jueves, 9 de agosto de 2012

Capitulo 2.-


—Sí —le dijo Miley; sacó un pañuelo y le secó dos lagrimones que se deslizaban por las mejillas de Laura—. ¿Laura, tan malo es tu tío Nick que no podéis quedaros con él?
Miley retrocedió diez años con el pensamiento. Nick Jonas era guapo a rabiar, razón suficiente para que una adolescente se enamorara, pero también era tierno y alegre. A sus veinte años se solía tomar la vida a broma, pero cuando el abuelo de Miley la había convencido para asistir a una fiesta local, Nick Jonas se había dado cuenta de su soledad y había ido a sacarla a bailar.
Teniendo en cuenta que todas las chicas de los alrededores se habían mostrado ansiosas por estar con él, el sacarla a bailar había sido un gesto de amabilidad por su parte. El que Miley se hubiera enamorado locamente de él a partir de ese momento no había sido culpa de Nick.
¿Podría haber cambiado tanto Nick Jonas? El Nick Jonas que ella recordaba no podría tratar a esos niños con crueldad.
—Es malo —dijo Laura con rabia al ver que Miley vacilaba—. Lo es. Nos pega, no nos da bien de comer y nos hace trabajar y trabajar...
—Entiendo —aquello pasaba de improbable a imposible y Miley ahogó una sonrisa—. Laura...
—¿Si... ?
—¿De verdad que te pega tu tío Nick?
Laura intentó fingir rabia, pero no le salió bien. Finalmente la pequeña se mordió el labio y desvió la mirada.
Entonces, por primera vez, habló Matthew.
—Peor aún —susurró el pequeño tras sacarse el pulgar de la boca; miraba a Miley como si tuviera mucho empeño en que ella lo entendiera.
—¿El qué?
El deseo de abrazar a aquel niño fue muy fuerte, pero Miley se controló.
—La tía Delta le cortó el pelo anoche a Laura—dijo Matthew con voz entrecortada—. Y el tío Nick se lo permitió.
Miley miró la bonita melena corta de Laura. La niña tenía el cabello fino y rubio. Lo llevaba limpio y bien peinado.
—¿Vuestro tío le cortó el pelo a Laura?
—Fue la tía Delta—susurró Matthew y miró angustiado la rizada melena de su hermana—. Laura tenía el pelo tan largo que papá solía decir que era su melena. Mamá se sentaba en la cama de Laura todas las noches y nos contaba cuentos mientras le cepillaba el pelo. Siempre solía decirle que se dejara el pelo largo porque era lo más bonito que tenía, pero la tía Delta se lo cortó ayer. Y el tío Nick dijo que lo hecho, hecho está. Y la tía Delta dijo que a partir de ahora siempre tiene que llevarlo corto porque es una tontería tenerlo tan largo. Así que... tenemos que marcharnos. Tenemos que irnos lejos.
Miley se estremeció.
Había tanto dolor en la voz del pequeño que a Miley le entraron ganas de llorar de rabia. Qué estupidez y qué falta de respeto hacia la pequeña. Nick Jonas y la desconocida y terrible tía Delta tenían que dar cuenta de muchas cosas. Y Miley desde luego no pensaba defender a unos adultos que se comportaran de tal modo.
—Tu tía y tu tío no han hecho bien al cortarte el pelo, Laura, sobre todo porque significaba tanto para ti —consiguió decir, y se sorprendió al ver que estaba a punto de llorar—. Pero... no creo que la solución sea escaparse.
—¡Lo es! —susurró Matthew.
—No —incapaz de controlarse, Miley se adelantó y los abrazó a los dos—. Y creo que vosotros lo sabéis. Vuestro tío es la persona que os cuida, y necesitáis aceptar eso. No tenéis elección, niños. Debéis volver a casa y enfrentaros a la situación... y también decirle lo que pensáis acerca del corte de pelo de Laura.
—No podemos —dijeron horrorizados ambos niños.
—¿Y qué os parece si os llevo yo? —les sugirió Miley con amabilidad—. ¿Y si Paddy y yo os llevamos a casa y nos quedamos con vosotros mientras habláis con vuestro tío? ¿Y si hablo con él para que lo entienda?
—Pero ella estará allí —susurró Laura con repulsión—. La tía Delta.
—Paddy y yo nos las arreglaremos con la tía Delta—les prometió Miley—. Ya veréis como no me equivoco —miró a su viejo caballo y sonrió—. Tenemos mucha experiencia con tías gruñonas. Paddy tenía una a la que le tenía mucho miedo, pero juntos le bajamos los humos.
Los niños miraron al caballo y sonrieron por primera vez.
—¿De verdad? ¿Qué le hicisteis?
—Le llenamos la nariz de pimienta —Miley sonrió—. Que nosotros sepamos, la tía Nobby aún está estornudando.
Matthew estaba a punto de echarse a reír.
—¿Podríamos hacérselo a la tía Delta?
Miley fingió pensárselo y seguidamente negó con la cabeza.
—No lo creo.
Entonces Laura le agarró la mano a Miley y se miró los pies.
—La tía Delta no es nuestra tía de verdad —le confió la niña—. Pero dice que la llamemos así porque lo será cuando se case con Nick.
—Bueno, entonces tal vez podáis ponerle un poco de pimienta en la tarta nupcial. Eso le parará los pies.
Esperaba que no lo hicieran nunca, pero solo lo había dicho para que los niños sonrieran y se relajaran.
—¿Si os prometo quedarme hasta que se aclare todo y que os llevaré a Paddy mañana para haceros una visita, me dejaréis que os lleve a casa ahora?
Matthew miró a Laura y Laura a Matthew y al momento se volvieron a mirarla y asintieron.
—De acuerdo, Miley —suspiró Laura—. Matthew y yo te agradeceríamos que nos llevaras a ca... —se calló—. Si nos llevaras a casa del tío Nick y la tía Delta.

Nick Jonas... ¿Cuántas veces se había repetido Miley aquel nombre en voz alta con catorce años? Había pasado semanas pensando y soñando con Nick Jonas. Pero en el presente, cada vez que el nombre de Nick Jonas asaltaba sus pensamientos, tan solo sentía enojo.
Los niños iban sentados a su lado en la camioneta con caras largas.
Miley pensó que le hubiera resultado más fácil verlos llorar, porque aquella resignación le estaba partiendo el corazón.
¿En qué tipejo duro se había convertido Nick Jonas? El y su preciosa Delta.
La granja de Jonas estaba un poco más arriba que la del abuelo.
—Somos vecinos —Miley sonrió—. Eso quiere decir que podremos vernos a menudo. Me voy a quedar aquí mucho tiempo.
—¿Por qué? —le preguntó Laura, como si creyera que Miley estaba loca por querer quedarse allí una temporada larga.
—Porque mi abuelo es mayor y me necesita —dijo Miley con dulzura—. Y yo quiero mucho a mi abuelo.
—Nosotros no queremos a nadie —dijo Laura con tristeza—. Solo nos queremos el uno al otro.
—¿No crees que podríais querer a vuestro tío Nick?
—Podríamos —dijo Laura con amargura—. Pero él dice que no puede cuidar de nosotros solo; por eso se va a casar con la tía Delta.
Ahí se terminó la conversación. No se volvió a hablar más hasta que no cruzaron la valla que rodeaba la propiedad.
Miley nunca había ido a la granja de los Jonas, pero la había visto desde la carretera y se dio cuenta de que no había cambiado mucho en diez años. Los Jonas eran gente de dinero, terratenientes. Los antepasados de Nick Jonas habían ocupado grandes extensiones de fértiles tierras de labranza generaciones atrás, y esas propiedades habían pasado de padres a hijos.
La casa de la hacienda de los Jonas era un bello conjunto de edificios bajos y espaciosos, rodeados de bellos patios y jardines de robles centenarios que protegían el lugar del sol del verano. Era la casa más grande de toda la zona, y también la granja más extensa.
Parecía que se habían dado cuenta de la desaparición de Laura y Matthew. En cuanto Miley detuvo la camioneta en el patio delantero se abrió la puerta de la casa y una mujer bajó corriendo las escaleras del porche.
Los niños se estremecieron al ver a la mujer, pero de todas maneras Miley habría adivinado que era la temida tía Delta. La mujer era mayor que Miley; en realidad tendría más o menos la edad de Nick, y resultó ser como Miley se la había imaginado.
Miley había conocido a mujeres como aquella. Delta iba vestida con lo que era casi un uniforme en la aristocracia rural; uniforme que era muy parecido en cualquier parte del planeta.
Llevaba tejanos de diseño y una camisa de seda que dejaba ver una ristra de perlas al cuello. Tenía el cabello por los hombros, recogido con un pañuelo de seda, y unas gafas de sol muy elegantes sobre la cabeza, enmarcando un rostro bello y perfectamente maquillado.
Pero bajo los costosos productos cosméticos se escondía una expresión fría y colérica.
La mujer ignoró a Miley. Le echó una mirada de asco a la camioneta y fue hacia el lado donde estaban los niños. Abrió la puerta y Matthew y Laura se encogieron instintivamente.
—Niños malos —dijo en tono suave pero con un trasfondo de rabia—. ¿Dónde diantres habéis estado? Vuestro tío ha perdido toda la mañana rastreando el campo y estábamos a punto de llamar a la policía —los miró con fastidio—. ¿Cómo os atrevéis a causarnos tantos problemas? ¡Vuestro tío se va a poner hecho una furia!
—Hola —dijo Miley—. Usted debe de ser la tía Delta. Soy Miley Cyrus.
La mujer le echó una mirada que la puso en su sitio; una mirada humillante y desdeñosa.
—Gracias por traer a los niños a casa —dijo concisamente; se fijó en el aspecto de Miley y arrugó la delicada nariz con repulsión—. Supongo que querrá algo por la molestia.
—Desde luego que sí —le soltó Miley con determinación—. Quiero ver al tío de los niños.
—Si quiere ver a alguien, aquí estoy yo —le soltó Delta—. Yo soy su tía.
—Todavía no —Miley le dedicó una sonrisa dulzona—. Hasta que se case con su tío me imagino que no será tutora legal de los niños, y con esa persona es con la que tengo que hablar.
La mujer la miró de hito en hito.
Miley esperó con calma la respuesta de la mujer.

1 comentario:

  1. Ohhhh Shiiii!!!!!
    Algo me dice que esta nove me va a fascinar!!!!! Me hace mucha gracia el personaje de Miley, ya quiero leer más :) Sube pronto porfas bye c:

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