-pregúntale a Miley. Oh, espera un momento. No puedes porque has decidido excluirla de tu vida sin razón alguna. Ya sabía yo que ibas a hacerle daño. Nunca debería haber organizado que los dos salierais juntos.
- Espera un momento -dijo Nick, agitando el alfiler del pelo de Miley-. ¿Que no tengo ninguna razón? Debes de estar bromeando. Ha estado jugando conmigo, como sabrás muy bien. Ella me ha utilizado.
- Tú también la has utilizado a ella. ¿Es que no te acuerdas de cómo os conocisteis? Porque ella accedió a acompañarte.
-Eso fue diferente -replicó Nick-. Eso estaba encima de la mesa. Lo que ella me hizo fue engañarme, diciéndome que era modelo cuando...
-¿Quién te parece que no se entera de nada en estos momentos?
-¿Qué significa eso?
-¿Quién crees que la obligó a decir eso? -preguntó Cris-. Ella solo accedió a todo el asunto este de la «golosina para el brazo» por mí, a pesar de que ella pensaba que no era buena idea. Y la única razón por la que accedió a hacerse pasar por modelo fue porque yo le insistí. Después de la gala del Waldorf, cuando tú la elegiste para que te acompañara a todas esas fiestas, ella me suplicó que te dijera la verdad. Me dijo que no podía soportar esa mentira, que no era algo muy escrupuloso. Yo la convencí de que lo hiciera por mi propio bien. Solo por el mío. Cualquier beneficio que ella haya obtenido es secundario y nunca fue lo suficientemente importante para ella como para justificar el engaño. Cris sonaba como si estuviera casi sin aliento después de aquel vehemente monólogo.
Nick acercó una silla y se sentó, esperando que él siguiera.
-Hay tanta ironía en todo este asunto -continuó Cris-, que casi no sé ni por dónde empezar. Sin embargo, hay dos que por su tamaño destacan. La ironía número uno es que yo maquiné todo esto por el bien de mi carrera. Miley fue solo una víctima, como tú, y sin embargo es ella la que está pagando por todo esto. Además, tú intentas darme más trabajo. Es decir, supongo que es esa la razón de tu llamada.
-¿Y la ironía número dos? -preguntó Nick, frotándose la frente.
- Esta te va a encantar. La número dos es que Miley cree que todo esto es culpa suya. ¿Te lo puedes creer? A ti te disculpa totalmente de que hayas hecho algo malo, dice que es perfectamente comprensible que la dejaras. Del modo en que ella lo ve, ella mintió durante dos meses al único hombre que ha amado. ¿Por qué no ibas a sentirte tú ultrajado? Ella no acepta que en realidad es todo culpa mía por obligarla a hacerlo porque dice que es adulta y que, a pesar de que estaba en contra, lo hizo. En lo que a ella respecta, ella es la culpable de todo. Así de sencillo. Te debe de hacer sentirte estupendamente el ver que ella se echa todo encima y te libra de toda culpa -añadió Cris. Nick sentía muchas cosas en aquellos momentos, pero «estupendamente» no era una de ellas.,.
-. No te creas que porque ella se echa la culpa de todo, está completamente por los suelos. Al principio, cuando tú no la llamabas, parecía que alguien le hubiera desgarrado las entrañas. Durante una semana después de eso, pareció un zombi. Yo nunca la había visto así antes. Ahora está mucho mejor. No te puedes imaginar lo que yo he pasado durante este mes, sabiendo que todo era culpa mía, que yo le había hecho todo eso, con un poco de ayuda tuya, capullo arrogante, frío, baboso y come riñones.
-Vale. ¿Sabes una cosa, Cris? Todo esto ha sido de lo más esclarecedor. No es que disculpe nada de lo que ha pasado pero explica unas cuantas cosas. ¿Puedo preguntarte por qué no se te ocurrió llamarme y compartir todo esto conmigo antes?
- En realidad, lo que se me ocurrió fue ir a tu casa con una docena de matones con bates de béisbol y cadenas. Pero Miley no me lo permitió. No era de su gusto -le explicó Cris, mientras Nick miraba ansiosamente el vaso que había dejado encima de la mesa-. Y me hizo prometer que no te llamaría por teléfono, ni si iba a... ya sabes.
-¿Acusarme de comer riñones?
-A ella no le importaba que yo siguiera trabajando contigo, en realidad, era lo que quería, pero me hizo jurar que no te llamaría y contarte toda esta historia. -Y, sin embargo, lo has hecho.
-Ah, pero yo no te llamé. Me llamaste tú, lo que significa que mi promesa ya no cuenta. Por cierto, ¿a qué debo el honor?
-¿Me creerás si te digo que estaba de humor para que me echaran un buen rapapolvos?
-Lo siento, amigo, pero no eres mi tipo.
-En realidad, esperaba que volviéramos a trabajar juntos.
-Sí, claro. Eso será cuando se hiele el infierno.
-Venga ya, Cris...
-Escúchame bien... Nick. No necesito trabajar contigo. Es más, no quiero hacerlo. No lo haría ni aunque la única alternativa que me quedara fuera dedicarme a limpiar los escupitajos de los andenes del metro.
-Siento mucho oír eso, Cris. Yo... -dijo Nick, recostándose en su sillón para cerrar los ojos-. Oye, ¿está Miley ahí? Me gustaría hablar con ella.
-Se te ha acabado la suerte, colega. Se ha marchado.
-¿Que se ha marchado? -repitió Nick, abriendo los ojos-. ¿No habrá vuelto a...?
-¿Ohio? ¡Qué va! Le encanta esta ciudad. Se ha alquilado su propio apartamento. Se mudó hace dos semanas.
-¿Dónde? ¿Aquí en Manhattan?
-¿Ya ti qué te importa? Ya has tenido tu oportunidad con ella.
-Venga ya, Cris -replicó Nick, metiéndose el alfiler del pelo en un bolsillo del pantalón y sacando del bote de bolígrafos su pluma Mont Blanc favorita-. ¿Cuál es su número de teléfono?
-Dos, uno, dos, cinco, cinco, cinco. Que te den. Cris había colgado de nuevo.
Nick se dio la vuelta y arrojó la pluma contra la pared de enfrente, en la que se chocó y soltó un chorro de tinta. En aquel momento, sonó el intercomunicador. Maldiciendo, Nick se dirigió al aparato y apretó el botón.
-¿Qué?
- El señor Van Aucken está subiendo -dijo la voz de Tom.
¿Joe? Pero si él siempre llamaba primero.
-Estupendo -bufó Joe, apoyándose contra la pared.
Probablemente podría conseguir el número de teléfono de Miley del servicio de información, pero no era una buena idea.
En realidad, nada había cambiado. Miley le había mentido durante dos meses, a pesar de que ella era la que había sufrido por ello. ¿Por qué revolver las cosas cuando Nick ya había conseguido lo que quería? Sin embargo, si pudiera oír su voz una vez más...
Entonces, Joe llamó furiosamente a la puerta.
Nick la abrió. Lo primero que recibió fue un puñetazo en la cara, que hizo que perdiera el equilibrio.
Nick no entendía nada:. Se pudo apartar justo a tiempo cuando Joe le lanzó una patada al estómago.
Joe se tambaleó y se cayó al suelo, maldiciendo profusamente. Apestaba a whisky.
-Joe, ¿qué diablos...? -preguntó Nick, poniéndose de pie.
-¡Ven aquí! -le ordenó Joe, poniéndose de pie a duras penas-. ¡Ven aquí y pelea conmigo como un hombre, saco de...!
-Mira, Joe -dijo Nick, apartándose un poco de él al ver que tenía una mirada salvaje en los ojos, que no podían centrarse en una imagen-. No sé de lo que va esto, pero tú estás borracho. ¿No te parece que podrías...?
-Creo que podría sacarte los ojos por salir con Demi a mis espaldas. Aquello era un descubrimiento estupendo.
Nick se colocó detrás de la mesa y extendió las manos en un gesto de paz.
-Joe, yo no estoy intentando robarte a Demi. No mencionó el hecho de que Demi lo había dejado hacía casi un mes y que, por lo tanto, era libre de salir con quien ella quisiera y que, técnicamente, esa persona no se la podría robar. Tampoco le dijo que encontraba a Demi una mujer carente de atractivo sexual.
-¡Y una beep! -gritó Joe, lanzándose a por él-. ¡Os vi!
Nick se echó a un lado mientras Joe se lanzaba a través de la mesa, acabando de bruces sobre la alfombra. Entonces, se le cayó una pequeña petaca del bolsillo del abrigo.
- Lucha conmigo -gimió Joe, luchando por levantarse-. ¡Lucha conmigo, cobarde!
-Joe-dijo Diego, poniéndose en cuclillas al lado de su amigo para ponerle una mano en el hombro-, no tengo intención de luchar contigo.
-¡Lucha conmigo! -aulló Joe, dando puñetazos en la alfombra-. ¿Por qué no quieres luchar conmigo?
-Yo no estoy saliendo con Demi, Joe.
-¡Te vi! Estaba allí anoche, al otro lado de la calle de dónde ella vive. Te vi con ella.
-¿Qué has estado al lado de su apartamento? ¿Has estado espiándola?
-Solo anoche. Mi madre me llamó desde Palm Beach esta mañana. Había oído el rumor de que Demi había empezado a salir con otro -explicó Joe. Beryl, por supuesto.
Nick hizo un gesto elocuente con los ojos-.
- Cuando vi que la llevabas a casa, no me lo pude creer. ¡Yo pensaba que eras mi amigo! ¿Cómo has podido hacerme esto?
-Escúchame, Joe.
-¡Vete al infierno! -exclamó Joe, mientras luchaba por levantarse.
- Esto es obra de tu madre -explicó Nick, atrapando a su amigo por el pelo e inclinándose sobre él-. Los dos hemos sido juguetes en sus manos.
-¿De qué estás hablando?
-Me convenció para que saliera con Demi, estrictamente como «golosina para el brazo», diciéndome que así colaboraría a mantener. alejados a otros hombres mientras tú te decidías. En realidad, ella estaba esperando obligarte a actuar poniéndote celoso. Por eso te llamó esta mañana.
-Esa mujer va a ser la causa de mi muerte -dijo Joe, cerrando los ojos;
-¿De tu muerte? -se burló Nick, soltando a Joe. Luego se puso de pie y se frotó la mandíbula. Tenía el labio partido-. Pues me alegro mucho de que no llevaras pistola.
-Lo siento, amigo -se disculpó Joe, aferrándose a la mesa para levantarse-. Me volví loco, supongo... Es que quiero tanto a Demi. Cuando pensé que podía perderla...
-Lo que no entiendo, Joe, es por qué te estabas ligando a todas las mujeres de Nueva York si, desde el principio, estabas enamorado de Demi.
-¿Estás diciendo que yo no la quería de verdad? -le espetó Joe, de nuevo en un tono beligerante-. ¿Qué sabes tú del amor? Si tienes un trozo de hielo en vez de corazón...
-Ojalá fuera eso cierto -musitó Nick, dándose la vuelta... Joe, lo siguió hasta la cocina.
Nick sacó una bolsa de guisantes congelados y se la puso en la mandíbula mientras se sentaba en un taburete.
-Pues claro que es cierto -dijo Joe, sentándose en el otro taburete-. Solo un androide sin alma hubiera dejado a una mujer como Miley sin presentar batalla. No me importa lo que tú creas que ella te hizo. Lo que importa es que los dos conectasteis como yo no he visto a nadie jamás y tú la echaste de tu vida solo porque es humana y te mostró que tiene defectos, como el resto de los seres humanos. Bueno, yo no pienso dejar que Demi se me escape. Voy a casarme con ella.
- Podría parecer que tu madre siempre se sale con la suya -dijo Nick, sacándose los cigarrillos del bolsillo trasero del pantalón y entendiendo uno.
-Siempre. Veo que has vuelto a empezar a fumar, ¿eh? Supongo que no oíste lo que dijeron en ese programa de televisión.
-Nunca lo he visto. Cuándo dices que te vas a casar con Demi, ¿quieres decir que se lo vas a pedir de verdad?
-Soy un hombre nuevo -replicó Joe, que parecía ya casi sobrio-. Tendré que conseguir que ella me crea. Mi madre dice que es una buena idea, cuando le pides a una mujer que se case contigo, tener un anillo de compromiso espectacular a mano como gesto de buena voluntad, especialmente si no estás seguro de cuál será la respuesta. Ella dice que yo debería ir a la zona de las joyerías porque allí tienen las mejores piedras del mundo si sabes lo que tienes que buscar, pero yo pensé que sería más romántico llevada a Tiffany's.
-En Tiffany's hacen unos anillos preciosos -dijo Nick, algo pensativo. Entonces, dejó a un lado la bolsa de guisantes y se sacó el alfiler del pelo del bolsillo-. Y Miley también... -Pero... -empezó Joe, sonriendo con incredulidad-. ¿Estás intentando proporcionarle trabajo a pesar de que crees que ella se ha portado mal contigo? ¿Te ha dicho alguien alguna vez que eres caballeroso hasta la médula?
Nick sonrió mientras daba vueltas al alfiler.
-Que coincidencia que me digas eso.
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