- Buenas tardes, señorita Cyrus -dijo el maitre a la entrada de la Sala de Cristal, el restaurante favorito de Miley-. Hace mucho tiempo que no la he visto. ¿Va a comer hoy con el señor Jonas?
-No... Voy a comer con el señor Van Aucken -respondió ella, recorriendo la vista por la habitación. Todo estaba decorado para las Navidades-. Me parece que él no ha llegado todavía.
-Estoy seguro de que lo hará en breve. ¿Le gustaría una mesa al lado del árbol de Navidad?
-Claro -replicó Miley, al ver el imponente árbol, que medía casi cinco metros y estaba adornado con preciosas luces. El maitre la acompañó a la mesa.
-Que disfrute de su almuerzo -dijo él, desapareciendo. Miley colocó su portafolios encima de la mesa y sacó la bolsita de terciopelo azul que contenía el anillo de compromiso que Joe le había encargado para Demi.
El motivo de aquel almuerzo era reunirse con él para que pudiera inspeccionar, y probablemente aprobar, su trabajo. Lo único que Miley deseaba era que él hubiera elegido otro restaurante, cualquiera, para llevar a cabo aquella reunión. El Salón de Cristal albergaba demasiados recuerdos para Miley.
Ella y Nick solían comer allí tres o cuatro veces a la semana mientras estuvieron saliendo. Él probablemente seguía yendo allí para comidas de empresa, pero era la primera vez que ella había pisado el lugar desde que su relación con Nick había terminado. ¿Qué haría si, al mirar a otro lado de la sala, lo viera con un cliente? ¿Cómo se sentiría? Simplemente verlo una vez más... Normalmente era la última cosa que quería pero, algunas veces, era todo lo que deseaba: Miley aferró la bolsita en la mano, solazándose en el objeto sólido que había dentro.
Se sentía muy orgullosa del anillo pero tenía algunos nervios ante la reacción de Joe al verlo. No era un anillo corriente. ¿Le gustaría? ¿Y a Demi? Ella tenía un gusto bastante conservador. Tal vez no había sido buena idea que Joe le hiciera a Miley el encargo. Le había dado carta blanca para crear aquella joya tan importante.
Lo único que le había pedido había sido que usara su imaginación .y creara su propia visión del anillo más increíble que hubiera existido. Según él, nada era demasiado bueno para Demi y además, él tenía mucho por lo que compensarla. Joe le había dado la piedra que quería que utilizara, un diamante oval, sin ninguna tara que probablemente le había costado una fortuna. Además, había pagado el trabajo de Miley por anticipado. Aquello había sido diez días atrás.
En aquellos momentos, Miley se preparaba para que él diera el visto bueno y le sugiriera una inscripción.
-Mira, está nevando por primera vez en todo el invierno, pero sigue brillando el sol -dijo alguien sentado en la mesa de al lado.
Miley se volvió para mirar por la ventana más cercana a la suya, que daba al Jardín de Cristal. Bajo la fría luz del sol, los árboles llenos de luces parecían estar hechos de azúcar.
Recordó que Nick le había dicho, la primera vez que habían ido a aquel restaurante, que aquellos árboles le recordaban a ella y a las joyas que la cubrían como una reproducción de la naturaleza.
Aquel recuerdo le hizo un nudo en la garganta. ¿Por qué había tenido Joe que elegir aquel restaurante con todos los que había en Nueva York?
-Hola, Miley.
Miley se dio la vuelta y vio a Nick, de pie a su lado. Estaba muy guapo, con un traje gris y una corbata a juego.
- Nick... Hola -dijo ella por fin, con el corazón en un puño.
-¿Puedo sentarme contigo?
-Ah, bueno... estoy esperando a Joe-respondió ella, indicando la bolsita de terciopelo-. Me ha encargado el anillo de compromiso que le va a ofrecer a Demi.
Se produjo una pequeña pausa, al final de la cual Nick dijo:
-Lo sé pero a pesar de todo me gustaría reunirme contigo. Sin esperar el consentimiento de Miley, apartó una silla de la mesa y se sentó. ¿Cómo podía saberlo? Probablemente Joe le había dicho que se iba a reunir allí con ella. ¿Sería posible que Nick hubiera ido allí expresamente para verla? Miley intentó ahogar la alegría que sintió ante aquella posibilidad. Tal vez lo único que quería era hablar con ella, por los viejos tiempos, pero eso no significaba que estuviera dispuesto a darles otra oportunidad.
-¿Qué tal estás? -preguntó él.
-Bueno, ahora tengo mi propio apartamento.Está en un precioso edificio de antes de la guerra en el barrio del Upper West Side. Y mi negocio va... Miley dudó. No podía olvidar que su negoció, o más bien el hecho de que ella le hubiera mentido al respecto, habían sido las causas de su ruptura.
-He oído que crece como la espuma -ofreció él, sonriendo.
- Es increíble -dijo ella, también sonriendo aliviada al ver su reacción-. Mucho mejor de lo que yo había anticipado.
-y aparte de eso, ¿cómo estás?
Un joven se les acercó entonces y les llenó dos copas de agua helada. Miley bebió un poco.
-No tan bien. ¿Y tú?
-Yo tampoco. Empecé de nuevo a fumar.
-No, Nick...
-Pero entonces los tiré todos por el retrete hace una semana y media, así que, desde entonces, estoy libre de nicotina. Y esta vez es para siempre.
-Me alegro de oír eso.
-Estás muy hermosa, Miley... como siempre.
Ella arqueó una ceja con escepticismo. Vestida simplemente con un jersey y una falda negros, sin casi joyas y muy poco maquillaje, peinada con una simple trenza, Miley dudaba que aquello fuera cierto. Además, así se sentía segura. Nick, por otra parte, estaba tan elegante como siempre.
La última vez que Miley le había visto con aquella corbata gris, él la había utilizado para atarle las manos a la cama el día antes de que la hubiera conducido, les hubiera conducido, a experimentar el más frenético deseo.
¿Era posible que el hombre, urbano y civilizado hasta la médula que estaba sentado enfrente de ella, hubiera sido el mismo que la había devorado con tan salvaje abandono en la cama? ¿Era aquel el hombre que le había hecho el amor, lenta y dulcemente durante horas, el que le había declarado su amor a la mañana siguiente...? ¿El que también la había rechazo después con frialdad...?
-¿Te importa si echo un vistazo?
-No, en absoluto.
Nick se puso sus gafas, abrió la bolsita y se puso el anillo en la palma de la mano.
-Oh, Miley -exclamó él, haciendo girar la piedra para que el anillo brillara a la luz del sol que entraba por la ventana-. Te has superado. Es... fenomenal.
Ella no pudo reprimir una orgullosa sonrisa. Pensaba que, efectivamente, era fenomenal pero su trabajo no era del gusto de todo el mundo. Había tardado días en perfeccionar el diseño. Era un círculo dorado de hojas de viña entrelazadas que rodeaban y algunas veces cubrían el espectacular diamante.
El trabajo llevaba muchos pequeños detalles y había tardado mucho tiempo. Había tenido que empezar dos veces pero el resultado final era lo que Joe había querido una obra maestra.
Ella lo había fotografiado desde todos los ángulos para su álbum. Aquellas fotografías serían todo lo que tendría cuando Joe se hubiera quedado con el anillo.
- Le dije que podría hacer un par de anillos de boda a juego -dijo Miley-. El de Demi se podría acoplar al anillo de compromiso y formar una unidad.
- No puedo creerme que no me hubiera dado cuenta de que eras tú la creadora de todas esas joyas tan extraordinarias -afirmó Nick, mirando el anillo-. Se ve tu alma en ellas. Son parte de ti.
Miley no entendía el por qué de la presencia de Nick en el restaurante ni de aquella actitud tan diferente. Verlo otra vez era muy gratificante pero, a la vez, le rompía el corazón.
-No lleva inscripción -dijo él, mirando el interior de la banda de oro.
-Joe me la va a dar hoy.
-Joe no va a venir, Miley -respondió Nick, volviendo a colocar el anillo en la bolsita y quitándose las gafas.
-¿Qué quieres decir? Me dijo que...
-Yo tengo la inscripción que debes poner -replicó él, sacándose un trozo de papel doblado del bolsillo interior de la chaqueta.
Ella lo desdobló. Escritas en tinta de color azul, a pluma, y con la letra de Nick estaban las palabras: Miley: ¿Quieres compartir todo lo mío? Nick.
Miley miró la nota sin comprender, releyendo aquellas palabras una y otra vez, sin atreverse a sacar un significado de ellas.
-¿Es demasiado largo? -preguntó él-. Tal vez podrías inscribir la primera letra de cada una de las palabras, si eso te parece mejor. Tú y yo sabremos lo que significan. «¿Tú y yo?», pensó ella, preguntándose si es que era posible que existiera aquel concepto.
-El anillo no es para Demi, Miley -añadió Nick, inclinándose hacia ella-. Le pedí a Joe que te lo encargara por mí.
Él compró el anillo de Demi en Tiffany's. En realidad, Demi es más bien ese tipo de chica. Ya se lo ha dado y ella lo ha aceptado y... yo estoy hablando más de la cuenta porque estoy nervioso -concluyó.
¿Nick Jonas nervioso? Él se pasó una mano por el pelo, dejándoselo ligeramente despeinado-.
- Compré el diamante a un joyero que Beryl me recomendó. Según ella, un hombre debería tener un anillo, un anillo realmente espectacular, en la mano cuando le pide a una mujer que se case con él, especialmente si no está seguro de cuál será la respuesta. Me pareció que ella tenía algo de razón en eso. Pero como tú solo llevas tus propias joyas, yo no podía comprarte tu anillo en «Tiffany' s» también. Más o menos, me imaginé qué talla tendrías pero supongo que se podrá hacer más grande o más pequeño.
-No -dijo ella, como en un sueño-. Es mi talla pero Nick, no entiendo...
-Joe dijo algo el otro día. Me dijo que yo era caballeroso hasta la médula. Se me ocurrió que soy muchas cosas hasta la médula. Tengo sentido del honor, del deber, del autocontrol... Todas son cualidades de las que me enorgullezco, pero... tienen Un lado malo que es el de ser un poco arrogante.. Después de que...Delta y todo eso, fue un poco duro para mí mantener la perspectiva de las cosas. Tenía miedo y eso me hizo tener una reacción exagerada. No es una excusa, solo una explicación
-Yo te di muchos motivos para reaccionar del modo en que lo hiciste.
-No, yo te juzgué demasiado duramente. Me comporté como un burro, rígido, impetuoso, intransigente... -dijo él, con una tímida sonrisa- Bueno, puedes interrumpirme cuando quieras. No parece que sea capaz de conseguir detener mi lengua.
- Estoy demasiado sorprendida. Me está costando mucho asimilar todo esto.
- Eso es porque yo te estoy confundiendo con tanta palabrería. No me he callado el tiempo suficiente como para pedirte que te cases conmigo adecuadamente -admitió Nick, respirando profundamente como para darse fuerzas-. Sabes que nunca he sido una persona que haga demostraciones públicas de cariño, pero esto es algo que quiero hacer bien.
Mirando con algo de vergüenza a su alrededor, al enorme salón lleno de gente, Nick se levantó de la silla, se arrodilló ante ella y le tomó las manos entre las suyas. La charla de los demás comensales se tomó en susurro y poco a poco fue desapareciendo.
El tintineo de los cubiertos sobre la porcelana se detuvo cuando todas las personas que había en el restaurante se volvieron para contemplar la escena.
-Te amo, Miles -dijo él, con gran sentimiento-, con todo mi corazón. Siento haberme comportado como un beep y lo único que te pido es que no lo pongas en mi contra.
Los ojos de Miley se llenaron de lágrimas. A través de ellas, vio la expresión implorante, casi desesperada que él tenía en el rostro.
Nick tenía que ser consciente del público que les estaba escuchando pero se limitó a mirada a los ojos como si los dos fueran las dos únicas personas en aquella sala.
-Sé mejor persona de lo que yo he sido -le suplicó en voz baja, llena de emoción-,-. Perdóname, por favor.
Ella asintió, con las lágrimas corriéndole por las mejillas.
-Si tú me perdonas a mí -susurró ella.
-Ya lo he hecho -dijo él, tomando el anillo- Cásate conmigo, Miley. Te necesito tanto... No puedo vivir sin ti.
El nudo que ella sintió en la garganta era tan fuerte que casi le impidió hablar. Sin embargo, ella por fin dijo:
-Sí. Sí, claro que sí. Me casaré contigo.
Todas las personas que había en la sala empezaron a aplaudir al ver que Nick le tomaba la mano izquierda y le colocaba el anillo en el dedo. Luego, se llevó la palma a los labios y susurró:
-Gracias... gracias... Cuando él levantó la vista para mirada, Miley vio que él también tenía los ojos llenos de lágrimas. Entonces, Nick se puso de pie e hizo que ella se levantara para poder abrazarla.
Los vítores se unieron a los aplausos cuando los comensales vieron que los dos sé besaban, larga y tiernamente, abrazándose como si no quisieran separarse jamás, como si por fin, fueran el mismo cuerpo y alma... Y efectivamente, así era.
FIN
wow que lindooo finall
ResponderEliminarme encantoooo
DIOS MIO! YASMIN♥
ResponderEliminarHAY ME ENCANTO♥ ESTUVO INCREIBLE
COMO YA LO DIJE Y NO ME CANSO DE REPETIR AMO AMO AMOOOO TUS ADAPTACIONES♥ SON HERMOSAS ME ENCANTA DE TODOS LOS BLOG(todos son niley♥) k sigo tu eres la unica que publica todos los dias tu capitulos son largos WAO ERES LA UNICA K SIEMPRE ME DEVUELVE LA ALEGRIA MUCHA GRACIAS POR ESO & POR TODO LO DEMAS POR DEDIRLE TIEMPO AL TU BLOG AL K MUCHAS AMAMOS♥ GRACIAS TQ♥
PSDT: ME MUERO POR K SUBAS MAS MAS MAS MAS MAS OTRA ADAPTACION PORFA':3 MUCHAS MAS MAS :D
y se que derrepente no tienes mucho tiempo libre pero enserio me haria muy feliz si subieras mas adaptaciones :D
GRACIAS UN BESO BYEE CUIDATE MUCHO ESPERO CON ANSIAS MAS DE NILEY♥