyos.
Nick se reclinó en las almohadas, colocándola encima de él mientras le dibujaba círculos imaginarios en la espalda. Al sentir que él bajaba un poco más las manos, ella se puso rígida.
-Déjame tocarte -murmuró él-. A través de la ropa -añadió él.
Ella miró ansiosamente a través de las ventanas-. Nadie puede vemos.
Él la acarició suavemente, besándola al mismo tiempo. Las sensaciones eran hipnóticas, haciendo que ella se sintiera transportada fuera de sí. Poco a poco, él fue besándola más profundamente y sus caricias se hicieron más frenéticas.
Una y otra vez, él le besó la garganta, pasando a hacerlo en la oreja, causándole una sensación de placer que nunca había sentido antes.
Nick cerró las manos sobre el trasero de ella y la estrechó contra él. A través de las capas de tela, ella pudo sentir lo excitado que él estaba. Fue un gesto tan carnal que ella jadeó.
-Nick...
-Confía en mí.
Estrechándola entre sus brazos más fuertemente, él se dio la vuelta de manera que fue ella la que quedó abajo.
Él la besó de nuevo, moviéndose contra ella lentamente pero rítmicamente. Era el movimiento del sexo.
Miley sintió que el deseo se apoderaba de ella. Se sentía bien en una posición tan íntima con él. La tentación que sentía de responder con su cuerpo al baile sensual de Nick era demasiado difícil de resistir.
Pero lo consiguió.
-Dijiste que no...
-y no voy a hacerlo. .
-Esto es más que besarse.
-Estoy seguro de que has besado a otros hombres antes -dijo él, apartándose de ella para apoyarse con un codo en las almohadas.
-Sí, claro.
-Por mucho que me gustaría creer que soy el primer hombre... el primero en tocarte del modo en que estoy haciéndolo, hacer las cosas que te estoy haciendo... es mucho desear; ¿verdad?
-Me temo que sí -admitió ella-. Soy virgen pero no soy monja.
-¿y te molestó tanto como ahora?
-No... Nunca me sentí así.
-¿Puedo tomarme eso como un cumplido?
- Es que no me parece muy probable que tu tengas la intención de parar -dijo ella. Sin embargo, no era que ella quería que lo hiciera.
Ella lo deseaba, quisiera que él la poseyera. Pero no sin amor.
-No estoy intentando seducirte, Miley pero no voy a mentirte. Quiero todo lo que tú estés dispuesta a darme de ti. No voy a insistir en el tema porque prometí solo besarte. Pero creo que esa definición puede extenderse... hay otras cosas que podemos hacer el uno por el otro, maneras en las que podemos disfrutar de nuestros cuerpos... -añadió él, acariciándole el vientre-. Sería como hacer el amor. Me gustaría darte ese tipo de placer.
-Nick...
-Déjame -musitó él, acariciándole a través del vestido-. Quiero darte placer. Tú no tienes que hacerme nada.
-No, Nick -insistió ella, deteniéndole la mano-. También quiero guardar eso para cuando en realidad signifique algo, cuando sea parte de algo...
- Para cuando estés enamorada -dijo él, apartándole los mechones de pelo de la cara.
- Tú crees que soy una estúpida, que soy infantil...
-NO, lo respeto -respondió él-, pero no por eso tiene que gustarme.
-No creo que debiéramos estar aquí de este modo. .
- Pero yo quiero estar aquí -afirmó él, acurrucándose a ella-. Y creo que tú también lo quieres. Puedo poner el límite donde tú quieras, Miley. Supongo que no quieres que te toque debajo de la ropa -añadió. Ella negó con la cabeza, a pesar de que no era eso lo que deseaba-. Y sé que no quieres que te dé un... placer más completo. Puedo afrontarlo. Es como vivir de nuevo la adolescencia, cuando solo se me permitía ir hasta ciertos límites.
-Supongo que recuerdas lo frustrante que eso era.
-En cierto modo, era delicioso -respondió él, jugueteando con un pezón hasta que se irguió a través de la tela-. Hay cierta emoción en mantener un estado de permanente excitación cuando no se tiene esperanza de verse aliviado a la vista. Creo que los placeres de la abstinencia sexual se infravaloran.
-Esto no sería sensato. Ya sabes Nick que sería muy fácil que las cosas se escaparan a nuestro control.
-¿No confías en que pueda frenarme?
-No es una cuestión de confianza.
-Sí que lo es. Yo soy mucho más fuerte que tú -dijo él, tomándola por las muñecas y apretándoselas contra las almohadas. Con un rápido movimiento, le separó las piernas y se colocó entre ellas-. Podría forzarte si quisiera. Dentro de ti, sabes que soy capaz de poseerte contra tu voluntad. Los ojos de Nick brillaban al buscar los de ella. Las manos le parecían esposas de hierro sobre las muñecas.
-Solo creo que podrías encontrar difícil detenerte cuando tuvieras que hacerlo. Con una mirada resuelta, Nick se sentó y le tomó las dos muñecas con una mano.
Con la otra, se empezó a desatar la corbata.
-¿Qué estás haciendo? -preguntó ella al ver que él le empezaba a atar las muñecas con la corbata.
-Voy a mostrarte hasta dónde puedo llegar, hasta dónde puedo llevarte a ti, y a mí, y todavía ser capaz de detenerme -dijo él, atándole las manos a una de las barras de la cama, con una sonrisa-.Aunque tú me pidas que no lo haga.
yaz me encanto estuvo hermoso el cap sigela porfavor C:
ResponderEliminarwoow por que la dejas ahiiiiiii
ResponderEliminarme encantooo
siguela please.....