—¿Te has negado alguna vez a ayudar a un animal con problemas?
—Tú no eres un animal con problemas.
—Shadow. Este perro escuálido —acarició a Moonie y éste se apoyó en Nick—. La potrilla. Y muchos otros, criaturas indefensas, como Hannah.
—Hannah no está indefensa. Te tiene a ti.
—Haré lo que sea para mantenerla alejada de ellos.
Habló despacio, pero Miley no dudó de que lo decía en serio.
—¿Por qué quieren quedarse con Hannah? No parece que les importe mucho.
—No les importa nada —abrió los ojos y miró a Miley—. No debiste haberte enfrentado a ellos tan rápido. Me odian casi tanto como tú.
—¿Por qué? ¿También los traicionaste? —por la forma en que Nick tensó los labios, Miley se dio cuenta de que había dado en el blanco.
—Cuando Kim se casó conmigo, creyeron que les había tocado la lotería. Siempre le pedían dinero, y cuando ella murió, el grifo se cerró. Pedían más, y yo no vi ninguna razón para dárselo.
—¿Qué tiene eso que ver con Hannah?
—El dinero de manutención. Pueden gastárselo sin que nadie demuestre si se lo gastan en Hannah o no.
—No creo —dijo Miley.
—¿Crees que todo el mundo es como tú?
Ella sabía que esas cosas ocurren, pero nunca entendió por qué la gente hace que los niños sufran con los problemas de la custodia.
—No, pero ellos son los abuelos.
—Tú tuviste un hogar estable, una madre que te quería, ropa, comida y dinero para los gastos extra. Tu madre te educó, esperaba lo mejor de ti. Kim tuvo una vida desastrosa en la que a sus padres no les importaba si sacaba buenas notas, o ni siquiera si iba a la escuela, o si se tomaba el desayuno. Eso no va a ocurrirle a Hannah.
Miley intentó que la mirada sombría de Nick no la afectara.
—Nadie va a quitarte a Hannah.
—Nadie tendrá la oportunidad. Tú les dijiste a Edie y a Vern que nos íbamos a casar y lo vas a cumplir.
—No seas ridículo. Aunque yo dijera una tontería, tú has sido quien dijo que la boda es pasado mañana. Podíamos haber dicho que íbamos a casamos dentro de un tiempo, y después cambiar de opinión.
—No conoces a Edie. Tarde o temprano habríamos tenido que casarnos, si no se las arreglaría para encontrar la manera de que testificaras en mi contra.
—No puedes hacer que me sienta culpable, y no tienes derecho a pedirme que venga a rescatarte.
—No te estoy pidiendo que me rescates. Estoy pidiéndote que ayudes a Hannah. ¿O es que lo que dijiste en el camión sólo fueron palabras y en realidad sigues odiando a Hannah porque es la hija de Kim?
—No la odio, y no puedes utilizar lo que dije para obligarme a que me case contigo.
—Papá —Hannah estaba en la puerta, las lágrimas le caían por la cara—. Me duele el brazo. No me gusta caerme del columpio.
Si Nick hubiese podido casarse esa misma noche, lo habría hecho, pero el juzgado estaba cerrado hasta el lunes. Casarse con Miley. Nick cruzó los brazos detrás de la cabeza y recordó la cara que puso Miley cuando vio aparecer a Hannah.
Miley no deseaba casarse con él cuando dijo que iban a hacerlo. Le dijo que lo había dicho para quitar de en medio a sus suegros. Los Taylor no le preocupaban. Tampoco que lo acusaran de haber maltratado a su esposa. Las mentiras no le afectaban.
Nick había aprendido a vivir con la culpabilidad. Intentó que su matrimonio funcionase, había decidido serle fiel a Kim. Para ella no fue suficiente.
Nunca mencionó a Miley delante de Kim, pero ella sabía que estaban comprometidos. Y sabía que Nick nunca había dejado de querer a Miley.
El amante perfecto. Se acuesta con una mujer y estropea la vida de tres personas. Cuatro, si contaba a Hannah.
Esperaba que los Taylor nunca descubriesen que él había pagado para quedarse con Hannah. Si lo sospecharan… Sabía que si su apreciada suegra sospechara algo, ya lo habría utilizado en su contra. Desde que Kim murió, Edie y Vern buscaban alguna pista que les sirviera para encontrar la manera de sacarle dinero. No la encontraron. No existía.
No estaba tan desesperado como para casarse con Miley para conseguir que no lo separasen de Hannah.
Quería casarse con Miley por muchas otras razones.
Aún no se habían casado. Puede que aquella noche Hannah fuera una buena trampa, pero Miley se lo pensaría dos veces. Él eligió el primer día en que podían casarse para que Miley no tuviera mucho tiempo para pensar. No quería que pensara.
Quería que le hiciera el amor.
Ya era mayor para cuentos de hadas. Una cosa es que se casara con Miley, y otra muy diferente que ella se acostara con él.
Cinco años después, todavía tenía en la cabeza todo lo que Miley le dijo la noche en que le contó lo del bebé. Tomar la decisión de casarse con Kim fue muy difícil. No, no era cierto. Entendió enseguida que era su deber. Porque como consecuencia de su comportamiento infantil, un bebé inocente iba a nacer. No podía escapar de las consecuencias. El bebé era su responsabilidad.
Lo angustioso era saber que había fallado a la hora de proteger a Miley. Ella también fue víctima de conducta abominable.
Él había confiado en que Miley, que había crecido sin tener a su padre a su lado, entendería que él no podía hacer lo mismo. Aunque no lo perdonara por haberse acostado con Kim, confiaba en que Miley comprendería su decisión.
Nunca, ni en sus peores pesadillas, soñó con que Miley podía odiar a Hannah.
Y ahí estaba. Lo que Miley le dijo aquella tarde. Ella se había disculpado. Dijo que ya no sentía de esa manera, y Nick quería creerla.
¿Cómo podía odiar a Hannah? Para Nick, Hannah era lo mejor de su vida. Si Miley la viera como él, como una miniatura, le habría llegado al corazón. Una niña regordeta que agitaba las piernas cuando le cambiaban los pañales. Miley se había perdido las primeras sonrisas de Hannah los primeros pasos, las primeras palabras.
Él era un beep. Las mujeres se sienten unidas a sus hijos mediante el nacimiento. ¿Cómo pretendía que Miley se enamorara instantáneamente de la hija de otra mujer?
Convencer a Miley de que se casara con él era una locura. El pasado no podía cambiarse. Además, él era el que menos se merecía un final feliz. No sabía si Miley era la misma que él amaba. Quizá la había matado.
Ella seguía conectando con los animales como ninguna otra persona. La había visto acariciar a su yegua y deseó que también lo acariciase a él.
Miley no podía haber cambiado tanto. Hannah confiaba en ella y la pequeña no confiaba en cualquiera. Sería buena para su hija. Dejaría que Hannah la encantara con su magia. Nadie podía estar con Hannah durante un tiempo y no enamorarse de ella.
Miley podría ser la madre que Hannah nunca tuvo.
Nick anhelaba que ella fuera la esposa que nunca tuvo.
Se llenó de felicidad. Por fin iba a tener a Miley Cyrus en casa, dónde tenía que estar.
Amaba a Miley. La necesitaba. El matrimonio funcionaría. No podría soportar tener que abandonar a Miley otra vez.
Nick apretó las manos contra la sábana bajera, era suave y fría, como los pechos de Miley.
Quería que Miley estuviera con él en la cama.
—Mamá dice que te diga que ya estamos todos abajo —dijo Greeley desde la puerta.
—No pienso casarme.
Greeley miró el vestido de novia de Demi que colgaba en el armario y dijo:
—Se lo diré a mamá —salió y cerró la puerta.
Miley se dejó caer en la cama y observó su habitación de Double Nickel como si nunca la hubiera visto. Como si no hubiese pasado cientos de noches en ella soñando con Nick. Era una habitación juvenil. Se notaba de dónde había descolgado fotografías porque quedaba la marca en la pared. Fotos de Nick, que un día quitó y tiró a la basura.
Miley había visto a Nick y a Hannah entrar en coche en el rancho. Había estado demasiado ocupada para pensar. El domingo tenía un tour y el lunes tuvo que preparar todo lo de la boda. De repente, se encontró con que había quedado con Nick para arreglar los papeles.
Papeles de boda. ¿Es que nadie se daba cuenta de lo absurdo que era todo? La hermana de Nick no podía asistir, pero llamó para felicitarlos. Los padres de Nick fueron desde Tejas. Estaban en el salón. La madre de Miley mandó un telegrama a Demi y a Joe que todavía estaban de luna de miel.
Miley y Nick no planearon irse de luna de miel. No ensayaron la ceremonia, ni hicieron la cena prematrimonial. Miley se negaba a mancillar la iglesia con una boda que ridiculizaba el matrimonio.
No podía casarse con Nick Jonas.
Mary Cyrus llamó a la puerta y entró.
—Cuando me fui hace media hora estabas vestida de novia, ¿por qué has cambiado de idea?
—No voy a casarme, eso es todo. Dile a todo el mundo que se vaya.
—¿Al novio también?
—Al novio especialmente.
—Ayer, cuando llamaste diciendo que Nick y tú os ibais a casar, deseaba tanto que fueras feliz, que no pregunté todo lo que quería saber. Después me dediqué a preparar la boda, aunque dijiste que no querías nada especial. No podía permitir que una de mis hijas se casara sin pastel de boda —la madre se sentó en la cama—. Tu abuelo Yancy siempre me decía que me dejaba llevar por el romanticismo y me ha vuelto a pasar.
Miley se tapó la cara con la almohada para que su madre no viera que se le humedecían los ojos. No sabía por qué tenía ganas de llorar.
La madre le acarició la espalda.
—¿Quieres que hablemos?
Miley negó con la cabeza.
—¿Puedo pasar? —preguntó Worth desde el pasillo. Sin esperar a que le contestaran, entró y cerró la puerta—. Greeley dice que has cambiado de opinión.
—Supongo que vienes a decirme que Dolly y Buck han venido desde Tejas, que el juez está aquí y que mamá ha preparado una tarta, y que por tanto no puedo cambiar de opinión —dijo Miley.
—En realidad quiero saber si puedo partir ya la tarta. Como no te vas a casar, ya sabes que me encanta el chocolate.
—¡Worth! —dijo su madre medio riendo. Miley miró a su hermano con indignación. En seguida notó que Worth la comprendía y se quedó mirando las flores del papel de pared sin poder defenderse.
—¿Qué ha dicho la gente? —no preguntó cómo había reaccionado Nick.
—Mamá creía que antes de decir nada debíamos de hablar contigo.
—No voy a cambiar de opinión.
—Nadie te va a obligar a que te cases —dijo Worth y se sentó al otro lado de la cama.
—Mejor.
—Voy a decírselo a la gente —dijo Mary y se puso en pie.
Se marchó y la habitación quedó en silencio.
—Adelante —le dijo Miley a su hermano—, échame la bronca acerca de que mamá no debería hacer el trabajo sucio, ahora que todo el mundo está aquí.
—No te preocupes. Buck y Dolly están jugando con Hannah. El juez ha estado todo el rato alrededor de mamá. Creo que le gustaría ser su novio. Pero lo que le faltaba a mamá es otro Beau.
—No fue muy buen padre —dijo Miley.
—Él sería el primero en darte la razón.
—Un niño necesita un padre y una madre.
—Nosotros nos las arreglamos con uno de ellos.
—Teníamos al abuelo —le recordó Miley.
Worth la miró con ojos sombríos.
—¿Por eso esta boda tan repentina? ¿Para darle una madre a Hannah? Debí de haberlo imaginado. Antes de la boda, Demi sólo hablaba de lo mucho que quería a Joe. Ni Nick ni tú habéis hablado de amor.
Miley se encogió de hombros. No necesitaba que Worth le dijera que casi comete una tontería.
—Hannah es un encanto. Está tan elegante con el vestido rosa.
—¿Y…? —Miley escondió la cara en la almohada.
—¿Nick? Está muy elegante. Supongo que creía que se iba a casar.
—No tiene gracia —Miley levantó la cabeza—. No he oído marcharse a ningún coche.
—Seguro que mamá les ha dicho que se queden a cenar.
—¿Y cómo van a quedarse sólo a cenar?
—Ya conoces a mamá. No va a dejar que se vayan sin cenar porque tú hayas decidido no casarte.
—No puedo bajar y ver a Nick. ¿Voy a tener que quedarme aquí escondida para siempre?
—No lo sé. ¿Te estás escondiendo?
—Sabía que no ibas a perder la oportunidad de echarme un sermón. «Haz lo que debas, Miley Ray. ¿Qué va a pensar tu madre si te comportas así?»
—No recuerdo haberte dicho nada de eso.
—Lo estabas pensando.
Él le dio una palmadita en el hombro.
—Casarse es una decisión importante, Miley. Todos queremos que seas feliz, pero eres la única que puede decidir lo que te conviene.
—Ya lo he decidido. No voy a casarme.
—Vale —dijo Worth—. Si no puedes enfrentarte a Nick. Te subiré la cena.
Miley se incorporó y dijo:
—Te odio, Fort Worth Beauregard Cyrus. Te ofreces a traerme la cena para que me sienta culpable por no enfrentarme a la gente. Crees que debía de habérselo dicho a Nick ¿no?
—Está en el vestíbulo. ¿Quieres que le diga que venga?
Miley asintió. Después agarró la almohada y la abrazó. No le sirvió para llenar el vacío que sentía.
Worth se marchó.
—¿Sabías algo de todo esto? —preguntó Worth. Nick asintió.
—Tenía que haberla llevado al juzgado esta mañana —lo habría hecho, pero sus padres insistieron en que querían asistir a la boda y no podían llegar hasta ese día. Miley había tenido demasiado tiempo para pensar.
—Miley cree que lo haces por Hannah. Tú no piensas lo mismo ¿verdad?
—¿Tú qué crees?
—Puede que te hayas propuesto una tarea imposible. Las hermanas Cyrus son las mujeres más cabezotas que hay en la tierra. Mamá es dura y peleona, pero nunca ha sido tan testaruda como sus hijas. Lo han heredado de Yancy. Da igual lo que Miley decida, todas las Cyrus la apoyarán —después de decir esto, regresó al piso de abajo.
Nick entró en la habitación y cerró la puerta. La cara de Miley era inexpresiva, pero sus ojos mostraban recelo y hostilidad. Nick quería tomarla en brazos y llevarla abajo. Dejarla enfrente del juez para que hiciera las promesas de matrimonio.
—Hannah estaba tan emocionada por la boda. Insistió en ponerse el vestido de fiesta.
—No pretendas que me sienta culpable. Y menos cuando tú viniste semanas antes de la boda a decirme que te habías acostado con otra mujer y que ibas a casarte con ella.
—¿Te grito de la misma manera que me gritaste tú a mí?
—¿Cómo querías que reaccionara? ¿Dándote la enhorabuena? ¿Deseándote que fueras feliz? Ninguna mujer sería capaz de hacer eso. Había encargado las flores, la tarta, el vestido de novia, las invitaciones.
—Eso ya me lo repetiste esa noche. Destrocé nuestra vida y en lo único que piensas es en que destrocé los planes de boda.
—Nunca me diste una elección. Todo el mundo podía elegir menos yo. Kim y tú elegisteis acostaros. Tú elegiste casarte con ella. A nadie le importó lo que yo pensara. ¿Alguna vez pensaste en casarte conmigo y adoptar al bebé de Kim? ¿No se te ocurrió que quizá yo pasara por alto lo que habías hecho?
—¿Lo habrías pasado por alto?
—No, pero debí haber tenido la oportunidad —dijo ella.
—¿Por qué? ¿Te habrías sentido mejor despreciándome?
Ella levantó la cabeza y lo miró desafiante.
—Al menos habría tenido la satisfacción de decirte que no me casaría contigo ni aunque fueses el último hombre de la tierra.
—¿Y todo esto es para eso?
—No, es para no cometer un error estúpido. Esta vez puedo elegir. Y decido no casarme contigo.
Nick caminó hasta la ventana y miró hacia fuera.
—Yo no tuve elección. Tuve que casarme con Kim. Al principio, cuando me dijo lo del bebé, pensé que tenía elección —el pánico se apoderó de nuevo de Nick al recordarlo—. No quería creerla. Quería que todo se olvidara, poder retroceder el tiempo. Pensé que si ella se marchaba, si diera el bebé, tú no tendrías que enterarte. Quería ofrecerle dinero, o cualquier cosa, para que se marchara. Ella lloraba mientras lo contaba y me di cuenta de que el bebé del que hablaba era mío. Mi bebé. Yo quería que diera mi bebé. Sólo porque era un bebé inconveniente.
Miley no dijo nada.
Nick continuó.
—Pensé que era lo peor que podía ocurrirme en la vida. No era cierto. Fue mucho peor tener que decírtelo. La cara que pusiste… La desconfianza, el daño, el desprecio. Me lo merezco. Me comporté de una manera despreciable —suspiró hondo—. No puedo decirte cuánto lo siento.
Nick sabía que sus disculpas no cambiaban las cosas. Tenía que seguir el juego—. La otra noche te convencí de que te casaras conmigo por el bien de Hannah y aceptaste sin sentirte culpable. Pensamos que podíamos casamos, vivir en la misma casa, comer en la misma mesa y dormir en camas diferentes. Yo estaba deseando casarme contigo, pero tal y como van las cosas, recreándonos en el pasado, intentando golpear primero… Tienes razón. No funcionaría. Hannah ya ha sufrido un matrimonio fracasado y no voy a hacerla pasar por otro.
Miley se sentó en la cama. Sin mirar a Nick dijo:
—A mí no me lo cuentes. No voy a casarme contigo.
Nick sabía que tenía que dejarlo. Marcharse. No podía. Tenía que existir una manera. Cuando se le ocurrió la idea estaba demasiado desesperado como para pararse a analizarla.
No tenía nada que perder.
—Quiero que nos casemos, Miley. Escúchame. Cásate conmigo. Permíteme un mes de casados. Si las cosas no funcionan, lo dejamos. Ya me las arreglaré para luchar contra Vern y Edie.
En la habitación había un silencio absoluto. Nick tenía la sensación de que el tiempo se había detenido mientras esperaba la respuesta de Miley.
—¿Un mes de casados? ¿Por qué no lo dices, Nick? Quieres acostarte conmigo.
Desde que se casó con Kim no se había acostado con ninguna mujer. La única mujer con la que deseaba acostarse estaba al otro lado de la habitación.
—Quiero acostarme contigo.
—Vete —dijo Miley.
Nick dudó. Tenía que decir algo para persuadirla de que se casara con él. No se le ocurría nada. Había perdido. Bajó a recoger a su hija para llevarla a casa.
Miley tiró la almohada. Después de lo que le había hecho, ¿todavía esperaba que se casara con él?
Si quería casarse con ella de verdad, tenía que haberlo hecho cinco años antes. Tenía que saber que cuando ella le dijo que nunca se casaría con él, no quería decir eso, pero no, con la excusa de la discusión fue y se acostó con otra mujer.
No iba a darle la oportunidad de destrozarla otra vez. No es que pudiera hacerlo. A Miley, él le importaba un comino
Hay Yasmin! Amo esta novela tienes que subir muuuchos caps :D Bueh me encannta pon el proximo cap :)
ResponderEliminarplease siguela porfa
ResponderEliminarse casaran ....
no me dejes con la dudaaa