lunes, 13 de agosto de 2012

Capitulo 6.-

Nick y Miley salieron juntos al patio trasero y lo encontraron vacío. Tanto Paddy como Matthew habían desaparecido.
—Paddy quería comer algo —Laura dijo con voz trémula—. Al menos eso creímos Matthew y yo. Por eso le llevamos al campo de trigo; solo para que lo probara.
—El campo de trigo... —dijo Nick al tiempo que echaba a correr con Laura de la mano—. ¿Y dices que Matthew iba montado en el caballo?
La niña apenas podía avanzar al paso de su tío.
—Matt quería montar a Paddy —dijo la niña medio sollozando—. Así que pusimos a Paddy junto a la cerca y Matt se montó. Y Matt dijo «arre», y Paddy se lanzó al galope. Iban muy, muy deprisa y Matt le gritó que se parara, pero Paddy no lo hizo.
Ni Nick tampoco. Dejó atrás a Laura y a Miley. Para cuando estas llegaron a la valla. Nick ya la había cruzado y estaba intentando divisar algo en la distancia. El campo de trigo era enorme. Allí debía de haber poco menos de un kilómetro de trigal listo para la recolección, pensaba Miley mientras ella también se ponía la mano a modo de parasol.
Y allí estaban, el niño y el caballo, aún juntos. Paddy iba galopando por la ladera más alejada, con las crines al viento, mientras abría camino entre el trigo con Matt agarrado a él con todas sus fuerzas.
—Matt... —gritó Laura y Nick le plantó la mano con fuerza en el hombro.
—No los alcanzaré —dijo Nick, su rostro una máscara de terror—. Se caerá. Dios mío... Laura, quédate aquí con Miley y yo iré a por la moto de la granja —se volvió para echar a correr, pero Miley le agarró de la muñeca.
—Espera.
—Pero... —intentó soltarse, pero ella no le dejó—. Se matará.
—Está bien sentado. Míralo —se apresuró a decir Miley.
No había peligro de que Matt se cayera mientras que Paddy no pisara una madriguera.
—Miley, déjame ir...
Miley no lo escuchaba. Cuando Nick se soltó, ella se llevó los dos índices a la boca con calma, los colocó entre los dientes y silbó.
Aquel silbido habría despertado a un muerto.
A medio kilómetro de distancia, Paddy aminoró el paso. Volvió la cabeza, y buscó el lugar de donde había salido el silbido.
Y entonces el enorme caballo vio un punto lejano que era su ama, y se dio media vuelta de regreso hacia donde estaba ella.
Aun así, siguió galopando. Iba demasiado deprisa en un terreno que no conocía, pensó Mileyapresuradamente, y se colocó las manos a los dos lados de la boca para ampliar el sonido de su voz y gritó.
—So, Paddy... So, chico...
El caballo aminoró el paso y se detuvo, confuso.
Entonces emitió un silbido corto y Paddy se puso de nuevo en marcha, pero esa vez al trote. Se acercó a ellos despacio a través del alto trigo, con el niño sobre sus lomos.
Junto a Miley, Nick y Laura estaban inmóviles, perplejos por lo que estaban viendo. Finalmente, el viejo caballo llegó hasta donde estaba su ama, se detuvo a su lado y resopló en sus cabellos.
Miley abrazó el esbelto y aterciopelado morro del animal y entonces miró a Matt.
El niño estaba muy sonriente, como si acabara de recibir el mejor de los regalos.

—¿Nos habéis visto galopando? No me he caído ni una vez, y Paddy es el caballo más precioso que he visto en mi vida. ¿Ha vuelto porque le has silbado, Miley? —sentado allí tan erguido sobre el caballo, Matt parecía un experto jinete—. Yo no fui capaz de detenerlo —reconoció Matt—. No sabía hacerlo... y no sé silbar así. ¿Por favor, Miley, querrás enseñarme? —dijo apasionadamente.
Miley lo miró y su expresión se suavizó. Recordó una vez hacía mucho tiempo en la que su padre también la había montado a lomos de un precioso caballo... y ella había sentido lo mismo que Matt. Pero, sin embargo, ella se había caído.
—Pues claro que te enseñaré —sonrió—. Será un placer para mí.
—Matt...
La voz ronca salió de Nick. Nick Jonas estaba de pie junto a Miley, totalmente aturdido. Entonces se adelantó y bajó a su sobrino del caballo.
—Ay, estos niños... —pero las palabras le fallaron.
—Lo he montado de verdad —dijo Matt con asombro y orgullo.
Miley miró al niño mientras le acariciaba el morro a Paddy. Aquel era un niño distinto al tímido y asustadizo pequeño del día anterior.
Y por un segundo sintió celos del niño que con tanto cariño Nick abrazaba contra su pecho.
Qué tontería...
—Normalmente no sale corriendo así —dijo Miley—. ¿Matt, qué le hiciste para que lo hiciera?
—Nada, solo me incliné hacia delante y le dije: «Vamos, Paddy, arre, caballito». Le toque un poco con los pies y salió volando...
Y se veía que Matt seguía volando.
—Bueno, si quieres galopar a lomos de un caballo tan grande como Paddy, será mejor que te pases mañana por la granja y tomes una lección como es debido —dijo Miley sonriendo—. Debes aprender a montar al paso antes de asustarnos como nos has asustado.
—¿Me enseñarás?
—Por supuesto que sí —se apresuró a decir Miley.
—Los niños ya están dando clases... —le dijo Nick, pero Matthew lo interrumpió.
—No son clases de verdad —susurró el pequeño—. La tía Delta nos lleva a su granja y nos envía al señor Higgins que nos monta en dos ponis que están tan gordos que apenas pueden caminar.
—Al menos os ha enseñado a manejar bien las manos —Miley sonrió y miró con duda a Nick.
—El señor Higgins no me enseñó eso —dijo Matt con pesar—. Veo todos los programas y competiciones de caballos que dan en la televisión.
—Pero si el señor Higgins ya os está enseñando...
—No nos enseña. Solo hace que los ponis den vueltas y vueltas al patio mientras él sigue con su trabajo y de vez en cuando nos da un grito.
—Bueno... —Miley sonrió y miró a Nick—. Nick, estaré encantada de enseñarlos...
—¿A mí también? —preguntó Laura en tono lastimero y entonces miró a Paddy—. Pero Paddy es muy grande; no me gustan mucho los ponis de la tía Delta, pero...
—Mi abuelo tiene una yegua gris muy mansa que podría servir para nuestro propósito —dijo Miley—. El abuelo monta un magnífico semental negro y creo que tiene a Tessa para hacerle compañía a Blaze.
—¿Tu abuelo aún monta? —Nick le preguntó con incredulidad y Miley asintió.
—Sí, el día que Jack Cyrus deje de montar, será el día que lo entierren —dijo Miley, recordando con agrado el modo en que Jack había presentado a Paddy a sus nuevos compañeros de establo la noche anterior.

No hay comentarios:

Publicar un comentario